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La Opinión de Málaga

Elecciones en Andalucía

Cinco hitos del eje gallego-andaluz del PP

Feijóo y Moreno supieron ver una oportunidad en la adversidad y unieron sus fuerzas para reflotar un partido que, solo cuatro meses después, ya celebra un triunfo histórico en Andalucía

Bendodo, Gamarra, Moreno y Feijóo en la reunión de la Junta Directiva Nacional del PP de este martes. Gustavo Valiente / Europa Press

La guerra entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso había hecho tanto daño que la búsqueda de una solución acercó al PP de Galicia y al de Andalucía para ir estableciendo el eje que ahora mueve a la formación de centro-derecha. En este pacto, en el Congreso Extraordinario de Sevilla, en los fichajes andaluces de Alberto Núñez Feijóo y en la campaña de Juanma Moreno para el 19J se encuentran algunas claves del éxito de la alianza entre el norte y el sur 'popular'. Hace cuatro meses, Feijóo y Moreno supieron ver una oportunidad en la adversidad y se unieron para levantar un partido herido. Ahora mismo, empiezan a recoger los frutos y celebran una mayoría histórica en Andalucía que puede resultar determinante con vistas a las Elecciones Generales del próximo año.

UN PACTO EN PLENA CRISIS (23 DE FEBRERO)

En el Partido Popular se tardará en olvidar el 23-F del 2022. La de aquel día fue una de las noches más tensas de su historia y no precisamente porque hubiera elecciones. Del edificio de Génova, salió un acuerdo que allanaba el camino hacia la sucesión de Pablo Casado a Alberto Núñez Feijóo, aupado por los barones territoriales. La guerra entre el presidente nacional e Isabel Díaz Ayuso había hecho tanto daño que la búsqueda de una solución acercó al PP de Galicia y al de Andalucía para ir estableciendo el eje que ahora mueve a la formación de centro-derecha. Feijóo y Juanma Moreno supieron ver una oportunidad en la adversidad y unieron sus fuerzas para reflotar un partido que, solo cuatro meses después, ya celebra un triunfo histórico en Andalucía. El gallego lo tuvo claro desde el principio. En el Gobierno del sur, había una estabilidad junto a Cs que no se había dado en Madrid, Murcia o Castilla y León.  

UN MITIN EN TORREMOLINOS (19 DE MARZO)

El pasado 19 de marzo, la ciudad costasoleña de Torremolinos acogió la única parada andaluza de la gira con la que el todavía presidente autonómico gallego, Alberto Núñez Feijóo, se acercaba al trono orgánico de la madrileña calle Génova. Solo quedaban dos semanas para la coronación del orensano como presidente nacional del PP. Y el eje gallego-andaluz que iba a controlar el partido, tras la salida de Pablo Casado, empezaba a ser incuestionable. A la misma hora en la que muchas familias merendaban para celebrar el Día del Padre, Feijóo y Juanma Moreno escenificaron el idilio de mil maneras. Durante su intervención, el gallego insistió en la sintonía de Galicia y Andalucía y proclamó que «en España sobran políticos como Pedro Sánchez y faltan más políticos como Juanma Moreno». Lo dijo precisamente en Torremolinos, dónde una de sus avenidas principales lleva el nombre de Manuel Fraga Iribarne, y ante las más de 2.000 personas que abarrotaban el Auditorio Príncipe de Asturias. Feijóo llegó a poner la gestión del Gobierno andaluz como ejemplo del cambio que necesitaba el PP y hasta derrochó cumplidos que ahora resultan premonitorios, cuando vaticinó un gran resultado para Moreno en los comicios andaluces, que aún no habían sido convocados. «Juanma quiero que me invites a tu toma de posesión, y se mi invitas voy; lo digo porque antes me invitabas porque era presidente de Galicia, pero ahora qué», recalcó. Su socio sureño tampoco se quedó corto. El presidente andaluz dijo, a modo de anécdota, que cuando Feijóo logró su cuarta mayoría absoluta «su frase más acertada fue que Andalucía es la comunidad más importante de España». Y dicho esto reivindicó protagonismo andaluz en Génova añadiendo que «eso significa que Alberto sabe que Andalucía es la columna vertebral de nuestro partido y es la que aporta más afiliados». «Me une con él una sintonía política y, además, una sintonía personal; siempre ha sido un referente como persona y compañero, Alberto representa los valores que necesita España y ha conseguido cuatro mayorías absolutas consecutivas en Galicia, algo que nadie tiene en este país», afirmó Juanma Moreno sin imaginarse que justo tres meses después, el 19 de junio, él se iría a la cama con un triunfo como los del gallego y 58 de los 109 escaños andaluces. 

EL CONGRESO DE SEVILLA (1-3 DE ABRIL)

Otra señal inequívoca de todo lo que iba a significar Andalucía en la nueva etapa del PP se encuentra en la elección de Sevilla para que albergase el Congreso Nacional Extraordinario que eligió a Alberto Núñez Feijóo, como presidente de la formación de centro-derecha, en los albores del pasado mes de abril. Juanma Moreno no tuvo problemas en ofrecer la plaza en la que manda como escaparate pero dejó claro que aquello no podía volverse contra él en el año electoral andaluz: «Que sea en Sevilla, pero que no haya líos», vino a decir en esos momentos convulsos en los que los barones territoriales pactaron con Pablo Casado todo lo relativo a su sucesión. Aún estaba muy fresca la guerra entre la dirección nacional e Isabel Díaz Ayuso y la ciudad hispalense se prestaba como anillo al dedo con una carga simbólica que invitaba a viajar 32 años atrás en el tiempo. En las mismas fechas de 1990 y en el mismo palacio de congresos, se había celebrado el cónclave en el que José María Aznar fue elevado por otro gallego, Manuel Fraga, al timón estelar del partido de la gaviota. Tres décadas después, el congreso que eligió a Feijóo empezó a dejar claro que el PP andaluz se encaminaba a un protagonismo decisivo en la cúpula nacional de calle Génova.

BENDODO Y BRAVO, A GÉNOVA (1-3 DE ABRIL)

La idea de proyectar en el nuevo PP los logros del Gobierno andaluz del cambio quedó de manifiesto en el arranque del Congreso Nacional. Ese viernes por la mañana, corría como la pólvora la noticia de que el portavoz de la Junta de Andalucía y presidente del PP de Málaga, Elías Bendodo, pasaba a ser el coordinador general del aparato de la madrileña calle Génova. Moreno estaba dispuesto a sacrificar -o a situar en Madrid- a su mano derecha. Cuadraba, de repente, el aviso de Feijóo en el mitin de Torremolinos: «Aquí en Andalucía tenemos a dirigentes con la agudeza de un personaje como Elías Bendodo, cuidado con Elías...». Y ahí no se quedaba la apuesta. Dos días después, fue incluido en la cúpula como vicesecretario económico el consejero de Hacienda, Juan Bravo, y se corroboraba el peso del sur en una dirección nacional para la que no se había tenido la misma consideración con otras comunidades en las que se gobernaba, como Madrid, Castilla y León o Murcia. Los inescrutables caminos de la alianza gallego-andaluza fueron completados recientemente cuando el colaborador más estrecho de Feijóo, Miguel Tellado,  se apoyó como Secretario de Organización en un andaluz que tiene relaciones con el PP gallego desde que estuvo en la dirección de Mariano Rajoy: el concejal antequerano y diputado que suplió a Pablo Montesinos, Ángel González. 

EL TRIUNFO DE JUANMA (19-21 DE JUNIO)

El lunes 20 de junio por la mañana, Elías Bendodo no estaba en Sevilla sino en Madrid. El coordinador de la campaña andaluza del PP atendía como cada inicio de semana, esta vez bajo una dulce resaca, sus compromisos de coordinador general en la sede de calle Génova. La primera parte del plan había salido a la perfección. En cuanto se anunció en el Congreso Extraordinario que sería el ‘hombre fuerte’ de Feijóo, Bendodo dejó claro que lo primero que haría el PP nacional sería trabajar por el desafío electoral de Andalucía y, viceversa, en el sur se trabajaría para aupar a Feijóo a la presidencia del Gobierno de España. Ambas elecciones, las andaluzas y las generales, forman parte de una misma ecuación. Por eso, a Bendodo le faltó tiempo para señalar como una de las razones de la mayoría absoluta del 19J «el efecto Feijóo». El presidente nacional del PP tuvo una presencia bastante activa en la campaña andaluza y ahora mismo está participando de los fastos que muestran a Juanma Moreno como un político sin techo. Feijóo es consciente de las consecuencias que el triunfo sureño puede tener en su carrera hacia La Moncloa. Ahora está algo más cerca de una fiesta como la que Moreno ha tenido en la reunión de la Junta Directiva Nacional. 

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