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Especial 28F

Los grandes retos de Andalucía

Con la recuperación de los efectos de los temporales y del trágico accidente de Adamuz como objetivos prioritarios, la comunidad se enfrenta también a cuestiones urgentes como el problema de la vivienda, la convivencia con el turismo o la diversificación de sus sectores productivos

Un trabajador de la construcción en Málaga.

Un trabajador de la construcción en Málaga. / L. O.

Virginia Guzmán

Virginia Guzmán

Casi medio siglo después de que Andalucía lograse su autonomía, la comunidad ha avanzado en todas las áreas para ser una tierra que dista mucho de la de aquellos primeros años 80. Ha avanzado en educación, derechos sociales, mercado laboral y comunicaciones. Pero pese a ello tiene ante sí grandes retos pendientes para crecer como comunidad. En este arranque de 2026, marcado por los tragedias, quizá los objetivos más urgentes pasan por la recuperación tras los graves temporales que han afectado a la comunidad, con un fuerte impacto económico, y retomar al 100% las comunicaciones en tren, que aún sufren las consecuencias del trágico accidente de Adamuz, que se cobró la vida de 46 personas este pasado enero. En el caso de Málaga, las conexiones con Madrid no se han recuperado ya que a la tragedia ferroviaria se sumó la caída de un talud en Álora, que obliga a ir en autobús a Antequera si se quiere tomar el AVE a la capital madrileña. Con finales de marzo como horizonte para la recuperación total, los sectores económicos ya advierten del daño económico que se está produciendo en la provincia y en el resto de Andalucía, con una caída de las reservas de hasta el 35% en el turismo, muy dependiente del mercado nacional, y una importante afectación también para los malagueños que tienen en el tren su modo de transporte para estudios, trabajo u ocio.

Trabajos en Álora en el deslizamiento de tierra que que mantiene cortada la línea AVE Madrid-Málaga desde el último temporal

Trabajos en Álora por el deslizamiento de tierra que mantiene cortada la línea AVE Madrid-Málaga desde el último temporal / Álex Zea

La interrupción de las conexiones ferroviarias ha puesto en evidencia la necesidad de que la comunidad cuente con unas buenas comunicaciones, no sólo con el resto de España sino entre sus ocho provincias. Si Andalucía quiere seguir creciendo necesita ofrecer a sus residentes una vertebración real, más aún cuando el mercado de la vivienda y sus precios disparados está empujando a sus habitantes fuera de las grandes capitales y de los núcleos más turísticos. Provincias como Huelva, Cádiz o Jaén no disponen aún de alta velocidad y aunque en estas décadas ha aumentado el número de kilómetros de autovías y se han mejorado carreteras, el interior aún echa en falta unas comunicaciones que estén a la altura. Porque una buena red viaria no solo aporta seguridad, también da la oportunidad a muchos pueblos de Andalucía de retener a su población más joven y luchar así contra el envejecimiento, otro de los grandes retos, junto a la despoblación, de esos núcleos alejados de las grandes capitales y la zona litoral.

Y aunque se están dando pasos, tanto en administraciones locales como en la autonómica para hacer frente al problema de la vivienda, es este uno de los grandes retos que tiene que afrontar el actual Ejecutivo andaluz y el que salga de las urnas tras las elecciones que se celebrarán previsiblemente el próximo junio. Andalucía es una tierra que tiene en el sector turístico uno de sus pilares económicos principales, pero el fenómeno de las viviendas turísticas, en un auge que no tiene visos de cesar, ha venido a complicar aún más el mercado inmobiliario en la franja costera y las capitales de provincia. El objetivo más urgente y quizá más complicado es lograr un equilibrio y que todas las administraciones trabajen de forma conjunta. Málaga, por ejemplo, es ya una de las provincias más caras de España en la que se construyen nuevas promociones enfocadas al comprador de alto poder adquisitivo o al turismo de apartamentos turísticos y, como en la mayoría de grandes ciudades andaluzas, el residente se enfrenta a la imposibilidad de comprar o alquilar, ya que la renta media andaluza sigue estando por debajo de la española y muy lejos de las que tienen otras comunidades, lo que les lleva a tener que mudarse a otras localidades o les impide independizarse, como en el caso de los jóvenes .

Una nueva infografía presentada por el Imec de su futuro centro en el PTA de Málaga.

Infografía de la futura sede del Imec en el PTA de Málaga. / L. O.

Precisamente reducir esa dependencia del sector servicios es otro de los retos de la comunidad. El ámbito tecnológico está logrando hacerse hueco en algunas provincias, con grandes proyectos que ayudarían a diversificar la economía y que Andalucía se haga más fuerte en el sector industrial. Sin olvidar al sector primario, del que aún dependen muchas familias andaluzas y vital para la supervivencia de numerosos pueblos, que se enfrenta a la falta de relevo generacional, a problemas económicos y a los daños que han ido dejando los temporales, después de unos años en que la sequía era una de sus principales preocupaciones.

En el ámbito del agua, han sido precisamente esas borrascas las que han cambiado la situación con respecto al año pasado. El reto ya no es cómo asegurar el abastecimiento y el riego. Los pantanos se han llenado, alcanzando registros que no se veían desde hace una década, pero el objetivo ahora es lograr una gestión del agua que aleje los miedos cuando llegue otra sequía. Trabajar para estar preparados ante otro periodo de carestía. En el caso de Málaga, la apuesta de la Junta pasa por proyectos como la presa de Cerro Blanco o la autopista del agua, que permitirán aumentar el caudal y facilitar los trasvases hacia zonas más necesitadas.

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