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Reflexiones de un sureño mediterráneo
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Jonathan Andrades Torres

Docente con mucho que aprender y mucho que enseñar. Defraudado del mundo y esperanzado en el género humano. Malagueño de los de verdad.

Sobre este blog de Málaga

Blog de libre opinión sobre política local, autonómica y nacional. Y Málaga por encima de todas las cosas, Andalucía o España...


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  • 03
    Febrero
    2013

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    Málaga is different

    Salvando las distancias entre Cataluña, una comunidad con reivindicaciones independentistas, y Málaga, una provincia españolísima y orgullosa de serlo, hay un juego de similitudes que a nadie debería pasar inadvertido y es la relación fiscal con su erario público correspondiente. Hoy mismo siguen llegando a los medios de todo el mundo los ecos de la tan mediática manifestación de la Diada en Cataluña. Políticos catalanes de un signo y otro (independentistas, Izquierda Unida  y PSC) acudieron al mismo reivindicando la independencia de Cataluña por el injusto intercambio fiscal aduciendo, como lo es realmente, que son los grandes contribuidores de tributos al Estado, aunque bien es cierto que su nivel de industrialización, inexistente en otras regiones,  se debe en gran parte al impulso del gobierno central.

    Pues bien, he aquí el asunto. Málaga año tras año durante tres largas décadas ha sido y sigue siendo la provincia que, desde que se tienen datos al respecto, más contribuye a las arcas de la Junta, concretamente un 25% del total de la comunidad debido a su condición de polo turístico y tecnológico y pese al irrelevante nivel de inversión de la Junta. Una realidad que no se pone de manifiesto públicamente por indiferencia o por intereses. La diferencia con el caso catalán, subrayando su diferente condición territorial y sus aspiraciones nacionalistas, estriba en la pasiva actitud de políticos locales malagueños, más preocupados por su poltrona, y al mismo tiempo a la desinformación existente entre la ciudadanía sobre esta incómoda realidad y de la que los medios tienen buena parte de responsabilidad. Una sociedad desinformada es una sociedad inexistente. En nuestra provincia nuestros medios hablan y hablan de la cuestión catalana y el porqué de sus reivindicaciones, pero nadie se ha parado a pensar que Málaga merece un trato diferente del dispensado hasta ahora en esta comunidad. “Reconocimiento institucional es lo que pedimos” decía un dirigente del PSC que no asistió a la manifestación pro independencia. Y ahí  está el quid de la cuestión porque este servidor se pregunta ¿Es tan nocivo para nuestras conciencias plantear esta cuestión, la del justo reconocimiento, en nuestra tierra? Pues al parecer por la actitud de los dirigentes malagueños parece que sí. Nocivo para sus intereses, claro está. Se hace oportuno ahora imaginar un escenario semejante en Málaga, una masa enfurecida e indignada de 100.000 malagueños exigiendo el fin o el cambio profundo de esta autonomía. ¿Cómo reaccionarían nuestros políticos? ¿Y la Junta? Un enigma…

    Pero la cuestión del papel de Málaga en la región va más allá. “Málaga ha sido la gran perjudicada en esta autonomía” decía con simulada empatía y afán electoralista el ya retirado presidente de los populares Javier Arenas. Y razón no le faltaba porque la pérdida de peso institucional de nuestra provincia ha sido escandalosamente grave con la connivencia de dirigentes locales. Grave por la miope obsesión de la administración andaluza de querer centralizarlo todo y a toda costa, incluido organismos con sede histórica en Málaga como CHS. Comprenderán, ustedes, que los mimbres para una Diada malagueña son más que suficientes.

    A este debate se une otro con progresivo protagonismo y es el del modelo de estado autonómico al que el gobierno y organismos internacionales han calificado en varias ocasiones de insostenible económicamente, y del que la actualidad nos ha dado sobradas muestras de que también lo es políticamente. Cierto es que la Constitución recoge el modelo autonómico como forma de gestionar los territorios, pero no es menos cierto que nada se dice del número ni de la denominación de las mismas. No cabe duda que esta indefinición en el texto constitucional podría justificar a los reformistas. Pero todo el mundo recuerda como Zapatero junto al partido de la oposición consensuaron incluir en él una ley de techo de gasto y a nadie del PPSOE se le ocurrió criticar una modificación histórica y sin consenso por cierto. Por todo ello hay que entender las referencias a la Carta Magna en clave política y partidista.

    Pero yendo a lo que se avecina. Las condiciones del inevitable e inminente rescate de Europa a España pasan por acabar con una hidra de 17 cabezas, cada una queriendo devorar a la otra. Es esa la foto actual de las autonomías. Sin techo de gasto, viviendo por encima de sus posibilidades: cajas que financiaban  aeropuertos sin pasajeros, edificios sobredimensionados, televisiones autonómicas  deficitarias, embajadas por doquier. 17 miniestados que han vivido a cuerpo de rey y quieren seguir haciéndolo a costa de la ciudadanía. Y es que nuestros políticos hacen méritos para, después de la que nos está cayendo, hacer suya la ya celebérrima frase “antes partíos que doblaos”. Después de todo, no sólo España, Málaga is different.

     

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