03 de diciembre de 2018
03.12.2018
Agricultura

Comienza en Moclinejo el cultivo experimental de varias microalgas

La emprendedora Belén Domínguez pone en marcha un proyecto que ya permite la puesta a la venta de "espirulina 100 % malagueña y natural", como "superalimento con multitud de nutrientes"

03.12.2018 | 05:00
Las nuevas instalaciones situadas en el interior de la Axarquía, concretamente en Moclinejo.

Moclinejo aspira a no ser únicamente reconocido, fuera de la comarca de la Axarquía, como destino turístico en el que visitar algunas de las mejores bodegas y viñas de la denominación de origen de los vinos malagueños. Ahora también quiere convertirse en centro de producción de microalgas pionero en la provincia. Será posible a través de la iniciativa de la joven emprendedora malagueña Belén Domínguez, que ya ha empezado a comercializar «espirulina 100% natural y local».

La espirulina está considerada como superalimento en términos nutricionales, debido a la gran cantidad de vitaminas y minerales que atesora. Domínguez ultima en la actualidad las obras de un espacio de unos 1.600 metros cuadrados para la producción intensiva de unas ocho toneladas anuales, al objeto de «responder a la gran demanda actual» de este producto, «de secado suave e ideal en toppings de ensalada, cremas y pastas, así como para condimento en zumos y guisos».

Esta experta en Ecología Marina y titulada universitaria en Ciencias Ambientales remarca que la espirulina, además de que más del 60% de su peso son proteínas, «mejora el metabolismo, previene el hígado graso, ayuda a perder peso y tu corazón te la agradece». Recuerda que contiene siete vitaminas (A, B1, B2, B3, B5, B6 y E) y hasta siete oligoelementos (calcio, hierro, fósforo, magnesio, manganeso, potasio, sodio y zinc).

Con el nombre comercial de AlgaYield, y el «apellido de superalgas del Mediterráneo», la emprendedora confía en aportar su granito de arena a la difusión de las algas marinas. «Empecé a trabajar con las macroalgas durante mi especialización universitaria, en concreto analizando su respuesta ante el cambio climático». Incluso pasó una temporada en Sudamérica, al objeto de acumular experiencias y conocimientos para ponerlos al servicio del proyecto que ahora presenta en sociedad.

La alga espirulina, como primera variedad en producción, tiene un uso alimentario, pero también se puede usar como biofertilizante y en cosmética, agrega Belén Domínguez. Su objetivo a medio plazo es alcanzar la primavera ya con una distribución nacional de esta alga, cultivada en Málaga y 100% natural. «Ya estamos entrando en tiendas especializadas de la provincia y a principios de año confiamos en que se nos conozca por toda Andalucía», indica.

Como reconocimiento a su iniciativa, esta emprendedora ya ha recibido uno de los premios de la Fundación Ceimar, en concreto el referido a innovación empresarial. Un galardón que empleará a «estudiar la viabilidad del agua marina para cultivar espirulina, puesto que por ahora se cultiva en agua dulce y se le añaden las sales minerales que requiere».

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