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Blog Faro de Hércules - Mariano Cabrero Bárcena

Mariano Cabrero Bárcena

Escritor, poeta, ensayista,

Sobre este blog de Málaga

sociedad


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  • 07
    Octubre
    2019

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    El niño y la niña solitarios

     

     

    El niño y la niña solitarios

    ¡Qué mala es la soledad...de los niños!

     

     

    El niño y la niña solitarios es un producto de nuestro   tiempo. Puede ser, sin duda, que se desarrolle como consecuencia de una   conducta familiar problemática. Muchas veces, en nuestro afán de escritores   de artículos de opinión te introduces en un mundo hostil, como esos niños saharauis que, tras pasar una temporada más o menos   largas-con familias de acogidas europeas-,han de regresar a la dura   realidad del desierto y los campos de refugiados. Ahora nuevamente se   convierten en niños/niñas solitarios.   En confianza: nos hemos equivocado…por activa y por pasiva.

     

    La conducta de los padres –de ella y él–, repercute en el   niño/a como consecuencia de ser el elemento familiar más vulnerable. Se puede   consolidar de esta forma una enfermedad que tiene actualmente cierto   desarrollo: la depresión infantil.

     

    En el mundo del niño es de suma importancia que reciban   afecto–sentirse queridos y protegidos, por sus progenitores, o, en su   defecto, por las personas que los sustituyan cuando éstos faltan por muerte,   desidia, abandono... La separación o divorcio de los padres, es prudente   decir, que repercute de una forma directa en el desarrollo de la personalidad   y conducta de los niños, que son la esperanza del mañana…

    Valiéndonos de un simple recordatorio, y, en voz alta lo   digo, sabemos que el recién nacido, o neonato, niño/a  conecta con los   demás seres humanos pasando prácticamente por todas las circunstancias de la   vida: la educación, el trabajo, la familia, etc. De tal manera es así que,   las relaciones sociales posteriores, resultarán imprescindibles para   desarrollar sus propias aptitudes junto con sus respectivas personalidades. ¡Qué felicidad de niños cuando son bebes   bien queridos…!

    Me comentaba un joven, que se dedica a la enseñanza algo   que resulto ser muy hermoso y edificante: “Si vieras, Mariano, cuando voy a recoger a los pequeños-de tres y   cuatro años-al autobús, traen… ¡unas caritas de sueño!”. Y continuó   diciéndome: “Después, una vez en   clase, se me echan en mi regazo y me dicen: tú eres mi mamá, haces de mi   mamá…”. Yo le sonsaqué que cómo reaccionó después de todo esto, y me   dijo…que “cantándoles una nana: ¡Duérmete   niño, duérmete rey!/ Eres mi vida, mi atardecer”. Mas hay que conseguir, de   una vez por todas, que “el cometer errores” no se convierta en costumbre, y   por costumbre los sigamos cometiendo.

    Los niños/as por sí mismos no pueden proyectar ni elaborar   su propia educación, que tenga la imprescindible consistencia para que, y en   un futuro, encasillar ideas y patrones de conducta que les sirvan de   referencia fiable. Y es que existen padres que se contradicen en las   relaciones interpersonales o sociales, sin actuar de acuerdo con las ideas   que predican: esto no hace nada bien, y todos lo sabemos, al niño que vive en   el entorno familiar.

    Los menores, cuando niños, acuden al colegio se hallan con   profesores y compañeros con patrones socioculturales muy diferentes, incluso   con los aprendidos en el hogar conyugal: se encuentran solos ante el peligro.   Si sus progenitores han de cambiar de domicilio, y en otra ciudad diferente,   aquellos han de acomodarse a nuevas amistades con niños, quizá, con distintos   comportamientos y costumbres. En los centros educativos han de existir   profesores y profesoras que ejerzan la enseñanza con verdadera vocación,   teniendo ciertas y verdaderas habilidades para penetrar en los corazones de   los menores. ¡Enseñar es un verdadero privilegio para quienes practican este   arte!

     

    Los niños, y esto está comprobado, hacen los que ven y   oyen. Es decir, imitan a sus padres. Los numerosos trastornos psicológicos y   psicopatológicos, que se manifiestan durante la infancia, a veces, cuando   llega la adolescencia, son debidos al entorno familiar en que han vivido. Ser   niño se ha convertido en una esclavitud, y de esto no me cabe la menor duda,   que se está fomentado más y más cada día que pasa. Lo vemos con nuestros   propios ojos: tantas y tantas son las forma de explotación de menores, a   saber: trata infantil–de niños/as–, explotación sexual con fines lucrativos,   trabajos en minas de la muerte, trabajos en la agricultura, los denominados   "Niños soldados” creados como escudos humanos para una muerte cierta,   matrimonios infantiles forzosos, esclavitud domestica por parte de sus   propios padres, abusos sexuales cometidos por los últimos, pederastia( cuando   el menor tiene menos de 16 años).

     

    En la Declaración de   los Derechos del Niño [1.Proclamada por la Asamblea General en su resolución   1386 (XIV), de 20 de noviembre de 1959] se estableció lo siguiente: Principio   1: El niño disfrutará de todos los derechos enunciados en esta Declaración.   Estos derechos serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni   distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma,   religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social,   posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de   su familia.

    La Asamblea General de las Naciones Unidas, y en su reunión   celebrada en mayo de 2002, aprobó por consenso la afirmación “Un mundo   apropiado para nosotros”, con la finalidad de tomar las medidas pertinentes   para estimular y proteger los derechos de todos los niños del mundo, que   fueran menores de 18 años. A mayor abundamiento, según una de las principales   conclusiones del informe ‘Encuesta infantil 2008', presentado por la   Universidad de Comillas (Santander), el 30 por ciento de los menores   españoles–comprendidos entre 6 y 14 años–sienten la soledad, la soledad en su   propia casa aunque muchas veces cuenten con la presencia de sus propios   padres. Pero...cuántos niños están sintiendo la soledad en sus propias   carnes, al encontrarse solos leyendo un libro-sin la presencia del padre o de   la madre- porque están trabajando, o están divorciados, o se van de marcha, o   no les da la real gana…de encontrar el momento oportuno para atender a sus   retoños, hallándose éstos muchas veces, por desgracia, a solas con sus   libros...: son los niños/as solitarios del sigloXXI.

    Millones de niños experimentan, y por distintas   causas–desastres naturales, guerras provocadas, abusos sexuales por parte de   propios y extraños...–, en sus propias carnes. Los niños/as –uno piensa–que   deben ser tratados como seres que se están haciendo día a día. No, como   personas inferiores o más débiles; si, como seres humanos a los que tenemos   que informar de la verdad de las cosas, sin hipocresías..., sin mentiras   piadosas y, sobre todo, no se les debe engañar nunca jamás. ¡Fuera tabúes!..,   haciéndoles llegar una información de vida sexual sana adecuada a sus edades.  

    El sistema capitalista actual–que es el menos malo, en mi   modesta opinión–, exige que los miembros de un matrimonio–pareja–trabajen. Es   decir, que ganen dinero a fin de pagar, facturas, recibos y alimentos. Como   Dios–El Dios de todas las religiones–manda. Esto hace que nuestros   hijos–mucho más los americanos–, estén más tiempo en los centros educativos   que en el hogar familiar... Los valores humanos se resquebrajan, y los   pequeños pierden cariño, afecto, intimidad personal...Tras más de treinta de   democracia, entiende uno que los españoles hemos aprendido a ser   comunitarios. Hemos aprendido a qué tenemos derecho y a qué no.

    Hemos aprendido cuáles son nuestros derechos y obligaciones   como ciudadanos, aunque mucho nos queda aún por aprender. Y hemos aprendido   también a hipotecarnos–de por vida–, en la compra de piso: como si uno no   tuviera más remedio que hipotecarse a cualquier precio: pagando en cómodos   plazos de veinte, treinta o cuarenta años... ¡Dios mío! Quizá me entierren   sin haber pagado el pisito... No debemos tener miedo y comentar –con los   menores–, que en el amor–relación entre hombre y mujer–: el hombre ataca y la   mujer cautiva, o viceversa, el hombre cautiva y la mujer ataca. ¡Qué más da…!

    Los niños/as dan y desean recibir amor, y, desde pequeños,   son receptivos a éste. Sin amor el niño–hombre mañana–crece entre el olvido y   la oscuridad. Evidentemente existe la ‘Inteligencia Infantil’, y sabemos que,   el niño o niña posee ésta en vías de desarrollo. Pero hemos de comprender   que, la facultad que tienen los menores para aprender, ha de estar motivada   por la enseñanza para que más tarde se adapten al medio ambiente: desarrollo   cultural, verbal, problemas concretos, situaciones problemáticas...: a todo   esto se le llama enseñanza por antonomasia. Nadie pone en cuestión que, hoy   por hoy, la sexualidad–en el ser humano–, ha subido el escalón de ser un mero   instinto animal–que lo es–, para convertirse y ser considerada una ciencia:   la sexología.

    “Dar (robar) un casto beso en la mejilla de una compañera   de clase–de seis años de edad–, pudo acarrear una expulsión temporal del   colegio por acoso sexual”, al menos esto es lo que ocurrió en EE.UU. en   octubre de 1996.Fueron niños los protagonistas del hecho. Y, sin embargo, no   podemos obviar que estamos hablando de un país muy determinado, excesivamente   puritano. No podemos olvidar tampoco que “los padres” de la patria americana   eran y son, precisamente, puritanos, que habían emigrado de las Islas   Británicas. No debemos olvidar que los americanos son pragmáticos, que apoyan   todo su poder en las consecuencias prácticas de los hechos: el dólar, su   dólar...vil metal.

    Los Gobiernos–que pagan a los que enseñan–,entienden que   sale más barato dictar normas y leyes–que repriman y sancionen actos y   conductas humanas–, que educar. En un país-EE.UU. –donde existen sobre 30   millones de homosexuales (gais y lesbianas): respeto a los genéticos, pero   hemos de entender a aquellos que escogen esta opción sexual...–, parece   indicativo que dicha sociedad está haciendo agua por los cuatro costados en   cuanto a moral y educación sexual. Más no hemos de rasgarnos las vestiduras:   existen gay y lesbianas en todas las religiones. Han llegado a la luna, pero   navegan inseguros por la propia tierra...

    La Coruña, 7 de octubre de 2019

    ©Mariano Cabrero es escritor

     

     

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