No sólo a la piel, la psoriasis afecta, y mucho, al estado emocional

Ocultación, vergüenza, miedo… son algunos de los «efectos secundarios» de los que hablan los pacientes de psoriasis. Es una carga emocional que acompaña a esta enfermedad inflamatoria del sistema inmunitario, que, de momento, no tiene cura.

La parte más visible de la psoriasis son unas características placas enrojecidas y escamosas que aparecen en la superficie de la piel, debido a que el proceso de recambio celular de la epidermis se altera con la enfermedad.

Así, si el cambio de la piel se produce normalmente cada 30 días, en los pacientes con psoriasis este proceso se reduce a tan sólo 4 días, con lo que las células se van acumulando y aparecen las descamaciones.

¿Y dónde se localizan? Pues suele aparecer en el cuero cabelludo, en las palmas de las manos y las plantas de los pies, en las uñas, en la cara o los pliegues de la piel (axilas, inglés, por debajo de los pechos…).

Estas descamaciones pueden provocar picor y dolor.

Según la Asociación de Pacientes de Psoriasis, esta patología afecta un 2’3% de la población. Suele manifestarse por primera vez entre los 15 y los 35 años, aunque los niños y la gente de más edad también puede padecerla.

Y uno de los problemas más importantes detectados entre los pacientes por esta asociación es la importante mella que hace en su estado anímico y su autoestima. Según un estudio de esta asociación de pacientes, el 36% de los afectados por psoriasis tienen una baja autoestima y el 24% está triste de forma habitual.

Además, el 61% de las personas encuestadas afirma que la psoriasis ha interferido de alguna manera su vida cotidiana, sobre todo en las actividades sociales, en un 69%.

¿La razón? El desconocimiento de la enfermedad, que puede provocar el rechazo de las personas que rodean al paciente. Porque es importante subrayar que ¡la psoriasis NO se contagia!

El origen de esta patología se encuentra en varios factores. Aunque no es una enfermedad hereditaria, sí que existen variables genéticas que predisponen a una persona a padecerla. Es decir, si tienes psoriasis es posible que tus hijos también la desarrollen.

Pero no sólo los genes, hay también otros factores que influyen en la aparición de esta patología, como heridas en la piel, quemaduras, traumatismos, infecciones o estados psicológicos de estrés, ansiedad o depresión.

En muchos casos la psoriasis funciona en forma de brotes, es decir, su manifestación cutánea puede aparecer y desaparecer a lo largo del tiempo. Y lo hace en los mismos sitios o en nuevas localizaciones.

Aliviar el dolor y el picor

Una vez que el especialista en dermatología ha determinado la presencia de esta enfermedad, el paciente debe someterse al tratamiento propuesto en función de la intensidad de inflamación, dónde está localizada, el tiempo de evolución y el número de brotes que se tienen a lo largo del año.

Pero como el picor puede acompañar a la descamación, desde la Asociación Acción Psoriasis proponen algunos remedios para paliar estas molestias.

Contra el picor:

Contra la descamación:

En todo caso, lo mejor es seguir las instrucciones que el médico especialista nos haya dado para nuestro tipo de psoriasis.

Y por último, hay que controlar el estrés, porque tiene un impacto negativo en el sistema inmunitario, principal implicado en la psoriasis y en muchos casos, en la aparición recurrente de los brotes.