Los buenos propósitos como dejar de fumar, hacer más deporte o comer mejor, no son exclusivos del Año Nuevo. Para muchos forman parte de los objetivos a cumplir para mejorar su salud a la vuelta de un verano de excesos.

Y, por supuesto, después de la ‘operación bikini’ de primavera, las dietas vuelven al primer plano en muchas casas.

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Es una realidad que la clave principal y fundamental para tener una buena salud es llevar una alimentación sana, equilibrada y variada. Sin embargo, esta evidencia puede ser llevada a un extremo en el que acaba volviéndose en contra de aquellos que más preocupados están por su alimentación.

Convertirse en una obsesión que lejos de beneficiar su salud la perjudique. No sólo la física, sino también la mental.

La necesidad de llevar una dieta saludable y libre de cualquier tipo de nutriente considerado dañino para el organismo puede convertirse en un trastorno obsesivo compulsivo que recibe el nombre de «ortorexia».

Peligroso como la bulimia

Una persona que padece este trastorno se caracteriza por realizar una dieta muy restrictiva, evitando a toda costa alimentos que lleven no solo grasas, o azúcares, sino también conservantes, colorantes u otros componentes que sean ‘insalubres’.

La ortorexia es un trastorno muy similar al de la bulimia o la anorexia, e igual de peligroso.

Ya que está obsesión por lo sano puede derivar en lo contrario: graves problemas de salud por carencias de nutrientes esenciales, al prescindir de grasas saludables, por ejemplo, que aportan vitaminas esenciales como la vitamina D y que en defecto debilitaría el sistema inmunológico.

«Este trastorno suele derivar en pérdidas de peso muy rápidas y pronunciadas, falta de energía y fatiga (incluso por lo que determina el tiempo de planificar y organizar su dieta) y mayor facilidad para sufrir lesiones, unido a excesivo deporte sin estar bien nutridos», afirma la nutricionista Verónica Velasco de Sanitas.

Incluso en casos muy extremos y prolongados en el tiempo, la ortorexia ha derivado en problemas de salud que han requerido de intervenciones quirúrgicas.

«Existen casos en los que el sujeto se acaba desmayando y se han de realizar tratamientos de hidratación controlada para regular los niveles de iones o implantar sondas nasogástricas de alimentación o gastrostomías endoscópicas percutáneas», explica la doctora Cecilia Sanz García, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Universitario Sanitas la Moraleja.

Síntomas de la ortorexia

Esta alimentación restrictiva se reflejará en comportamientos que buscarán mejorar la salud de forma obsesiva. Los más significativos son:

Impacto psicológico

«A nivel psicológico, registra una serie de patrones de comportamiento bastante marcados y que afectan claramente a su capacidad de tener convivencia social equilibrada», explica Raquel Velasco del Castillo, psicóloga de Sanitas.

Comidas con amigos, con familia, se hacen insoportables para las personas con este trastorno. Esto supone, que suelan caer en el aislamiento social a causa de su rigidez alimentaria.

En definitiva, la ortorexia conlleva unas consecuencias tanto físicas como psicológicas que son muy peligrosas y que deben ser detectadas y tratadas lo antes posible por profesionales de la salud física y mental.

Las soluciones a este trastorno se suelen encontrar en el terreno de la psicología. El tratamiento buscará detectar cuál es el origen de este trastorno, gran parte de ellos, muy relacionados con rasgos obsesivos.

«Una vez detectamos el problema, el tratamiento que, en todo caso, deberá ser multidisciplinar, será la concienciación del paciente sobre los riesgos que corre a nivel nutricional y social de mantener esos hábitos estrictos y se realizará una intervención terapéutica para dotar a la persona de la capacidad de flexibilizar sus pautas consiguiendo unos verdaderos hábitos saludables», detalla la psicóloga.

Aunque el trabajo psicológico es necesario para poder superar la ortorexia, requiere del apoyo del entorno social y familiar.

«Los seres queridos serán un recurso muy valioso de acompañamiento y ayuda para el paciente guiados siempre por el asesoramiento de los profesionales de la salud que estén trabajando con el paciente», concluye.

De esta forma, poco a poco manejará el problema de la ortorexia y volverá a restablecer su calidad de vida y social.