Blog 
Reflexiones de un sureño mediterráneo
RSS - Blog de Jonathan Andrades Torres

El autor

Blog Reflexiones de un sureño mediterráneo - Jonathan Andrades Torres

Jonathan Andrades Torres

Docente con mucho que aprender y mucho que enseñar. Defraudado del mundo y esperanzado en el género humano. Malagueño de los de verdad.

Sobre este blog de Málaga

Blog de libre opinión sobre política local, autonómica y nacional. Y Málaga por encima de todas las cosas, Andalucía o España...


Archivo

  • 02
    Marzo
    2013

    Comenta

    Comparte

    Twitea

     

    EL DISCURSO QUE NO FUE

    Despertábamos el 28 F con el acto a los homenajeados por el Día de Andalucía y tras el autobombo socialista en días precedentes y el bombardeo en medios y redes de la campaña de orgullo patrio-partidista. Dos días después aún siguen resonando los ecos de ese acto de mano del discurso más esperado, del que sabíamos a nadie dejaría indiferente, el de nuestro Antonio. Periódicos a través de columnas, artículos de opinión han dejado correr ríos de tinta sobre la forma y el contenido de tan gran ejercicio de oratoria.

    Su idealización casi mítica de esta región, sus alabanzas acerca de lo conseguido no muestran ni el más mínimo atisbo de valiente crítica a los que durante 30 años han gobernado ininterrumpidamente ni tampoco a una estructura, la autonómica, que no ha cumplido plenamente su objetivo después de tres décadas. Su condición de socialista confeso y de actor hollywoodiense, más esto si cabe, le impiden ser políticamente incorrecto, aunque fuese un imperativo social, que lo es, y un clamor popular.

    No seré yo quien dude de la defensa a esta provincia de este hombre renacentista. Siempre da buenas muestras de ello y lleva por bandera a Málaga allá por donde fuere. Pero reconozco que me chirría ese sentir andaluz del que hizo tanta gala durante aquella puesta de largo institucional. Si sentirse andaluz conlleva sentirse orgulloso de la situación social, económica y política actual y hacer la vista gorda, y si el ser andaluz implica del mismo modo aceptar con naturalidad el sino, siempre poco esperanzador, y hacer un chiste del mismo, su discurso laudatorio deja entrever más agujeros que el queso gruyer. No se  trata de confundir al personal mezclando churras con merinas, sentimientos idiosincrásicos ya anacrónicos con estructuras políticas sin legitimidad histórica, y dejar, como se hizo, que el gobierno responsable escapara ileso en un día en el que le tendrían que haber rendido cuentas por una inaceptable tasa de paro del 38%, por los casi 500.000 hogares que tienen desempleados a todos sus miembros y por que después de lo que está cayendo esa clase gobernante sigue sin estar a la altura de los acontecimientos, más preocupada por hacer política y seguir rascando votos aunque eso implique utilizar partidistamente fecha tan señalada.

    Hay que reconocer que hacen honor al divorcio con la sociedad cuando presumen de gestión con gesto orgulloso basando su argumentario en el apoyo popular mostrado en cada periodo electoral. Como si desconociéramos qué significa el voto cautivo o la todavía hoy explotada por rentable dicotomía: izquierda (trabajador) - derecha (explotador); y todo gracias al adoctrinamiento y a la ignorancia servidas en bandeja por una región en gran medida ruralizada. Cuestiones estas  que ponen de relieve la existencia de dos Andalucías, la oficial, la del aparato, ideal y cuyos problemas sólo son achacables a Madrid y a la crisis; y la Andalucía real, la que todavía no ha logrado, después de 30 años y una lluvia de fondos europeos sin precedentes, converger con el resto de regiones más avanzadas de nuestro país. Aunque todo hay que decirlo, hemos avanzado. ¡Faltaría más después de tres décadas!

    El acierto pleno de su discurso fue sin lugar a dudas su mención a Caparrós. Figura olvidada por “el régimen”, entiéndase “democrático”, durante 33 años. 35 años ha tenido que esperar y la decisiva entrada de IU en el gobierno de la Junta para acceder a un justo homenaje. Un chavea, que como Antonio y como haría servidor, reclamaba mayor protagonismo para su tierra, Málaga, sin pensar en lo que se avecinaba. No tengo ni la menor duda de que Manuel José García Caparrós no suscribiría en su momento los derroteros por los que se encaminó esta autonomía que ha institucionalizado un centralismo regional más dañino para nuestros intereses como malagueños que el centralismo estatal que tanto se criticó y que fue el desencadenante definitivo del estado de las autonomías. Caparrós se merecía hace mucho tiempo esta  subida a los altares y qué mejor que de la mano de un paisano.

    Esa Andalucía, Antonio, no es hoy día la que queríais que fuese. No hay ilusión como la hubo entonces para “levantarnos, pedir tierra y libertad” porque sencillamente esa Andalucía nunca existió. Sólo la de un partido que la ideó y le dio forma a su medida. Y ésa no fue la Andalucía del 28F ni la del 4D. Esta no la es.

    Pero la vida continúa y en estas fechas ya se intuye el olor a incienso, el alboroto de calles atestadas en el Centro, los toques de campana de tronos engalanados, las sinfonías de las marchas procesionales. Esa es nuestra Semana Santa mediterránea que aguarda como cada año a su cofrade más famoso e internacional.

    Antonio, te esperamos.

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook