Los ecos de las imágenes del fin de semana pasado llegaron ayer al Consejo Interterritorial de Salud para azuzar un poco más el debate entre el descontrol de los botellones que se expandieron por el país y la presentación del ocio nocturno como la supuesta solución al problema.

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, dio un toque a Andalucía tras reunirse de forma telemática con los consejeros de Salud de todas las comunidades autónomas, al recordarle que los negocios dedicados al ocio nocturno deben estar cerrados a la una de la madrugada -según un documento de actuaciones coordinadas consensuado con todas las regiones en agosto del año pasado- y no a las dos como estableció la Junta de Andalucía.

Tanto el presidente andaluz, Juanma Moreno, como el vicepresidente, Juan Marín, defendieron ayer la medida argumentando que la «alternativa» al ocio nocturno son los botellones.

«O canalizamos el ocio nocturno de una manera reglada, organizada y planificada a través de los bares, donde hay mascarillas o distancia de seguridad, o la alternativa son botellones anárquicos por todos los rincones de la ciudad hasta las 3, 4 ó 5 de la madrugada, sin ningún tipo de control», recalcó Juanma Moreno a preguntas de los periodistas en el Parlamento andaluz, quien aún así dejo abierta la puerta a retrasar el horario de estos negocios si así lo decide finalmente el comité de expertos. «Nosotros creemos que nuestra medida es la correcta».

En esta misma línea, Juan Marín aseguró que Andalucía mantendrá ese horario pese a las advertencias de Carolina Darias y defendió que las decisiones de la Junta en cuanto al control de la pandemia seguirán dependiendo de «lo que digan los expertos del Comité de Alerta y Salud Pública de Andalucía».

Por otro lado, el vicepresidente de la Federación Andaluza de Empresarios de Discotecas, Juan Rambla, dueño de varios locales en la capital malagueña, aseguró que el sector se encuentra en medio de una «batalla política» y criticó el aviso de Darias.

«No tiene mucho sentido que la ministra esté protestando por el ocio nocturno cuando han quitado el toque de queda, la gente puede reunirse en domicilios particulares, en la playa, en los parques... sin cumplir ningún tipo de norma ni de medidas de seguridad», añadió Rambla a preguntas de este periódico.

Así, explicó que los clientes que llegan a un local de fiesta deben firmar un documento en el que reconoce que se le han explicado todas las normas sanitarias y después son acompañados a su propia mesa. Además, los establecimientos trabajan con un 50% de aforo máximo y mantienen las mesas separadas a un metro y medio de distancia, entre otras medidas.

«Incluso un señor alquila una villa y monta una fiesta, no tiene límite de personas, ni medidas de seguridad de ningún tipo mientras que en nuestros establecimientos sí que existen», insistió Rambla. «No tiene sentido que la gente sí pueda estar en esos sitios y que de nuestros locales se tengan que ir a las dos de la mañana y encima esté criticando que están abiertos cuando se ha comprobado este fin de semana que, mientras en toda España había montones de incidentes al fin del toque de queda, en Andalucía han sido mínimos porque el ocio nocturno estaba abierto y la gente tenía un sitio al que acudir y donde reunirse».

Sectores sanitarios dudan que el ocio nocturno regule los botellones

La responsabilidad individual es clave tanto en espacios cerrados como en los exteriores

Ante el debate surgido sobre las ventajas del ocio nocturno para evitar que se produzcan aglomeraciones de personas en las calles para hacer botellón, hay sectores de la Sanidad que dudan de que esta sea una solución certera.

Por ejemplo, el presidente del Sindicato Médico de Málaga, Antonio Martín, destaca que actualmente el control de las infecciones depende prácticamente de la responsabilidad individual, tanto en exteriores como en interiores.

«El problema está en que tenemos una pandemia por el coronavirus y el tema económico. Entonces buscar el equilibrio es complicado, depende de lo que hagan las personas. Podemos hacer ciertas cosas siempre que sigamos las normas. Si rompemos las normas todo se va al traste», opina.

Para Juan Pedro Ruiz, responsable de Sanidad de CSIF, dar una hora más o menos a las salas de fiestas y discotecas puede no ser la medida que encauce las ganas de salir de una población que está «muy achicharrada».

«Yo no sé hasta qué punto esas medidas van a poder controlar los botellones. Creo que nos podemos equivocar, tenemos que apelar a la responsabilidad de cada uno, pero estamos jugando con un núcleo de población que, cuando el ocio nocturno no tenía ningún horario, los botellones estaban en su apogeo en todas las plazas».

Esta situación se hace especialmente grave al tratarse de población mayoritariamente joven: «Da miedo de que volvamos a relajarnos. Todavía podemos correr riesgos. La vacuna no es la panacea».