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Funeral

Una Huelva "impotente" se vuelca para despedir a Germán y Jerónimo, los guardias civiles fallecidos persiguiendo una narcolancha

Centenares de compañeros de la Guardia Civil, Policía Nacional, Bomberos y la Guardia Nacional Republicana de Portugal arroparon a los familiares en la capilla ardiente y el funeral

Vídeo | Huelva despide con honores y emoción a los guardias civiles fallecidos al término de la misa funeral

Vídeo | Huelva despide con honores y emoción a los guardias civiles fallecidos al término de la misa funeral / Elías Luis Grao

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Elías Luis Grao

Huelva

La tristeza y la conmoción se palpan desde primera hora de la mañana por las calles de Huelva. La muerte del guardia marinero Germán y el capitán del Servicio Marítimo Jerónimo, los dos guardias civiles que fallecieron este viernes durante una persecución a una narcolancha a 80 millas náuticas de la costa onubense ha caído como un jarro de agua fría entre los onubenses. Incluso el tiempo, en plena primavera, se ha unido en torno a este sentimiento, dejando lluvias que no se recordaban en la ciudad desde hace meses.

Durante toda la noche los féretros de ambos agentes han estado en la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva, donde han sido velados y visitados por compañeros y familiares. A partir de las 9:30 horas la capilla ardiente se ha abierto al público para quienes han querido presentar sus respetos y despedir a ambos. Fuera, en el lateral de la Avenida Cristóbal Colón, esperan allegados, algunos de ellos niños que lloran y se abrazan en un gesto de complicidad y fraternalismo ante esta tragedia que les ha sacudido.

Cabe recordar que, por causas que aún se desconocen, las dos embarcaciones que perseguían a la goma chocaron, provocando un violento golpe donde falleció en el acto el Germán y luego, camino del hospital de Jerez de la Frontera, su capitán.

Huelva despide a los dos guardias civiles que fallecieron durante la persecución de una narcolancha

Javier Vendrell Camacho

Reproches a las puertas de la Comandancia

Hasta esa capilla ardiente también se han acercado diversas autoridades. La primera en llegar fue la subdelegada del gobierno en Huelva, María José Rico, seguida de su homóloga gaditana, Blanca Flores. Ambas decidieron entrar por la puerta principal, donde ondea desde ayer una enorme bandera de España a media asta.

En torno a las diez de la mañana hacían acto de presencia en la puerta lateral un nutrido grupo de representantes políticos de la provincia y la capital. Encabezados por la alcaldesa de la ciudad, Pilar Miranda, llegó parte de su equipo de gobierno. Junto a ellos, diversos delegados territoriales dirigidos por el delegado andaluz en la provincia, Pepe Correa, así como el consejero de la Presidencia, Interior, Diálogo Social y Simplificación Administrativa de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz. A su llegada, todos ellos mostraron sus condolencias al coronel de la Comandancia de Huelva, Julio Serrano, y al resto del mando que les recibió.

Hasta Huelva también se han trasladado la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo; la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González; y el delegado del Gobierno de España en Andalucía, Pedro Fernández. Ningún ministro del Gobierno ha asistido al funeral.

Tan solo media hora más tarde, era el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, quien hacía acto de presencia a la entrada de la capilla ardiente y era recibido por el resto de la comitiva en un absoluto silencio.

La calma solo se vió alterada con la llegada de María Jesús Montero, candidata del Partido Socialista a la junta. Cuando apareció, desde la otra acera un señor la increpó, aunque su grito fue inmediatamente aplacado por uno de los miembros de seguridad. "Ya tenéis lo que queréis tú y Sánchez", manifestó el espontáneo. "Andalucía no te quiere", le chilló a Montero una de las vecinas desde su balcón.

Tras la visita de los representantes políticos, el único que tomó la palabra fue Juanma Moreno. El presidente de la Junta mostró su tristeza por lo sucedido y señaló que "esta batalla contra el narcotráfico la vamos a ganar".

Vídeo | Emoción en la llegada de los familiares de los guardias civiles fallecidos y los féretros a la Iglesia de la Concepción en Huelva

Elías Luis Grao

"Impotencia, rabia y inseguridad"

En el entorno de la Comandancia no solo se encontraban familiares. Otros guardias civiles, venidos desde diferentes puntos de España, también quisieron acompañarlos. Algunos con uniforme y otros de paisano, como el agente que atiende a El Correo de Andalucía. "Sentimos impotencia, rabia e inseguridad", cuenta apesadumbrado mientras el cielo se derrumba sobre las cabezas de los allí presentes, que buscan refugio en las cornisas y los portales cercanos.

Sus palabras y su cara son el sentimiento general y compartido de todos sus compañeros quienes, poco a poco, sucumben también en lágrimas ya a las puertas de la céntrica parroquia de la Purísima Concepción, el lugar elegido para realizar el funeral de Jerónimo y Germán.

Allí, en silencio, firmes y visiblemente emocionados, aguardaban centenares de miembros del Instituto Armado de diversos grupos y escalafones. Junto a ellos esperaban también la llegada de los féretros integrantes de la Policía Nacional, la Guardia Nacional Republicana de Portugal, Bomberos y Capitanía Marítima, entre otros cuerpos.

Poco antes de las 12, los coches fúnebres llegaron con los cuerpos de Jerónimo y Germán, portados algunos de sus compañeros, recibidos entre los sones del himno de España y un estruendoso aplauso de los asistentes. En la puerta de la iglesia les acoge Monseñor Santiago Gómez Sierra, obispo de Huelva y encargado de oficiar la misa.

"La droga no es un negocio inocente"

Durante la ceremonia, Gómez Sierra fue contundente. "Porque hoy también debemos decir algo con claridad. La droga no es un negocio inocente. Detrás del narcotráfico hay muerte, corrupción, familias destrozadas, jóvenes perdidos, violencia y desprecio por la vida humana. El dinero de la droga parece fácil incluso admisible, pero siempre está manchado de lágrimas y sangre", manifestó. "Cada alijo interceptado, cada red desmantelada, cada noche de vigilancia en el mar o en las carreteras, no es solo una operación policial: es una defensa de la dignidad humana, por cuya causa Germán y Jerónimo han entregado su vida", continuó el obispo ensalzando la labor de los agentes en el día a día.

El máximo responsable de la Diócesis de Huelva aprovechó la ocasión también para mostrar su preocupación por la situación que vive la provincia debido al narcotráfico y criticó la falta de medios destinados para su lucha. "La provincia de Huelva se ha convertido en los últimos años en una de las principales puertas de entrada de la droga al mercado nacional y europeo. El narcotráfico está sostenido por una delincuencia organizada, y cada vez más poderosa y violenta. La lucha contra esta plaga corresponde a las fuerzas de seguridad, a las que el Estado tiene la obligación de dotar de todos los medios necesarios y proporcionados para hacer frente a esta poderosa y tecnificada red criminal de la droga", subrayó.

Durante la homilía, el prelado trasladó también un mensaje de consuelo a las familias de los agentes y defendió que "la muerte no tiene la última palabra", apelando a la esperanza cristiana en la resurrección. "Una vida entregada por los demás no desaparece", afirmó el obispo, quien destacó que ambos guardias civiles murieron "mientras servían a la sociedad" y "protegían a tantas familias de una amenaza que destruye vidas y pueblos enteros".

El obispo subrayó además el valor del servicio público desempeñado por ambos agentes, señalando que "han entregado su vida haciendo el bien, defendiendo a los demás, sembrando justicia y servicio". En este sentido, agradeció la labor de la Guardia Civil,"muchas veces abnegada, incomprendida y arriesgada", y reconoció el sacrificio diario de los agentes frente a organizaciones criminales cada vez más violentas.

La muerte no es el final

Tras la misa, los cuerpos de los agentes Germán y Jerónimo fueron llevados de nuevo por sus compañeros hasta las puertas de la parroquia. Allí, se interpretó el himno de la Guardia Civil seguido de ‘La muerte no es el final’, una canción compuesta por el sacerdote español Cesáreo Gabaráin Azurmendi y cuya parte central se eligió en 1981 para honrar a los caídos de las Fuerzas Armadas Españolas.

Entre aplausos y gritos de ‘Viva la Guardia Civil’, los ataúdes fueron finalmente introducidos en los respectivos coches fúnebres. Según han informado fuentes cercanas, Germán será incinerado esta tarde mientras que el cuerpo de Jerónimo será trasladado a la localidad malagueña de Villanueva del Rosario donde recibirá sepultura.

Un trágico suceso que ponen de relieve la complicada situación de Huelva

Las pérdidas de Germán y Jerónimo son la muestra palpable de una realidad que está ahí, en el día a día de la provincia onubense y ante la que tienen que luchar los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado constantemente.

La presión a la que el desaparecido OCON-Sur sometió a Cádiz, provocó una desbandada de las organizaciones criminales a otros lugares como Huelva que contaban ya con rutas consolidadas aunque no tan explotadas como las gaditanas. Esto, además, ha provocado una mayor competencia entre clanes que, a su vez, han reforzado su seguridad con el uso de armas de guerra y han emprendido un camino de mayor lucro cambiando el tradicional tráfico de hachís por el de la cocaína. Decisiones que han provocado una escalada de violencia entre clanes y contra los agentes sin precedentes en la zona y ante la que tanto Guardia Civil, como Policía Nacional o el Servicio de Vigilancia Aduanera se sienten superados.

"Esto no es un accidente imprevisto. Es la consecuencia directa de una situación de riesgo documentada, analizada y trasladada formalmente a la Administración, que optó por no actuar", han destacado desde AUGC.

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