Blog 
Pequeñas cosas cotidianas
RSS - Blog de Carmen Donate González

El autor

Blog Pequeñas cosas cotidianas - Carmen Donate González

Carmen Donate González

Soy ama de casa de mediana edad, una especie en peligro de extinción.

Sobre este blog de Málaga

Reflexiones sobre las pequeñas cosas que me llaman la atención a lo largo del día.


Archivo

  • 12
    Enero
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

     

    Todos somos iguales.

      Acabamos de comprobar que realmente todos somos iguales. Se han encargado de demostrárnoslo los aficionados al graffiti.

       Ahora, en la ciudad, el graffiti está de moda, mejor dicho, la técnica del graffiti está de moda. Pagamos espléndidamente, dicen, la realización de murales a conocidos artistas urbanos, que no grafiteros (se mueven en el anonimato y la clandestinidad), que usan los botes de pintura para sus creaciones. Nos aburren con tanto elogio olvidando que  es algo bien antiguo eso de pintar murales en cualquier lugar que se tercie y  competir con los mundialmente reconocidos maestros mexicanos del siglo pasado, Diego Rivera, Sequeiros, Orozco, no es fácil. Lo que cambia es la pintura que se utiliza.

         El grafiti es lo que nos ha recordado que realmente todos somos iguales. Bajo él se expresan personas de todas las ideologías, algo verdaderamente democrático. Podemos encontrar muestras cercanas de ideología de extrema izquierda, de extrema derecha, de gente más centrada, de ultras deportivos (una pena, en cuanto ascendimos primera comenzaron las pintadas de los ultra del Málaga, en lugares cercanos al estadio), de los que la aprovechan para reclamar mejoras sociales, para difundir páginas web, que se puede utilizar para todo en definitiva, para expresar cualquier idea.

       Una pintada en la casa de familiares del Sr. Gallardón  nos  demuestra que realmente “todos somos iguales”, que todos podemos ser agraciados  por muy poderoso que se sea. Pudiera parecer lo contrario por la celeridad en difundir en prensa las pintadas antiabortistas aparecidas en los últimos días por la ciudad y la diligencia, que nos dicen, mostrada por las fuerzas policiales para evitarlas o hallar a los autores. Cosa que francamente contrasta bastante con la campaña que debieron  poner en marcha los vecinos y comerciantes del centro de la ciudad hace unos años, hartos del deterioro de su entorno, de sus viviendas y comercios sin que nadie les ofreciera una solución ante la proliferación de pintadas. Hasta que no se movilizaron y expusieron  en todos los medios su hartazgo no los tomaron en serio. Puede que la celeridad actual indique, solo, que nos estamos volviendo más civilizados. 

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook