El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha recepcionado las obras de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Nerja, que dará servicio a una población de 34.243 habitantes.

En un acto celebrado el pasado 6 de octubre, y del que se ha informado ahora, el Ministerio recibió la obra de la empresa constructora que la estaba gestionando en fase de pruebas desde el pasado mes de octubre y hasta el pasado mes de abril.

Desde primeros de octubre es la empresa pública Tragsa la que gestiona las instalaciones mientras se termina el expediente de mutación demanial por el cual esta infraestructura pasará a manos del Ayuntamiento de Nerja, que dirige el alcalde, José Alberto Armijo.

Una vez en manos municipales, será la empresa que gestiona el agua a nivel local, Aguas de Narixa, la encargada de gestionar las instalaciones.

La depuradora de Nerja, la última gran obra para completar el saneamiento integral del litoral de la Costa del Sol, permitirá resolver las carencias del sistema de recogida y tratamiento de vertidos de aguas residuales del municipio.

Se cumple así los requisitos de calidad exigibles para los vertidos al mar según la directiva europea 91/271/CE como de la normativa vigente en materia de agua y ordenanzas municipales y la Ley de Costas.

Su puesta en funcionamiento permitirá disponer y regular el uso de este recurso para reutilización del agua depurada en agricultura y usos recreativo-deportivos.

Asimismo, informa el Ministerio, las obras proyectadas contribuyen a la mejora de la seguridad de la zona frente a inundaciones, mediante las actuaciones de restauración paisajística y revegetación del arroyo de la Fuente del Badén, así como de los taludes.

También han incluido el encauzamiento de las aguas del arroyo del Barranco de Maro en la parcela de la EDAR, con obras de dispersión de la energía del agua y con la reposición de la red de evacuación de pluviales en las calles de alrededor.

Ocho años de obras

Las obras de la depuradora de Nerja, la última gran obra para completar el saneamiento integral de la Costa del Sol, fueron adjudicadas en 2013, tras irse atrasando año tras año, por un importe de 23 millones de euros y estuvieron paralizadas unos tres años por la quiebra de una de las empresas que participaron en su construcción.

Hace ahora un año, en noviembre de 2019 el Ministerio de Transición Ecológica reanudó los trabajos de construcción que incluían un modificado en las obras y es que una vez construido el grueso de las instalaciones para la depuración de las aguas, no se habían ejecutado los colectores de vertido al mar.

Además, se modificó el diseño del colector que va a verter las aguas depuradas al mar para que no afecten ni al entorno ambiental y ni al disfrute de la playa de Burriana. Y es que todos los vertidos residuales se concentrarán junto a la playa de Burriana, a una cota mínima sobre el mar y desde ahí, a través de tuberías, se bombearán hacia arriba las aguas por depurar hasta la estación construida entre el pago de Tetuán y la urbanización San Juan de Capistrano, donde una vez depuradas, las verterán varios kilómetros mar adentro de la playa de Burriana, a través de un emisario submarino.