Las zanahorias, como la mayoría de las verduras, tienen pocas calorías y muchos nutrientes, pero ¿Son realmente buenas para la salud? ¿Y para los diabéticos? ¿Su contenido de azúcar es demasiado alto? ¿Es verdad eso de que mejoran la vista?

Vamos a intentar responder a esas preguntas para tener una idea más clara del valor para la salud que tienen las zanahorias. Todas ellas. Naranjas, moradas, amarillas o rojas.

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¿Tenemos que preocuparnos por el azúcar?

No especialmente.

Es verdad que las zanahorias son un poco más altas en azúcares que muchas verduras, y por eso algunos regímenes recomiendan reducir y limitar su consumo.

Son, sobre todo, regímenes como la dieta “cetogénica”, que es alta en grasas y especialmente baja en carbohidratos, o aquellos planes para perder peso que se centran en el índice glucémico.

Pero si las comemos crudas tienen la ventaja de que nos aportan una buena cantidad de vitamina C sin necesidad de comer frutas, que pueden tener más azúcar que la zanahoria.

En el caso de que las queramos tomar cocidas en rodajas, una taza tiene bastantes más azúcares, unos 5 gramos, y 12 gramos de carbohidratos totales. Para hacernos una idea comparativa, una taza de brócoli picado cocido tendría 2 gramos de azúcares y 11 gramos de carbohidratos.

Además, en esa misma proporción las zanahorias nos aportarían 5 gramos de fibra, que es una quinta parte de la necesidad diaria. Y sacia aportando muy pocas calorías a la dieta.

¿El poder de las zanahorias está en el color?

Gran parte del valor nutricional de esta verdura proviene de los carotenoides, que se encuentran en miles de plantas pero están altamente concentrados en las zanahorias, especialmente las naranjas y amarillas.

Muchos carotenoides se convierten en vitamina A en el cuerpo humano, y una taza de zanahorias cocidas nos suministraría cinco veces la cantidad que deberíamos consumir en un día.

¿Mejoran la vista?

Precisamente por su alto contenido en vitamina A es por lo que la mayoría de las personas piensan que las zanahorias mejoran la vista.

Pero no es muy cierto. Porque si bien es un aporte necesario para tener los ojos y la visión saludables, la vitamina A no va a corregir la miopía ni nos van a mejorar la visión nocturna.

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¿Qué ventajas tienen para la salud?

La clave de los beneficios que las zanahorias aportan a nuestra salud está en los carotenoides, que son los responsables del atractivo color de muchas frutas y verduras.

Estos compuestos actúan como poderosos antioxidantes, fortaleciendo la capacidad del cuerpo para reparar el daño celular.

Por eso los estudios sugieren que pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer, controlar el tipo de inflamación que algunas enfermedades pueden provocar y estimular el sistema inmunológico.

También se ha dicho muchas veces que las zanahorias son particularmente beneficiosas para la salud del corazón.

Y lo son porque pueden reducir el colesterol y ayudan a regular la presión arterial, con las consecuencias que ello supone hasta para prevenir un posible accidente cerebrovascular.

¿Te ponen morena las zanahorias?

No exactamente, pero sí que hay investigaciones que muestran que las frutas y verduras ricas en carotenoides pueden mejorar la tez y la apariencia general, al darle a la piel un brillo saludable.

Pero cuidado, porque abusar de alimentos con alto contenido en carotenoides podría hacer que nuestra piel se vuelva amarilla o naranja.

Es una afección comprobada que responde al nombre de carotenosis. Lo bueno es la cura es tan sencilla que basta con reducir el consumo de frutas y verduras de color naranja y amarillo.

¿Mejor cocidas o crudas?

Salvo para los diabéticos, los nutricionistas recomiendan comerlas cocidas porque nuestro cuerpo tiene más facilidad para absorber los carotenoides.

La cocción rompe las paredes celulares de las verduras y hace que sus nutrientes estén más disponibles.

Por supuesto, la forma de cocinarlos es importante:

– Lo mejor es cocinarlas al vapor, saltearlas o asarlas.

– Hervir las verduras puede filtrar los nutrientes. Pero si lo prefiere, tírelas enteras al agua para que conserven la mayor cantidad de nutrientes.

– Cocidas (o crudas) con un poco de grasa, como aceite de oliva o hummus, mejora aún más la absorción de carotenoides.

¿Qué hacemos con las hojas?

No es habitual comer las hojas de las zanahorias. Pero se puede y casi hasta se debe, aunque sólo sea por reducir el desperdicio de alimentos.

Es cierto que durante mucho tiempo se ha llegado hasta a decir que son venenosas, pero la realidad es que son comestibles y nutritivas.

Es más, las hojas contienen mucha más vitamina C que la raíz, y también son ricas en potasio, calcio y proteínas adicionales.

Pero no parece una buena idea comerlas crudas, ya que lo más probable es que le resulten muy amargas. Pero si las saltea en un poco de aceite de oliva y sal suavizará cualquier sabor fuerte. Y las podrá aprovechar.