Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista

Juan Ojeda, exparlamentario andaluz y exparlamentario europeo del PP: «El PP-A se ha quitado por completo la imagen de partido de señoritos»

El periodista y político cordobés nacido en 1948 sigue los toros del 17M desde la barrera de la jubilación. Su amplio conocimiento de la tramoya política le impide ser ‘naif’, pero conserva la confianza en el sistema de partidos y la democracia española. Reconoce, eso sí, que echa de menos que las grandes formaciones sean capaces de llegar a acuerdos y los tiempos en que los contrincantes eran capaces de pelear en la tribuna, pero sellar la paz en la barra de los bares.

Juan Ojeda, exparlamentario andaluz del PP

A. J. González

Irina Marzo

Irina Marzo

CÓRDOBA

-¿Cómo se ve la política desde la barrera?

-Complicada y demasiado crispada. Antes había enfrentamiento, pero también relaciones personales que permitían pactar. Hoy eso es casi imposible. Hoy predominan el ataque y buscar el defecto del adversario, y eso decepciona porque no se habla de los problemas reales. No se plantean soluciones serias, sino que se busca, sobre todo, el defecto del adversario.

-¿Qué asuntos están más desatendidos?

-La vivienda, sobre todo para los jóvenes; el transporte, por el deterioro de servicios que antes eran motivo de orgullo; y la sanidad, convertida en arma de confrontación. En esos grandes temas debería haber acuerdos entre PP y PSOE. No hablo de gobiernos de concentración, que en España son impensables, sino de pactos sobre las grandes cuestiones, como se ha hecho otras veces, por ejemplo, con las pensiones.

-¿Cómo, cuándo y por qué entró en política?

-Entré a través del CDS, primero como periodista, formándome en campañas, encuestas y comunicación política. Aquel aprendizaje vino de la mano de un grupo de asesores norteamericanos que nos formó, y ahí fue donde empecé a conocer bien ese mundo. Eso debió de ser en 1988. Después, en 1990, me llamaron desde el PP para llevar la campaña en Andalucía. Hablé en Madrid con José María Aznar y, de pronto, la propuesta cambió: en vez de incorporarme como profesional de la comunicación, me ofrecieron encabezar la lista al Parlamento andaluz por Córdoba y llevar también la campaña, pero ya como candidato. Aquello me sorprendió, porque yo ni siquiera era militante del PP. De hecho, no me hice militante hasta después. Al principio eso me generó cierta incomodidad, y también algún problema. Recuerdo que, cuando empecé a ir a pueblos como candidato, en alguno llegaron a decir: “Vienen aquí los rojos a quedarse con el partido”, porque yo venía del CDS.

-¿Cuándo se integra de pleno en las filas del PP andaluz?

-A partir de 1993, con la llegada de Javier Arenas. Primero fui vicesecretario general y me ocupé del área electoral y luego ya fui secretario general. En 1994 el PP dio un salto enorme: el PSOE pasó de 62 a 45 escaños y nosotros, de 26 a 41. Fue un cambio enorme. Aquella campaña se basó en centrar el partido en Andalucía y acercarlo al votante moderado. Yo la diseñé en torno a una idea clara: “Centrados en Andalucía”. Porque, al analizar no solo las encuestas de voto, sino los estudios cualitativos, veíamos que la mayoría de los andaluces se situaba ideológicamente entre el 4 y el 5 sobre 10, es decir, entre el centroizquierda y el centro. Y, sin embargo, al PP lo colocaban en el 8 o el 9. Había que mover esa percepción. Por eso reunimos un grupo de personas creíbles, que realmente transmitieran que el partido estaba centrado en Andalucía. Esa estrategia se parece mucho a lo que hoy se llama la “vía andaluza”. Después de aquellas elecciones, Manolo Pimentel dejó la política y yo pasé a ser secretario general del partido hasta 1999, cuando me fui al Parlamento Europeo, a Bruselas.

-¿Eso es lo que el PP de Juanma Moreno ha hecho ahora?

-En parte sí. El PP de Juanma Moreno se parece al de Arenas en los 90: dialogante, moderado, sin estridencias y abierto al centro, que buscaba no solo el voto de la derecha, sino también el del centro e incluso parte del centroizquierda. La llamada vía andaluza tiene mucho de aquello. Javier Arenas no llegó a ser presidente de la Junta, aunque ganó unas elecciones. Se quedó en 50 escaños y hacían falta 55, y entonces no existían ni Ciudadanos ni Vox ni había una fórmula clara para pactar. Pero el enfoque era muy parecido al de Juan Manuel Moreno.

-¿Vio pronto el potencial de Juan Manuel Moreno?

-En aquel momento, la verdad, no, porque cuando coincidimos era muy joven. Pero su designación como líder en Andalucía, sí que fue una sorpresa y acabó teniendo mucho sentido. Entendió que había que ofrecer una imagen serena y sin extremismos tras casi cuatro décadas de gobiernos socialistas en Andalucía. Había que disipar el miedo que existía después de 37 años de gobiernos socialistas. Circulaba la idea de que si gobernaba la derecha en Andalucía, aquello iba a ser poco menos que un desastre. Había gente que de verdad tenía miedo a eso. El primer gobierno de Juan Manuel Moreno, con Ciudadanos y el apoyo externo de Vox, demostró que no pasaba nada, que no había ninguna catástrofe porque gobernara el PP. Su actitud fue discreta y eso le dio credibilidad. La gestión hizo el resto. La mayoría absoluta llegó, en buena medida, por ese trabajo previo.

Juan Ojeda, exparlamentario andaluz del PP

Juan Ojeda, exparlamentario andaluz del PP. / A. J. González

«Había gente que de verdad tenía miedo a que gobernara el PP en Andalucía»

-¿Qué le parece María Jesús Montero como candidata?

-No me parece la candidata ideal para Andalucía. Me parece una buena gestora, pero demasiado vinculada al Gobierno de Sánchez y eso aquí pesa.

-¿Qué pronóstico hace para el 17M?

-Veo probable que Juan Manuel Moreno mantenga la mayoría absoluta o se quede muy cerca. Todo dependerá de pocos escaños en provincias como Córdoba, Málaga o Sevilla. Hay cinco o seis provincias donde los restos pueden ser determinantes. Y ahí no solo influye Vox, sino también lo que haga la izquierda a la izquierda del PSOE. Al ir ahora más agrupada, puede salvar algún escaño que habría perdido si se hubiera presentado por separado. En cualquier caso, el PP va a ser claramente la fuerza más votada. El PSOE, en cambio, puede pegar un bajón importante. Muchas encuestas lo sitúan entre 25 y 27 escaños, y eso, para el PSOE andaluz, es un resultado muy malo. Por eso están nerviosos.

-¿Se imaginaba en los 90 este vuelco político en Andalucía?

-No, en aquella época costaba mucho imaginarlo, porque en Andalucía se votaba mucho por sentimiento, y ese sentimiento estaba claramente inclinado hacia la izquierda. Cuando yo recorría los pueblos veía que no bastaba con hablar de programas: había que llegar al “corazoncito” de la gente. Y el corazoncito andaluz estaba entonces en el centroizquierda. Por eso entendimos que el PP tenía que colocarse ahí si quería crecer. En 1994 llegamos a pensar que podíamos ser la primera fuerza, pero aun así no era fácil gobernar porque había otras piezas, como Izquierda Unida y el Partido Andalucista. Con el Partido Andalucista hubo momentos en los que parecía posible un pacto, pero era un partido muy difícil, muy cambiante. Esa indefinición acabó pasándoles factura.

-¿Qué echa de menos de la política de aquellos años?

-El nivel humano y político, y, sobre todo, la capacidad de negociar. Antes podías pelearte en el Parlamento y después sentarte con el adversario a cerrar acuerdos, como hicimos Zarrías y yo durante años. Hoy eso es mucho más difícil.

-Estamos hablando de lo que se ha perdido. ¿Qué se ha ganado?

-Se ha ganado en capacidad de gestión institucional. La administración andaluza hoy está mucho más consolidada que en aquellos años.

El PP de Juanma Moreno se parece al de Arenas en los 90: dialogante, moderado y abierto al centro»

-¿El PP andaluz se ha quitado ya la imagen del ‘señorito’?

-Sí. En mis primeras campañas la implantación municipal del PP era muy débil, y eso cambió por completo con el tiempo.

-Díganos una referencia política de antes y otra actual.

-Adolfo Suárez fue fundamental por su intuición y valentía. También admiré a Felipe González. De hecho, la primera oferta para entrar en política me la hizo él, en una conversación después de una entrevista en Córdoba. Y en Andalucía, sin ninguna duda, Javier Arenas. Si aquí el PP consiguió lo que consiguió, fue en gran medida gracias a él. Era inteligentísimo, un gran parlamentario, un trabajador incansable, siempre pendiente de todo. Entre los actuales, Juanma Moreno me gusta mucho, y Feijóo puede ser un buen presidente del Gobierno.

Juan Ojeda, exdirigente del PP y periodista, en su despacho cordobés.

Juan Ojeda, exdirigente del PP y periodista, en su despacho cordobés. / A.J. GONZÁLEZ

-¿Cómo ve al líder del PP nacional?

-Feijóo está todavía por ver en la política nacional, aunque ya lleva tiempo y ha sido un buen presidente de Galicia. Las mayorías absolutas en Galicia no se sacan por casualidad. Puede que como líder de la oposición le falte algo más de punch que han tenido otros, pero creo que puede ser un buen presidente del Gobierno. Feijóo está ahora mismo siendo empujado en dos direcciones. Y el problema que tiene es que cuenta con poder orgánico, pero no con poder institucional.

-¿Qué es más inteligente para el PP: acercarse o alejarse del discurso de Vox?

-Yo me alejaría de Vox todo lo posible.

-¿Se ve haciendo política en Instagram o TikTok?

-No. Ni siquiera estoy en redes. Me he retirado de todo, incluso de las tertulias.

-¿Le llaman los suyos para pedirle consejo?

-Algunos amigos, sí. Pero a mí los floreros no me gustan.

Tracking Pixel Contents