Medio Ambiente
Aviso a navegantes: un dron ya vigila la actividad náutica en aguas de Maro
La Junta de Andalucía ha estrenado esta temporada el uso de un dispositivo no tripulado con el que se han tramitado las primeras denuncias a embarcaciones que han infringido las normas de fondeo o navegación en el entorno del Paraje Natural Acantilados de Maro-Cerro Gordo, enclave que este año celebra una buena noticia: aumentan los visitantes y descienden las sanciones

Actividad náutica frente a la playa del Cañuelo, una de las más visitadas del paraje. / L.O.
Una de las grandes batallas por la conservación en el Paraje Natural Acantilados de Maro-Cerro Gordo se libra en el mar, donde este enclave esconde una fauna y una flora única y ofrece una perspectiva privilegiada de las últimas estribaciones de la Sierra de Almijara abalanzándose sobre el Mediterráneo. Su poderosa atracción ha provocado que en los últimos años aumente la presión náutica sobre un entorno en el que sólo se puede fondear en tres zonas habilitadas mediante coordenadas frente a las playas El Cañuelo, Cala del Pino y Cantarriján, esta última ya en la costa de Granada.

Autocaravanas y furgonetas camperizadas aparcadas en zonas prohibidas. / L.O.
En temporada alta es muy habitual ver cómo se infringe de forma escandalosa esa norma y las que prohíben navegar a menos de 200 metros de la línea costa con playa y a menos de 50 metros en el resto. Hasta ahora era muy difícil perseguir a los infractores por distintas circunstancias que impiden tener medios y personal en el agua más tiempo del que se quisiera. Y hacerlo desde tierra es muy difícil, por motivos técnicos y por la pillería de los tripulantes, siempre alerta a los movimientos de las embarcaciones de la Junta de Andalucía y la Guardia Civil. Los agentes de Medio Ambiente han llegado a ver barcos fondeados en zonas prohibidas sin matrículas o estas cuidadosamente tapadas con toallas para impedir una posible fotografía que los delate. José Salido explica que, por razones de perspectiva, con una imagen desde tierra es más complicado demostrar que un barco está fondeado fuera del área habilitada, pero esto ha empezado a cambiar esta temporada. Él es uno de los funcionarios que ha participado en el vuelo de un dron con el que se han tramitado las cuatro denuncias a embarcaciones en lo que va de año. Una era una moto de agua, vehículo con el que está totalmente prohibido navegar en los doce kilómetros de costa del paraje y en la primera milla mar adentro. Su tripulante fue sorprendido accediendo a una calita, una doble infracción porque las embarcaciones a motor no pueden alcanzar tierra. Los otros tres eran que fondearon donde no debían, navegaron a menos de 200 metros de la línea de playa o a menos de 50 en el resto de la costa. El agente explica que el dron, además de filmar la infracción, permite geolocalizarla y darle todo el peso legal a la denuncia. Salido indica que es muy habitual que los infractores sean particulares que alquilan pequeñas embarcaciones que no requieren titulación para navegar, circunstancia que ha llevado a los agentes a realizar campañas informativas entre las empresas de alquiler de poblaciones cercanas.

Embarcaciones y una moto de agua en Maro / L.O.
Pero la mayor parte del trabajo está en tierra. Los agentes de Medio Ambiente ya no se sorprenden de las excusas y ocurrencias de las personas a las que sorprenden infringiendo las normas en esta joya que culmina el último tramo del litoral oriental de Málaga e inaugura la Costa Tropical granadina. Salido recuerda a un hombre que le dijo que había aparcado en una zona prohibida próxima a la playa del Molino de Papel porque padecía una enfermedad grave. Otros se escudan en que desconocen la norma, que no se han percatado de una señal perfectamente visible o que sólo han sido cinco minutos de varias horas. El funcionario asegura que él y sus compañeros siempre tiran de pedagogía, pero que muchas veces no es suficiente.
Como otros años, el gran movimiento de turismos que genera la temporada alta ha copado el número de denuncias que se han tramitado en este entorno. Según los datos de la Delegación Territorial de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, en lo que va de ejercicio se han formulado en este enclave 44 sanciones de este tipo, la mayoría a vehículos convencionales aparcados en arcenes, pistas o caminos en los que no está permitido hacerlo. Son muchas menos que en el mismo periodo del año pasado, cuando se superaron las 70.

Límites del paraje de Maro-Cerro Gordo y zonas de fondeo / L.O.
La administración andaluza celebra que este año el paraje sume más visitantes y menos denuncias. José, también: «De eso se trata, que todos podamos disfrutar de este maravilloso lugar y dejarlo como lo encontramos». Dieciocho de las denuncias del presente ejercicio han sido a propietarios de autocaravanas o furgonetas cámper que aprovechan los estacionamientos de los acantilados con mejores vistas para pasar una noche o una temporada, una de las batallas más frecuentes de los últimos años.
"A veces nos preguntan cuánto es la multa de pasar la noche allí, por si les compensa quedarse"
Un ejemplo. Tras mucho tiempo solicitándolo y un año de lenta burocracia, los agentes consiguieron que se colocaran señales que advirtieran claramente de la prohibición, pero fueron vandalizadas en apenas unos días con pinturas y pegatinas, muy probablemente por los que luego alegaban que en las señales no se veía nada: «A veces nos preguntan cuánto es la multa de pasar la noche allí, por si les compensa quedarse». El estacionamiento para dormir en este tipo de vehículos está totalmente prohibido en todo el enclave, aunque afortunadamente hay mucha menos presencia que el boom que se produjo tras la pandemia, cuando los campamentos de autocaravanas tomaron el paraje.

Imagen del paraje de Maro desde el dron / L.O.
Igual ha pasado con los asentamientos de campistas. Se han pasado de la veintena de denuncias tramitadas a lo largo de 2024 por este motivo a las cuatro de este año. Todas estas actuaciones han sido en la playa de Las Alberquillas y finalizaron con el desalojo de cinco o seis tiendas de campaña en cada actuación. Pero el año no ha acabado. El agente recuerda que es precisamente después de la temporada alta cuando este tipo de campista, mayoritariamente jóvenes europeos con un estilo de vida alternativo que presumen de ser muy ecologistas, acude o regresa al paraje sabiendo que la presencia de visitantes y bañistas en las playas es casi anecdótica en temporada baja. Sin embargo, el impacto de esta presencia sin control es evidente. La experiencia de los últimos años es que estas personas generan en su día a día todo tipo de residuos (orgánicos e inorgánicos), también los fisiológicos, que acaban donde no deben. Y vienen con mascotas, mayoritariamente perros que suelen dejar sueltos y de los que en muchos casos se desconoce su estado sanitario. También hacen fogatas, actividad igualmente prohibida por peligrosa. José recuerda cómo una barandilla completa de madera del paraje sirvió de leña para uno de estos grupos, que también se animan a pescar pese a ser una infracción grave. Con la llegada del invierno también llegan dos viejas amenazas. La caza, prohibida en todo el paraje, actividad en la que los furtivos buscan trofeos de cabras monteses y jabalíes. Y el motocross en los muchos kilómetros de carriles que ofrece el entorno.

Una agente observa la costa de Maro / L.O.
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