La cefalea en racimos es una de las cefaleas más terribles que existen. No en vano, algunos la conocen como "la cefalea del suicidio", denominación que, de forma sumamente certera, transmite lo que puede llegar a representar para los pacientes que la padecen. Por fortuna, es una dolencia infrecuente, que afecta aproximadamente a una persona entre cada 1.000-1.500 habitantes, a gran distancia epidemiológica de la migraña, que como seguramente saben tiene una incidencia del 13 por ciento en nuestro medio.

En la clasificación de la International Headache Society (IHS) la cefalea en racimos se encuentra encuadrada, al igual que la migraña o la cefalea tipo tensión, en el epígrafe de las "cefaleas primarias", esto es, aquellas que no son debidas a la presencia de una lesión intracraneal, sino que son, en sí mismas, la enfermedad del paciente. Sus peculiaridades clínicas hacen de ellas el paradigma de las "cefaleas trigémino-autonómicas", entidades nosológicas que comparten la coexistencia de dolor, la cefalea propiamente dicha, con una serie de síntomas/signos indicativos de una disfunción del sistema nervioso autónomo restringidos todos ellos al territorio dependiente de la primera rama del trigémino, esto es, el ojo, la región frontal y la sien del mismo lado.

<p>Quienes sufren una cefalea de racimo ?y aqu&iacute; la palabra &quot;sufren&quot; cobra todo su significado?, <strong>describen un dolor atroz, lancinante o terebrante, referido a la regi&oacute;n orbitaria o a su vecindad</strong>. Expresiones del estilo <strong>&quot;doctor, es como si me atravesaran el ojo con un taladro&quot; o &quot;doctor, siento que me aprietan el ojo con unas tenazas&quot;</strong> no son nada infrecuentes y justifican por qu&eacute; hay un acuerdo general en considerar a esta entidad como &quot;la m&aacute;s dolorosa&quot; de todas las cefaleas.</p> <blockquote> <h3>Es muy frecuente que los ataques se presenten de madrugada</h3> </blockquote> <p>En la cefalea de racimo se a&uacute;nan una serie de datos cl&iacute;nicos tan caracter&iacute;sticos que la simple anamnesis, esto es, <strong>escuchar al paciente, es m&aacute;s que suficiente para emitir el diagn&oacute;stico con un alto grado de certeza</strong>. La primera caracter&iacute;stica es que el paciente alterna temporadas, de incluso meses o a&ntilde;os de duraci&oacute;n, en las que est&aacute; completamente libre de s&iacute;ntomas, con otras, &quot;los racimos&quot;, durante las cuales aqueja ataques diarios, incluso varias veces al d&iacute;a. Estos ataques es muy habitual que se presenten por la noche, en la madrugada, con una duraci&oacute;n que puede oscilar entre los 15 minutos y las tres horas.</p> <p>A diferencia de los pacientes con migra&ntilde;a, que durante las crisis suelen buscar la quietud y el aislamiento sensorial (la consabida habitaci&oacute;n en penumbra y silencio), <strong>el paciente con una crisis de cefalea de racimo est&aacute; irritable, es incapaz de quedarse quieto y, en algunos casos, puede incluso llegar a ser agresivo consigo mismo o con las personas de su entorno</strong>. El dolor afectar&aacute; siempre-siempre (aunque hayan pasado a&ntilde;os desde el &uacute;ltimo episodio) al mismo lado de la cabeza. Adem&aacute;s, durante las crisis, el ojo estar&aacute; enrojecido, con un lagrimeo m&aacute;s o menos florido, con el p&aacute;rpado algo inflamado y no infrecuentemente ca&iacute;do, a la par que con una llamativa congesti&oacute;n (o alternativamente moqueo) en la fosa nasal ipsilateral.</p> <blockquote> <h3>Los analg&eacute;sicos y los antiinflamatorios est&aacute;n abocados al fracaso</h3> </blockquote> <p>A pesar de estas caracter&iacute;sticas tan diferenciadoras de otras cefaleas, <strong>no es nada infrecuente que estos pacientes tarden en ser debidamente diagnosticados</strong> (en algunas series nacionales, hasta cuatro o cinco a&ntilde;os). Como el prototipo cl&aacute;sicamente asumido en la cefalea de racimo es el de un var&oacute;n joven (entre los 20 y los 40 a&ntilde;os) y, en general, muy fumador, la posibilidad de error se acrecienta de forma ostensible cuando la paciente que consulta es una mujer, en quienes la migra&ntilde;a es harto prevalente. La consecuencia m&aacute;s inmediata de este error llegar&aacute; con la prescripci&oacute;n, que no se ajustar&aacute; a lo que estos pacientes necesitan. Al contrario, <strong>comprobar&aacute;n que ning&uacute;n f&aacute;rmaco al uso les sirve, puesto que tanto los analg&eacute;sicos como los antiinflamatorios e incluso los antimigra&ntilde;osos (triptanes) por v&iacute;a oral est&aacute;n abocados al m&aacute;s absoluto fracaso en esta patolog&iacute;a</strong>.</p> <p>Sin embargo <strong>s&iacute; hay opciones terap&eacute;uticas sumamente &uacute;tiles para estos pacientes</strong>. La primera, el sumatript&aacute;n auto administrado de forma subcut&aacute;nea por el propio paciente. Este f&aacute;rmaco propiciar&aacute; que una crisis inicialmente programada para durar dos o tres horas quede yugulada por completo en tres o cinco minutos. No es infrecuente que la primera experiencia con &eacute;l muchos pacientes la vivan &quot;como un milagro&quot;, acostumbrados como est&aacute;n a soportar el martirio de cada una de sus crisis. El segundo objetivo terap&eacute;utico es conseguir la abolici&oacute;n del racimo en el menor n&uacute;mero de d&iacute;as posibles, as&iacute; como reducir su frecuencia. Para ello son varias las opciones terap&eacute;uticas de las que disponemos. <strong>La elecci&oacute;n entre una u otras vendr&aacute; determinada no solo por el diagn&oacute;stico de cefalea de racimo, sino por el contexto general del paciente</strong> (edad, patolog&iacute;as asociadas, tratamientos concomitantes, experiencias terap&eacute;uticas previas).</p> <blockquote> <h3>Bloquear el nervio occipital mayor del lado del dolor puede yugular el racimo desde el inicio</h3> </blockquote> <p>En la experiencia personal del autor, <strong>para un n&uacute;mero nada despreciable de pacientes, realizarles un bloqueo del nervio occipital mayor del lado del dolor (&quot;una infiltraci&oacute;n&quot; en lenguaje popular), puede yugularles su racimo desde el inicio</strong>. No en vano, este procedimiento ha pasado a estar incluido en muchas gu&iacute;as de pr&aacute;ctica cl&iacute;nica como una de las primeras opciones a considerar en estos pacientes. <strong>En otros ser&aacute;n precisas tandas de medicaci&oacute;n oral, en general durante unas semanas</strong>. Solo en casos excepcionales, que tambi&eacute;n los hay, con cuadros cronificados, diarios y refractarios a m&uacute;ltiples esquemas de tratamiento, estar&aacute;n indicadas las opciones intervencionistas, ya en un medio hospitalario, cuya descripci&oacute;n excede al objetivo de divulgaci&oacute;n de este texto.</p> <p>Termino coment&aacute;ndoles otra experiencia/convicci&oacute;n personal, la de que estos pacientes, al igual que les sucede a los migra&ntilde;osos, <strong>son tremendamente agradecidos a un diagn&oacute;stico y tratamiento correctos a la par que personalizados</strong>. La cefalea de base, sea cefalea de racimo, sea migra&ntilde;a, seguir&aacute; con ellos una buena parte de su periplo vital, pero su calidad de vida puede verse ostensiblemente mejorada si hacemos las cosas bien.</p>