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Análisis de los cambios en la Junta

El nuevo Gobierno andaluz

Volantazo en las joyas de la corona: Sanidad y Educación, señal de que se necesitaba un impulso. Turismo, al fin (medio) solo. Y una nueva portavoz

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno durante su comparecencia donde ha anunciado la crisis de gobierno

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno durante su comparecencia donde ha anunciado la crisis de gobierno / L.O.

Jose María de Loma

Jose María de Loma

El Gobierno andaluz funciona «razonablemente» comenzó diciendo este lunes Juanma Moreno en su alocución para anunciar los cambios en el Ejecutivo. Razonablemente. Nada de euforia. Nada de orgullo. Tampoco es que fuera una autocrítica, va de suyo que ese concepto parece ajeno a un gobernante, pero el adjetivo dejaba entrever, tal vez, cierto descontento presidencial. Razonablemente. Con un punto de conformismo. Un conformismo que ha espantado ya con estos cambios. Nada menos que Sanidad y Educación, las joyas, las grandes empleadoras, los servicios más potentes, han experimentado cambios en su titularidad. Hacía falta un impulso. Moreno es consciente de que en Andalucía, y menos con quienes la gestionaban hasta ahora, la sanidad no funcionaba bien. Ni muy bien ni normalmente. Quizá sí razonablemente, ahí iba, escasa de presupuesto, bandeandose. Razonablemente. Como en tantas partes de España.

Pero es que además ha cambiado al portavoz, Ramón Fernández Pacheco, hombre muy dotado para la política, la obediencia y tal vez la gestión pero que como portavoz tenía importantes carencias, empezando porque tampoco es que transmitiera. Hay que transmitir cuando se comunica. La nueva portavoz es Carolina España, Economía y Hacienda, aguerrida y temperalmental, documentada, con desparpajo e ideal para darse de (más) hostias con María Jesús Montero. España contra los privilegios de Cataluña siempre ha sido un titular que ha dado mucho juego.

 Ya estaba, la ahora flamante portavoz, intentando promocionarse lo más posible en Málaga, por si acaso, pues ahora que estará día sí día también en teles y radios, la promoción va a ser mucho mayor. Con todo, a Juanma Moreno le falta un escudero, un paragolpes, ya lo tuvo, un maquiavelín dotado para la estrategia política y el fustigue al enemigo con trazas de poli malo y mando en plaza sobre el resto de consejeros. Por si sestean. Que tendencia, hay.

Otro cambio, quizás este sí muy esperado, ha sido desgajar Cultura de Turismo. Ambos asuntos merecen una consejería para ellos solos. Fue un error unirlas. Arturo Bernal ha tenido problemas en este ámbito, con el sector cultural, que es muy especialito, también hay que decirlo, y a buen seguro que ahora con la dedicación exclusiva a Turismo (se le añade acción exterior) estará más cómodo y podrá aplicar mejor su potencial. De él y del Turismo.

La titular de Cultura es Patricia del Pozo, muy cómplice toda la vida de Moreno, que no precisamente una disruptiva o moderna en cuestiones culturales pero sí alguien eficaz en las encomiendas varias que ha venido teniendo. 

El Gobierno aumenta una consejería. Nadie sale de él. Bailan pero hay sillas para todos. El presidente no aumenta el desempleo.

Con estos mimbres va a navegar Juanma Moreno (encuestas a favor, paz social, buenos datos de empleo, PSOE-A en guerra, turbulencias en la política nacional, financiación autonómica, la gente rajando de la Sanidad) se supone que hasta final de la legislatura. O hasta que de nuevo vea que, razonablemente, habría que acabar con alguna inercia mortecina.

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