Las palpitaciones del corazón no tienen por qué ser un problema, siempre y cuando sean breves y poco frecuentes.

Pero aunque exista la posibilidad de que sean inofensivas, si notamos un ritmo cardíaco errático lo mejor es ir al médico, porque podemos estar sufriendo lo que los especialistas conocen como fibrilación auricular, también llamada AFiB.

Y sin ánimo de ser alarmistas, esos latidos rápidos e irregulares pueden llegar a provocar complicaciones graves, como derrames cerebrales e insuficiencia cardíaca.

Pero en la parte positiva también se puede decir que la mayoría de las personas que tienen fibrilación auricular (AFiB) pueden seguir viviendo una vida activa y normal «utilizando una combinación de modificación del estilo de vida y tratamiento médico».

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¿En qué consiste la fibrilación auricular?

Normalmente los latidos de nuestro corazón siguen un ritmo constante.

Pero cuando una persona sufre fibrilación auricular (AFib) lo que ocurre es que las aurículas (que son las cámaras superiores del corazón) laten rápida e irregularmente, por lo que envían la sangre de manera menos eficiente a las cámaras inferiores (ventrículos).

Por hacerlo sencillo, podríamos decir que afecta especialmente a la aurícula derecha, que es donde está algo así como el “motor” o el “marcapasos natural” del corazón: un grupo de células llamado «nódulo sinusal» que es el encargado de dar la señal con la que se inicia cada latido del corazón.

En los episodios de AFiB las señales en las cavidades superiores del corazón son caóticas y comienzan a agitarse. Y las inferiores, o ventrículos, también laten de forma acelerada.

Estos episodios pueden durar unos minutos o llegar hasta más de una hora. Y con el tiempo la fibrilación auricular tiende a volverse crónica.

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Síntomas

Hay quien puede tener AFiB sin experimentar nada anormal, y es probable que lo descubra en una revisión médica rutinaria. Pero la mayoría de las personas afectadas tiene síntomas comunes.

El primero podría ser la frecuencia cardíaca, que mientras en condiciones normales está entre 60 y 100 latidos por minuto, en una fibrilación auricular oscila entre 100 y 175 latidos por minuto.

Del resto de síntomas, estos son los más comunes:

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Causas

La edad es un factor de riesgo evidente para la fibrilación auricular y afecta aproximadamente al 10 por ciento de las personas mayores de 75 años.

Pero la causa principal son anomalías o daños en la estructura del corazón, aunque hay otras que la prestigiosa Clínica Mayo concreta en la siguientes:

Cómo identificar el problema

Si siente que su corazón va demasiado rápido late de forma caótica, es importante ir al médico. Y es probable que le recomiende un electrocardiograma para registrar la actividad eléctrica de su corazón.

A más a más le podría colocar un monitor Holter, que es un dispositivo de electrocardiograma portátil que se usa durante al menos 24 horas y que será muy útil para revelar la frecuencia con la que ocurren los episodios de fibrilación auricular, así como el tiempo que duran.

Lo malo de esta afección es que hasta un 25 por ciento de personas con AFib pueden no experimentar síntoma alguno, por lo que es fácil que se diagnostique durante un examen físico anual o una revisión de rutina.

Tratamientos

El director del Centro para la Prevención de Paros Cardíacos del Smidt Heart Institute en Cedars-Sinai, en Los Ángeles, explicaba alWashington Postque la investigación ahora da mucha importancia a cambiar el estilo de vida.

Consideran fundamental hacer ejercicio, llevar una dieta saludable y limitar al máximo el consumo de alcohol.

Consejos que también sirven para prevenir la fibrilación auricular en las personas que por peso, antecedentes o enfermedades tienen un mayor riesgo de padecerla.

Los tratamientos más utilizados hoy en día son:

La ablación con catéter, que es lo más común ahora. Se trata de un procedimiento ambulatorio que está dejando una importante evidencia sobre su seguridad y su capacidad para normalizar el ritmo cardíaco y aliviar los síntomas. Y puede ser efectiva incluso en personas mayores de 75 años.

Cardioversión eléctrica. Un procedimiento ambulatorio que consiste en aplicar una descarga eléctrica al corazón para restaurar el ritmo normal.

Claro que dependiendo de la edad del paciente y los síntomas que haya tenido, el médico puede recetar medicamentos con los siguientes objetivos:

Controlar la frecuencia cardíaca con Betabloqueantes como metoprolol, que consigue disminuir la necesidad de oxígeno del corazón, reducir el ritmo cardíaco, disminuir la fuerza de contracción del corazón, bloquear ciertas acciones del sistema nervioso simpático y reducir la contracción de los vasos sanguíneos.

Se utiliza para la hipertensión, angina de pecho, hipertiroidismo, palpitaciones, infarto…

Controlar el ritmo cardíaco con antiarrítmicos como la flecainida, más conocida en España como Apocard. Un fármaco que actúa reduciendo la velocidad de transmisión de los impulsos eléctricos en el músculo del corazón.

Se utiliza para arritmias ventriculares, alteración del ritmo sinusal, prevenir la taquicardia…

En los casos en los que exista un mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, es posible que también le receten un anticoagulante. Lo que los especialistas definen como: «tratar el corazón para proteger el cerebro».

Antes esta fórmula requería seguimiento con análisis de sangre periódicos, pero los anticoagulantes más nuevos no tienen ese requisito y está demostrado que son igual de efectivos para prevenir accidentes cerebrovasculares. Lo malo es su precio.

¿Valen los dispositivos inteligentes?

La FDA americana (Administración de Alimentos y Medicamentos) ha aprobado algunos dispositivos inteligentes como medios para colaborar en la detección de un episodio de fibrilación auricular.

Se trata del Apple Watch, Fitbit y AliveCor, que si bien no se pueden utilizar

para diagnosticar la dolencia, sí que pueden ayudar a determinar con qué frecuencia experimenta episodios y cuánto duran.

Lo malo es que como estos dispositivos pueden producir falsos positivos, es posible que generen episodios de ansiedad y visitas médicas innecesarias, por lo que es mejor hablar con su doctor antes de ponerse a utilizarlo con ese objetivo.