«Imagina lo que supone administrarle la vacuna a tu propio padre. Eso no está pagado». Lo manifiesta con voz entrecortada el concejal de Comercio, Transportes o Policía en el Ayuntamiento de Benalmádena, Javier Marín (PSOE). Su caso es absolutamente atípico y ha dado, en pocos días, para multitud de anécdotas. Porque es bastante excepcional poder encontrar a un cargo público «poniendo vacunas a sus propios vecinos».

Enfermero de profesión y con plaza en el Hospital Costa del Sol de Marbella, Marín afirma que se ha convertido en voluntario para la vacunación masiva en su municipio por conocer de primera mano «cómo están los compañeros. Al estar en las reuniones para organizar la distribución de las vacunaciones les ofreció mi colaboración para echarles un cable», relata.

Su puesto está en el Área de Neumología del Costa del Sol, lugar al que tiene previsto regresar cuando termine su etapa política: «La gran mayoría de los políticos no estamos aquí por dinero, sino por querer cambiar las cosas. Y cada uno con su ideología encuentras a personas con esta misma forma de pensar en todos los partidos».

«No siento que esté haciendo nada especial. Soy un actor más. Me considero un enfermero que de forma circunstancial me he metido en un proyecto político. A mí me llena el corazón, en este momento tan complicado por la pandemia, poder vacunar a mis vecinos, a personas que me han visto crecer y que me conocen perfectamente», sostiene este edil socialista que ya fue voluntario de Cruz Roja y que también es muy conocido en Arroyo de la Miel por su dilatada trayectoria como integrante de la banda municipal de música.

El pasado martes vacunó a su propio padre en la vacunación masiva que se organizó en un polideportivo y para la próxima semana ya está preparado para volver a ser partícipe de esta importante acción contra el coronavirus «Tengo la agenda para el próximo martes muy flexible para poder seguir vacunando», expresa.

Agrega que el martes se repartían 830 vacunas, pero hubo hasta 50 persona que declinaron recibir las de AstraZeneca y se pusieron finalmente 780. Marín administró dosis por espacio de seis horas. Su mujer también es enfermera y, como curiosidad, ella está vacunada y él no: «A mí no me ha tocado todavía, porque no ejerzo en este momento mi profesión».