Juan Espadas ha ganado a Susana Díaz el pulso que planteaban las primarias regionales y será el candidato del PSOE a la presidencia de la Junta de Andalucía que se medirá en los próximos comicios al PP de Juanma Moreno. Al alcalde de Sevilla le bastó un asalto para tumbar a la todavía secretaria general. Ni siquiera hará falta la segunda vuelta a la que, a priori, invitaba la tercera vía encabezada por Luis Ángel Hierro.

Espadas obtuvo en torno al 55% de los sufrafios frente al 38% de Díaz y el 5% de Hierro. La participación superó el 75% de los más de 45.000 militantes que habían sido convocados a esta consulta interna. Tras confirmarse su derrota, Susana Diaz anunció que no se presentará a la reelección como secretaria general del PSOE de Andalucía en el próximo congreso regional, previsto a final de año. Díaz ha felicitado a Espadas y se ha puesto a su disposición.

Poco después de saberlo, Espadas anunció que él optará también a la secretaría general para materializar la renovación y pasar página.

Espadas proclamó el inicio de «una nueva etapa». «Comienza el primer día para recuperar el gobierno de la Junta de Andalucía y me voy a emplear a fondo para que el PSOE de Andalucía vuelva a ser la fuerza determinante del PSOE federal», dijo el ganador.

Tras conocerse los resultados con los relojes aproximándose a las diez de la noche del domingo, los partidarios de la renovación que abandera Espadas le gritaban ‘presidente, presidente’.

Fiel a su tono moderado y conciliador, el regidor hispalense recalcó que el suyo es «un proyecto de equipo y de toda la militancia, para Andalucía». Espadas le dio, igualmente, las gracias «a toda las agrupaciones y a toda la militancia de Andalucía por su participación». «De este proceso el gran vencedor es el PSOE-Andalucía y el único que debe estar preocupado es Moreno Bonilla», subrayó.

El resultado de las primarias arroja, como principal conclusión, que a Susana Díaz no le salió bien la jugada de enfrentarse contracorriente al aparato nacional de Ferraz. La expresidenta de la Junta no pudo consumar su revancha contra Pedro Sánchez. Eso sí, llevó su apuesta a ‘doble o nada’ hasta las últimas consecuencias. Incluso cuando salió de depositar su papeleta en la agrupación trianera en la que ‘echó los dientes’, seguía reclamándole a la militancia que votase «en andaluz». El mensaje estaba claro.

Era su tesis del mando a distancia, que Espadas se empeñó en rebatir poniendo sobre la mesa las encuestas favorables al PP y Vox a las que intentará dar la vuelta cuando intentee el asalto a San Telmo. Los que vienen a partir de ahora no serán días fáciles para la todavía líder regional. Al igual que en su momento se le pidió que diera un paso al lado y no accedió, a Díaz le iban a llover las presiones para que dimitiera como secretaria general del PSOEde Andalucía. No ha hecho falta. Ella misma ha dado un paso al lado.