La madrugada del pasado viernes 21 de octubre, a las 03:00, Kiko Rivera sufrió un ictus cerebrovascular y los medios se volcaron rápidamente para cubrir la noticia. Entre las primeras hipótesis se barajó la posibilidad de que el sevillano hubiera sufrido una crisis de ansiedad ante la posibilidad de que su madre, Isabel Pantoja, lo visitara en el hospital.

Aunque Irene Rosales lo desmintió y explicó que la tonadillera no acudió al centro médico por las restricciones contra la COVID, que solo dejan que una persona acompañe a los pacientes, lo cierto es que todavía no ha visto a su hijo. En palabras de la pareja de Rosales: "De momento solo estoy yo en la habitación para que esté tranquilo y no le suba la tensión. Le he dicho que no se puede entrar, pero es su hijo y tiene que estar aquí. Sé que va a estar al lado de Kiko".

Poco después, se concretó que Kiko Rivera se encontraba estable y había hablado hasta dos veces con Isabel Pantoja por videollamada. Ahora, el cantante ha hecho sus primeras declaraciones públicas agradeciendo a las personas que han estado cuidando de él desde que sufrió el ictus.

Dos publicaciones y ninguna mención a Isabel Pantoja

Pero una gran ausencia ha llamado la atención entre sus palabras: Isabel Pantoja. Una vez estabilizado, Kiko Rivera ha hecho dos publicaciones, la primera donde ha agradecido "a todo el mundo por haberse interesado" por su estado de salud y a "las enfermeras y equipo médico que me han cuidado y me han hecho sentir como en casa"; y una segunda cogido de la mano con Irene Rosales donde menciona especialmente a su mujer "que no me ha dejado ni un minuto" y a la que pronostica que "le queda que aguantarme espero que muchos años más".

Kiko ha reconocido que se ha llevado un "susto tremendo" y que pensó que "no salía de esta", pero que "ha vuelto a nacer la vida, me ha dado una segunda oportunidad y no pienso desaprovecharla".