En los céntricos Jardines Picasso de Málaga, sendos símbolos brotaron a las ocho y cuarto de la tarde para sumarse a la frondosa vegetación. Uno de ellos, ya estaba allí y acaparó miradas que lo alejaron de la indiferencia del día a día. Se trataba del busto del Pablo Iglesias que sembró el germen del PSOE en una taberna hace casi siglo y medio. El otro icono era el sonido de una canción: 'Resistiré'. Tan pandémica como balsámica o hasta autobiográfica si se tratase de ponerle banda sonora a la apuesta a 'doble o nada' de Susana Díaz.

La expresidenta de la Junta fue recibida al grito de 'presidenta, presidenta' y ese aire extenuado pero con 'cuerpo de jota y brindis' que ronda a los cierres de campaña. Al epílogo de trajines como el que, a menos de dos días de las primarias, ya dibujaba más kilómetros que 'el baúl de la Piquer' en el rictus de la aspirante que se mide a Juan Espadas y Luis Ángel Hierro para repetir como candidata al sillón de San Telmo.

Llegó la secretaria general del PSOE andaluz y aparecieron más símbolos premeditados. Ella multiplicó el pan y los peces de los saludos al estilo de su rutina vigente y, luego, un minuto de silencio contra las víctimas del machismo y la presencia como 'cicerone' de la responsable provincial de Juventudes Socialistas, Ana Villarejo, firmaron el prólogo de su mitin.

El poder de ciertos iconos se ha apoderado de la recta final de una campaña ya prácticamente pacificada que en sus inicios encalló en el insulto. Y, como de costumbre estos días atrás en cualquiera de las opciones, los teloneros fueron más agresivos y le abonaron el terreno a los cabezas de cartel.

Cuando le llegó su turno, con el reloj caminando hacia las nueve de la noche bajo el runrún de la avenida Andalucía y la sombra del 'Edificio Michael Jackson', Susana Díaz se limitó a echar el resto con el piloto automático encendido para el examen del domingo.

La trianera glosó, en cuanto tomó la palabra, su propio viacrucis: "Es verdad que me he vaciado, ya llevo más de 25.000 kilómetros". Y hasta delató a esos mensajes de sus camisetas de los que tanto se ha hablado: "Esta vez es una biznaga porque estoy en Málaga, dónde voy a seguir mucho tiempo más con José Luis Ruiz Espejo", señaló antes de referirse a Pablo Iglesias como "el abuelo" y de recordar a Rafael Salinas como fundador del PSOE malagueño

Preámbulos aparte, Susana Díaz fue enseguida al grano y repartió mensajes con destinatarios muy claros. Le dio las gracias a quienes la han apoyado porque "no era una candidatura fácil, pues no había cargos ni BOJA que repartir". "Esto no tocaba, pero ya que nos han obligado a hacerlo hay que hacerlo bien; en este proceso no hemos podido hablar de las ideas que están por delante de los personalismos y nos hemos visto en unas primarias exprés a prisa y corriendo".

A su juicio, "hay quien ha querido reflexionar el resultado de Madrid con unas primarias en Andalucía".

"Me decían y si Moreno convoca, y yo decía que la que ha convocado es Ayuso. Y si convoca Murcia o Castilla León... No ha habido día en el que no me han recordado que no soy la candidatura de Madrid, es verdad y se ha enterado España entera, pero esto no es Madrid es Andalucía, el domingo también se decide el modelo de partido que queremos", agregó antes de seguir aferrada a un discurso afilado que casi le extirpa la palabra 'libertad' al diccionario de tanto usarla.