Con la resaca del 'debate a tres' planeando aún en el ambiente, Juan Espadas regresó a tierras malagueñas para echar el resto en la provincia antes de someterse a la hora de la verdad de las primarias. También resultaba reciente el multitudinario baño andalucista del domingo en Ronda, que arrojó una foto de familia propia de '¿Dónde está Wally?'. Inmerso en el trajín 'non stop' de la campaña, para este miércoles había preparado una agenda en territorio amable. Eso sí, previo paso por la cuna antequerana del secretario general de los socialistas malagueños, el 'susanista' recalcitrante José Luis Ruiz Espejo. Procedente del 'centro de Andalucía', Espadas irrumpió en una geografía 'espadachín' como la que representa Torremolinos si se atiende al apoyo activo que le está prestando el alcalde de la ciudad, José Ortiz. Y, una vez allí, proyectó la defensa de los derechos LGTBI que ha izado la bandera arcoiris en la mayoría de sus actos con militantes. Para ello, ningún lugar se prestaba tanto como el simbólico Pasaje Begoña: escenario de la abominable 'gran redada' en los tiempos del franquismo.

Durante la intervención ante colectivos sociales torremolinenses que acompañado por Ortiz protagonizó en este céntrico enclave, Espadas defendió "la capacidad de Torremolinos convertir la defensa de la diversidad sexual en un modelo de ciudad". "Más allá de la Junta de Andalucía hay vida, quiero que el trabajo local -con una visión más cercana de las cosas que es lo que valora el ciudadano- contagie el proyecto para gobernar la Junta", subrayó el alcalde de Sevilla.

Espadas abogó por la "internacionalización de un territorio" que también representa Torremolinos y sostuvo que a él, como regidor hispalense, le ha funcionado.

Asimismo, en relación a las políticas sociales del Gobierno andaluz, se refirió "al problema de la derecha y la ultraderecha, que han ido directos a cargarse todo el apoyo que se prestaba a las asociaciones de mujeres y el colectivo LGTBI". "Si ya era algo débil, ellos se lo han cargado directamente quitando recursos de aquello a lo que Vox llama proyectos ideológicos", recalcó.

Por la tarde, otro encuentro con militantes en Vélez-Málaga completa la trilogía malagueña sobre la que giró esta nueva visita del aspirante a candidato socialista a la presidencia de la Junta de Andalucía. Se trata de otros de los puntos de la provincia en los que el regidor socialista en cuestión, Antonio Moreno Ferrer, se está encargando de hacer de altavoz del proyecto municipalista que abandera en estas primarias el alcalde de Sevilla. 

Moreno Ferrer, que fue delegado provincial de Agricultura con los gobiernos andaluces de Manuel Chaves y José Antonio Griñán, se está mostrando especialmente activo -tanto en las redes sociales como en los encuentros presenciales- para defender la renovación del PSOE andaluz.

El suyo sirve como ejemplo para ilustrar la heterogeneidad de perfiles que se dan entre los socialistas malagueños que apoyan a Espadas, quien repite por activa y por pasiva que no va a tener en cuenta "a quién votó cada compañero" en las primarias nacionales de 2017.

De ahí que se encuentren entre ellos 'sanchistas' con pedigrí -como los diputados nacionales Ignacio López y Mariló Narváez, el exportavoz municipal en Málaga Rafael Fuentes o el exsecretario general del PSOE de Fuengirola Javier García León- y convivan con conversos recientes del 'susanismo' como el portavoz municipal en Málaga Daniel Pérez o el senador y exlíder provincial Miguel Ángel Heredia, cuyo silencio sobre las primarias en Twitter resulta cuando menos extraño.

Además, Espadas tiene de su lado a 'cabreados' con más antigüedad, como el propio José Ortiz o el exconsejero Luciano Alonso, y al exdelegado de Agricultura y secretario general de Carretera de Cádiz, Javier Salas. Todos ellos apoyaron en algún momento a Díaz, al igual que el alcalde de Sevilla. Igualmente, se está mostrando especialmente activo en su campaña el senador Josele Aguilar, quien optó por la tercera vía que representaba el vasco Patxi López en el enfrentamiento fratricida entre Susana Díaz y Pedro Sánchez que todavía colea.