A casi nadie se le escapa que al Gobierno andaluz le han asestado el puñal del audio de Juan Marín en una semana estratégica. El PP andaluz se ha sentido obligado a tomar todo tipo de precauciones para que su congreso de Granada no adquiera los tintes de un drama lorquiano. Para que la tercera coronación de Juanma Moreno como barón andaluz de 'la cofradía política de la gaviota' no derive en un trance que versione con mal gusto el teatro universal de 'Bodas de sangre'. Con la que está cayendo, a Juanma Moreno y Elías Bendodo no les ha quedado otra opción que la de reservarle al vicepresidente de la Junta y líder regional de Ciudadanos el primer acto del cónclave orgánico para que cursara su merecida invitación de 'socio de San Telmo'. Ni el sábado -con Teodoro García Egea anunciado a la hora del Ángelus- ni el domingo -con Pablo Casado echándole el candado a un escaparate que atufa a elecciones- era posible que irrumpiese la espigada silueta del sanluqueño con sus aacusaciones sobre la filtración aún frescas. Que coincidiera con Isabel Díaz Ayuso era menos arriesgado porque ella también se la tiene jurada al vigente aparato de la madrileña calle Génova.

Fue, precisamente, el consejero de la Presidencia y portavoz de la Junta, Elías Bendodo, quien pasada las cinco de la tarde le dio la bienvenida al lider regional de Cs a su llegada al Palacio de Congresos de Granada. Luego, la llegada de Juanama Moreno no se produjo hasta un cuarto de hora después y, aunque él se sentó al lado de Juan Marín, fue a Bendodo a quien le tocó como estaba previsto protagonizar un diálogo con Juan Marín en un sofá chéster.

"Que corra el aire, Elías", le dijo para romper el hielo con una broma el vicepresidente. Y Bendodo le devolvió la cordialidad asegurando que en el congreso del PP se recibía con los brazos abiertos al dirigente del partido con el que se ha hecho posible el Gobierno del Cambio. Además, el consejero de la Presidencia puso sobre la tarima el término 'encapsualamiento', acuñado en su momento para que al pacto no le salpicaran los conflictos internos de sendas formaciones o la mala relación que, en un momento dado, se estableció entre el PP y Cs alledende Despeñaperros.

A juicio de Marín, "el encapsulamiento le ha venido muy bien a los andaluces". "Al resto de los españoles, no sé", añadió el líder de Cs con otra de esas construcciones sintácticas que invitan a leer entre líneas.

La complicidad entre ambos parecía intacta, como si el martes de la misma semana no hubiera estallado la filtración del audio en el que Marín consideraba "estúpido" aprobar presupuestos en un año electoral. Es más, Bendodo le comentó a Marín que si se mira por una cerradura no se puede distinguir entre los consejeros que son del PP y los que son de Cs. El vicepresidente respondió que "ser amigo de Elías es casi más importante que lo demás y que se trata de personas que siguen una hoja de ruta, pues ya están los ciudadanos para decidir si siguen en el terreno de juego o se cambian por los de otro equipo". Bendodo le dio la razón y aseguró que "el entendimiento entre las personas lleva al entendimiento político".

Ambos compartieron los logros de la alianza del Ejecutivo autonómico e incluso Bendodo se atrevió a mirar al futuro -o al presente inmediato, si la botella está medio vacía- y le preguntó al vicepresidente de la Junta qué es lo que le queda por hacer al Gobierno: "No llevamos ni tres años gobernando y ya no se habla de corrupción en esta tierra y nos queda mucho por hacer en sanidad, educación y políticas sociales porque hemos tenido que estar centrados en salvar vidas", indicó Marín.

En este punto, el líder de Cs echó mano del discurso que hace tiempo no avalan las encuestas -ya que sitúan a Vox como presumible socio de gobierno del PP- y confió en que, en la próxima legislatura, el PP y Cs puedan reeditar la alianza vigente y continuar todo el trabajo que están llevando a cabo. Sin embargo, Bendodo no siguió la misma sintonía y puso justo en ese momento el punto y final al acto: "Estaremos encantados desde el PP de Andalucía de asistir también al congreso regional de Ciudadanos y poder daros la suerte que vosotros nos dais a nosotros", espetó Bendodo como si la legislatura fuese a seguir sin el posible adelanto electoral acechando y con su inercia convencional. Como sigue la vida, como esas cosas que no tienen mucho sentido, en una canción de Joaquín Sabina, quien echó los dientes postadolescentes en la ciudad universitaria que este fin de semana acoge el que el PP andaluz ha bautizado como el congreso "más importante" de su historia.

A la salida de Juan Marín del congreso, cuando el reloj cabalgaba hacia las seis y medias e iba a empezar el acto de los presidentes autonómicos con Isabel Díaz Ayuso como estrella, el vicepresidente volvía a ser el hombre más buscado y esta vez sí atendió a los medios de comunicación. Aunque la posibilidad existe desde hace meses y el propio PP andaluz no lo oculta, Marín insistió en que "no es el momento" para hablar de una posible confluencia electoral entre los dos partidos que ahora llevan las riendas del Gobierno andaluz en el Palacio de San Telmo. Sea lo que fuere, el líder de Cs se fue con la satisfacción de haber sido tratado sin estridencias, casi como si formara parte del PP andaluz en una velada congresual que, posiblemente, no habrá sido del agrado de la dirección nacional de calle Génova. Aunque García Egea y Casado irrumpirán en jornadas sucesivas, quien sí representaba desde los primeros suspiros del cónclave al aparato mayor era el diputado por Málaga y vicesecretario nacional de Comunicación, Pablo Montesinos.