En cuanto los candidatos a las primarias del PSOE andaluz se echaron a la calle para recoger avales, llamó la atención el hecho de que Susana Díaz había planteado una campaña bilingüe. Incluyó en su cartelería y las redes sociales el lema ‘Positive Energy’ o, sobre todo, se ha impuesto como norma las camisetas con mensajes británicos que no están ahí por casualidad. Al traducirlos, resultan oraciones como ‘Elige empatía’, ‘La positividad siempre gana, siempre’ o ‘El futuro es femenino’. Aunque sigue abonada a estas prendas con proclamas en inglés como si se tratase de la directora de una academia de idiomas, su castellano rotundo y peleón ya ha hecho acto de presencia para acompañarla en las dos semanas en las que se dilucidará la apuesta a ‘doble o nada’ a la que le ha confiado su carrera política.

Coincidiendo con el inicio oficial de la campaña de las primarias andaluzas del PSOE, la expresidenta de la Junta ha relegado a un segundo plano lo subliminal y su oratoria no escatima la intensidad necesaria para hacer frente al ‘cuerpo a cuerpo’ dialéctico que ha empezado a librar con Juan Espadas. Sin ir más lejos, durante su visita a Mijas del sábado, Díaz reiteró que a ella no se le puede dirigir con un mando a distancia, en clara alusión a los vínculos con Ferraz de la candidatura del alcalde de Sevilla. «El PSOE de Andalucía no es una franquicia ni una sucursal y no se le dirige con ningún mando a distancia, hay que estar aquí currando y pateando las calles», sostiene Díaz.

Precisamente, en la última frase se encuentra el espíritu de una campaña tan intensa como la suya, que ha sido orquestada bajo el sino de ‘un militante, un voto’ y contempla durante cada jornada más paradas en pueblos que uno de aquellos programas del añorado José Antonio Labordeta.

Para enfrentarse al mismo reto que en 2017 le dio a Pedro Sánchez el poder del partido con el viento del aparato nacional en contra, Susana Díaz se ha encomendado a lo humano. Y también a lo divino. Lo mismo tiene presente a la Virgen del Rocío que, antes de un encuentro con militantes en Cuevas del Becerro, participa en un acto con una hermandad en la iglesia y le reza a San Antonio Abad, el patrón de esta localidad malagueña.

A medida que se acerquen los comicios internos del 13 de junio para la elección del candidato socialista a la presidencia de la Junta de Andalucía, saltará todavía más a la vista que tanto ella como Juan Espadas -y sus respectivos séquitos- se juegan mucho.

El pulso va a ser encarnizado y como ejemplo vale el acto de Dos Hermanas con el que la candidatura de Espadas dio el pistoletazo de salida este domingo por la tarde. El alcalde de Sevilla no tardó en mostrarle a la trianera la cosecha de lo que había sembrado. «El problema no es que haya un mando a distancia, el problema es que no sintonizamos con la audiencia y por eso es necesario cambiar», vino a responderle Espadas. Además, desde la misma tarima, Susana Díaz fue acusada de haberse instalado en su ‘yoismo’ por el alcalde de Dos Hermanas, el ‘sanchista’ Francisco Toscano, quien presume de actuar como una especie de embajador de Ohio en el PSOE andaluz y de acertar con todos los candidatos a los que apoya en las primarias.

A la actual líder regional del partido le dolieron especialmente las palabras de Toscano y su entorno no tardó en hacer visible su descontento por el tono empleado en el mitin de Espadas. Ayer mismo, en su periplo por la provincia granadina, Susana Díaz subrayó que «quien descalifica no puede unir». «Las primarias deben hacerse sin ataques ni insultos entre compañeros y compañeras, pido fraternidad entre la militancia; nuestro objetivo es desalojar a la derecha de San Telmo», reclamó con palabras ante las que se corrobora el ambiente bélico.