Financiación
Montero se juega su futuro político en Andalucía con la financiación tras pactar 4.700 millones para Cataluña
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se enfrenta a la tarea de reformar el sistema de financiación autonómica, un reto complejo que deberá explicar en Andalucía y que podría afectar a las próximas elecciones

María Jesús Montero con Salvador Illa / Enric Fontcuberta / EFE

ERC y Oriol Junqueras son este jueves los protagonistas tras su paso por Moncloa, con foto con Pedro Sánchez, y el anuncio de un acuerdo de financiación que beneficia a Cataluña con 4.700 millones de euros. Es la escenificación pactada con los independentistas. La vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, explicará los detalles de la reforma del sistema de financiación autonómica este viernes. El sábado dará detalles en Andalucía durante la reunión de la interparlamentaria del PSOE-A. "Es mucho más que un acuerdo con ERC, es un nuevo modelo de financiación", se limitaron a explicar desde el Ministerio de Hacienda. "Beneficiará a todas las comunidades", adelantaron.
Les va a hacer falta mucha pedagogía. Montero se la juega en Andalucía en el inicio de su carrera electoral, con elecciones autonómicas previstas en mayo o junio. Ella lo sabe y su núcleo duro lleva año y medio trabajando en una reforma del sistema de financiación que es técnicamente muy compleja, explican desde el Gobierno, y que asegura dispondrá recursos extraordinarios del Estado "de sobra" para que todas las comunidades salgan ganando en el reparto de los recursos. La manta tiene que tapar a todas las comunidades del régimen común, contentar muchas reivindicaciones, neutralizar el discurso del agravio... y no se sabe si hay manta para tanto. Desde el Gobierno aseguran que todas recibirán más dinero para educación, sanidad y servicios sociales. Queda saber qué algoritmo mágico va a permitir ese milagro.
Sistema de financiación injusto
Cuando Montero era aún consejera de Hacienda en Andalucía, en marzo de 2018, el Parlamento andaluz aprobó con los votos de todos los partidos, excepto Cs, un pacto unánime para reformar la financiación autonómica. Juanma Moreno se plantó ante el PP de Mariano Rajoy y se sumó al acuerdo. Todavía se alegra. Ese documento calculó que Andalucía necesitaba 4.000 millones más cada año y esa cifra la puso Montero. Después, Moreno ha denunciado un déficit de 1.500 millones anuales por un sistema que entró en vigor en 2009 y que pronto reveló que perjudicaba a las comunidades más pobladas. Andalucía, la Comunidad Valenciana, Murcia y Castilla La Mancha son las peor financiadas. La brecha en financiación por habitante ha ido creciendo: un andaluz recibe 869 euros menos al año que un cántabro y 617 menos que un extremeño. El sistema es injusto y eso, más allá del pacto con Cataluña, no lo pone en duda ya nadie.
La carta de la quita de deuda
Montero ya jugó una carta parecida con la quita de deuda. El Consejo de Ministros aprobó una quita para Andalucía de 18.791 millones de euros, la comunidad más beneficiada, después de haber anunciado 17.104 millones para Cataluña. Que se elevara la cifra para la comunidad andaluza no cambió el portazo de Moreno al acuerdo, alegando que era un traje a medida para los nacionalistas catalanes. El cálculo político ahora es similar. Si a Cataluña le dan 4.700 millones más, Andalucía debería estar por encima de esa oferta de recursos más cada año. Eso no va a garantizar un acuerdo político, el PP no va a pactar ningún modelo, pero al menos tendrán que salir a explicar por qué lo rechazan y qué defienden, estiman en Hacienda. “Solo quieren confrontar”, dicen en el equipo de Montero. Así piensan ganar el relato y no será fácil.
La ministra de Hacienda ya desveló que dejará el Consejo de Ministros con dos tareas culminadas antes de ser candidata en las elecciones andaluzas a tiempo completo. Presentará unos Presupuestos Generales del Estado, que no tienen posibilidades de salir adelante en el Congreso pero que serán una suerte de programa electoral para los socialistas. Y pondrá sobre la mesa una reforma del modelo de financiación, que deberá conocerse por todas las comunidades en el Consejo de Política Fiscal y Financiera y que después deberá refrendar el Congreso por mayoría absoluta, al tratarse de una ley orgánica.
Se antoja imposible, dada la actual aritmética parlamentaria y el no rotundo que ya ha dado por delante el PP. Sin embargo, Montero tenía claro que quería comenzar su carrera en año electoral dejando un modelo sobre la mesa. De paso, controlando la reforma del sistema, sabiendo que hay aspiraciones de los independentistas catalanes que de concederse hundirían durante mucho tiempo al PSOE no solo en Andalucía sino en otros muchos territorios.
El agravio como arma electoral
El PP de Juanma Moreno tiene buena parte de su campaña electoral hecha con el agravio y los privilegios a Cataluña. Es un discurso que actúa como un potente motor electoral entre los andaluces. "Montero está defendiendo los intereses del independentismo", salió rauda la consejera andaluza de Economía y Hacienda, Carolina España. El PP carga contra una reforma que avisan no van a permitir que se pacte de forma bilateral con Cataluña y que aseguran rompe la igualdad entre los españoles, condenando a Andalucía a la segunda división.
Ese discurso, que ya está bien abonado, puede coger alas en el tiempo de descuento hacia las elecciones y de eso se va a encargar el presidente andaluz en los próximos días. Montero tiene que convencer de que la foto de hoy con ERC no significa ningún trato de favor y de que la reforma que ha puesto sobre la mesa beneficia también a Andalucía, como al resto de comunidades. Debe hacerlo sin que los catalanes además se molesten. No es nada fácil. Junqueras lleva tiempo cargando contra Montero y pidiendo su relevo, acusándola de actuar como candidata andaluza más que como interlocutora del Gobierno. Ese discurso no llega a Andalucía, donde el altavoz lo tiene el PP, que la acusa precisamente de ceder privilegios a los catalanes.
La ordinalidad y el cupo
El primer palo en la rueda es la ordinalidad. Si el sistema, como ha anunciado ERC, blinda la ordinalidad en el reparto de recursos, garantizando que las comunidades que más dan sean las que más reciben, el principio de solidaridad el sistema está tocado. El segundo obstáculo es la cesión al cien por cien de la recaudación de impuestos a Cataluña, como firmó ERC con el PSC. Una condición que esgrimen los de Oriol Junqueras para aprobar el presupuesto catalán a Salvador Illa.
El encaje legal de una cesión completa de los impuestos a Cataluña, una suerte de cupo como rige en el País Vasco, que permita a los catalanes tener la llave de la caja, recaudar todos sus impuestos y luego pagar una cuota de solidaridad al Estado, es una bomba en los cimientos del modelo de financiación y en su principio de solidaridad. Entregar eso no tendría vuelta atrás y sería muy difícil de explicar. La idea de una cesión, a través de un consorcio, sin que el Gobierno pierda por completo el control de los ingresos es ya complicado y además ERC, hasta ahora, no lo ha admitido. No se sabe, porque el modelo está guardado bajo siete llaves, qué solución política se dará a este punto candente. A Montero le va a tocar explicar muchas cosas en un juego político sobre el alambre de la financiación que es muy arriesgado para ella como candidata del PSOE en las andaluzas.
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