Joaquín Gallardo pasó seis horas atrapado en un pozo cerca de un cementerio en el Rincón de la Victoria en Málaga y consiguió escapar gracias a la ayuda de Tanka: su perra y compañera y que no se despegó de él ni un segundo. 

Durante las agónicas horas en que Joaquín intentó escapar del agujero sin éxito, Tanka permaneció ladrando hasta que unas vecinas, alertadas por el escándalo del animal, decidieron investigar qué sucedía y encontraron al joven. 

Según el relato del malagueño, paseaba por mientras hablaba con su madre cuando Tanka salió corriendo detrás de un gato. Joaquín empezó a seguirla y en un abrir y cerrar de ojos se encontraba en el fondo del socavón, con el teléfono hundido y con el agua al cuello. 

Tras seis horas flotando y a punto de perder la esperanza, gracias a las vecinas y la incombustible Tanka consiguió salir sin más daños que unas pocas magulladuras y heridas en las extremidades.

El rescatador rescatado

Sin móvil, en una zona poco habitada y a más de 10 metros de profundidad, el destino de Joaquín podría haber sido bien distinto si no hubiera tenido junto a él la fiel compañía de su perra que vivía con él desde que hace un año la encontró abandonada en un descampado. 

Paseaba con unos amigos cuando escuchó un sonido extraño y la encontró con apenas 15 días y muy descuidada. La rescató, curó y cuidó y esta semana -un año más tarde- Tanka ha tenido la oportunidad de devolverle el favor.