El Ayuntamiento de Estepona ha iniciado las obras de mejora de la red de abastecimiento de agua en la avenida Litoral, entre la avenida Andalucía y el arroyo La Cala.

La concesionaria del servicio, Hidralia, invertirá más de 679.000 euros en esta zona de la ciudad, incrementado el servicio, reduciendo el número de averías y estabilizando las presiones en el sector, según ha explicado el teniente alcalde de Servicios y Control Externo, Blas Ruzafa.

Además, la empresa instalará nuevos hidrantes para incrementar la eficacia el suministro de agua contra posibles incendios.

Los trabajos, que beneficiarán a las más de 18.000 personas que residen en el entorno del casco urbano, también evitarán que se produzcan inundaciones en la zona de La Cala cuando se registren fuertes precipitaciones.

Las obras, que tendrán un plazo de ejecución de tres meses, se financiarán con el canon de mejora que supone "una inyección económica sostenible para el municipio", ha dicho el concejal.

Por un lado, se va a renovar la red de abastecimiento, con la sustitución de las tuberías actuales, unificando la sección y reemplazándolos por otros de fundición dúctil.

Además, se va a desplazar el trazado de la red para distanciarlos del resto de servicios presentes en el trazado de la carretera.

Por otro lado, se va a mejorar la red de alcantarillado en el tramo afectado por las obras y se va a pavimentar el firme cuando acaben las obras en el subsuelo.

Estas obras forman parte del Plan Director de Abastecimiento de Estepona que incluye, entre otras actuaciones, la construcción de un nuevo depósito de agua de 15.000 metros cúbicos en Las Mesas para garantizar el suministro al casco urbano y la zona oeste de la ciudad. Este proyecto dará respuesta al desarrollo urbanístico que se está produciendo en esta área y en los sectores colindantes; al tiempo que mejora el servicio a los usuarios de esta zona y de gran parte del municipio.

Hace unos meses, el Ayuntamiento concluyó la renovación de la red de abastecimiento en la zona de El Calvario, que benefició a más de 30.000 personas que residen en el casco urbano, ya que afectaron al depósito de aguas de El Calvario, el segundo con mayor capacidad del municipio.