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Jerónimo Ramírez: "Quiero ejercer la medicina en Andalucía"
El médico de 26 años, residente de Traumatología Infantil en el centro cordobés, destaca el vínculo con los pacientes y el buen ambiente del hospital, aunque advierte de los retos de conciliación

Jerónimo Ramírez, residente de primer año en Cirugía Ortopédica y Traumatología Infantil en el Hospital Reina Sofía de Córdoba / L.O.
«Quiero ejercer la Medicina en Andalucía, me encanta vivir aquí». Jerónimo Ramírez, sevillano de 26 años, habla con la convicción de quien ha encontrado su sitio. Es residente de primer año en Cirugía Ortopédica y Traumatología Infantil en el Hospital Reina Sofía de Córdoba y reconoce que la experiencia ha superado sus expectativas. Tiene claro que ha elegido la profesión de su vida y que, pese a la dureza del camino, no se imagina en otra cosa.
Llegó a Córdoba tras estudiar Medicina en la Universidad de Sevilla y asegura que la ciudad lo recibió «con los brazos abiertos». «Es muy acogedora y cómoda», explica. Para este apasionado de Andalucía —donde espera desarrollar toda su carrera— la vocación le llegó pronto. «Desde pequeño sabía que quería dedicarme a esto. Siempre me ha gustado ayudar a la gente y resolver problemas», cuenta con ilusión. En su especialidad encuentra una motivación especial: «Tienes un contacto muy estrecho con el paciente y ves sus avances. Eso me hace muy feliz». Además, se define como una persona «cercana», a la que le gusta «sentir que el paciente está cómodo». «A veces se piensa que es el cirujano el que tiene una relación más cercana con el paciente que el traumatólogo y es todo lo contrario», señala. «Le ponemos el tratamiento y hacemos seguimiento. Ahí, a veces se genera un vínculo muy especial», añade, reivindicando ese trabajo menos visible que también sostiene el proceso de curación.
Un trabajo exigente
El día a día en el hospital es exigente. Habla del «ritmo frenético» del Reina Sofía, donde «te vinculas al paciente y te vuelcas con él». Sabía que la residencia sería intensa, pero admite que le sorprendió «la dinámica tan acelerada» que llevan, esa sensación de que cada jornada viene cargada de aprendizaje, pero también de desgaste. En ese contexto, destaca un elemento que para él marca la diferencia: el clima humano. Le ha llamado la atención el «buen ambiente» del hospital. «Cuando congenias con la ciudad, la especialidad y el grupo de compañeros, todo es más fácil», dice. Las guardias ocupan un lugar central en esa experiencia: «Sabes a lo que vas, pero hasta que no lo vives no lo entiendes realmente». Aun así, se considera alguien que se adapta y que intenta sacar lo mejor de cada situación.
Reconoce que la conciliación es uno de los grandes retos. «A veces es complicado, porque el fin de semana es el mejor momento para volver a casa y a veces me toca trabajar. Es algo que en el futuro puede dar problemas, pero me adaptaré. No podemos vivir con miedo pensando en lo que vendrá», reflexiona. Eso sí, insiste en la «necesidad» de mejorar el sistema, una idea que repite con la naturalidad de quien lo ve desde dentro y lo vive en primera persona.
Un futuro en Andalucía
Con su familia mantiene una relación «muy cercana», tanto con sus padres como con sus hermanos y su pareja. La distancia es asumible, pero «no es lo mismo que estar allí». Por eso se escapa siempre que puede. En ese proceso, Córdoba ha sido fundamental. Vive de alquiler compartiendo piso y define la ciudad como «muy cercana». «Al principio da vértigo empezar fuera, pero Córdoba me lo ha puesto muy fácil», asegura, agradecido por una integración que, en su caso, ha sido rápida y tranquila.
Jerónimo no tiene del todo claro dónde se ve a medio o largo plazo, aunque sí sabe que quiere quedarse en Andalucía. «Mi deseo es vivir y desarrollar mi carrera aquí, aunque sin cerrarme horizontes», afirma, consciente del momento delicado que atraviesa el sector. De Andalucía lo que más le gusta es «su gente, sus costumbres, la forma en que nos relacionamos entre nosotros y con nuestro entorno… nuestra idiosincrasia en general». Le cuesta señalar algo negativo. «No sabría decir qué no me gusta», admite. Aun así, no descarta que la situación profesional pueda obligarle a marcharse contra su voluntad: «No me lo planteo ahora mismo, pero es algo que nunca se descarta. Me quedan muchos años de profesión y me gustaría ejercerla aquí y con mi gente, pero si tengo que cambiar porque las circunstancias laborales o personales me obliguen, tendré que hacerlo».
En lo personal, aspira a «formar una familia y ser feliz con mis hijos, mi pareja y mis padres». En lo profesional, quiere «ser el mejor médico posible», para lo que seguirá formándose y actualizándose. También reconoce que existen retos pendientes, especialmente en materia laboral. «Tenemos sueldos precarios», señala, y pide a la clase política «sensatez y honestidad» para que mire «por el bien del pueblo» y «podamos avanzar»..
Entre quirófanos, guardias y vocación, Jerónimo tiene claro que su futuro pasa por Andalucía, ejerciendo la Medicina con la misma ilusión con la que empezó a soñarla de pequeño, pero también con la conciencia de que, para que ese sueño se sostenga, hacen falta condiciones que permitan vivir —y no solo trabajar— a quienes cuidan.
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