La Guardia Civil ha detenido a 11 presuntos integrantes de un grupo criminal especializado en la introducción de grandes cantidades de hachís en España desde Marruecos y su posterior traslado a otros países europeos.

En la denominada operación Maasdam-Libélula, han sido intervenidos un total de 1.035 kilogramos de hachís, dos embarcaciones de gran potencia, varios camiones, furgonetas y vehículos de alta gama.

Dos supuestos miembros de esta red, al parecer encargados de la introducción de la droga por vía aérea, fallecieron en un accidente de helicóptero.

La operación se inicia cuando agentes de la Guardia Civil tuvieron conocimiento de la existencia de un grupo delictivo compuesto por personas de varias nacionalidades, que podrían estar iniciando los contactos necesarios para la adquisición de notorias cantidades de hachís en Marruecos para su posterior traslado a España por diferentes vías.

A mediados del pasado año, se lleva a cabo la primera intervención contra esta organización, localizando uno de sus camiones cargado con 705 kilogramos de hachís ocultos entre una expedición de aceite de oliva con destino a Francia.

En esas mismas fechas, la organización investigada sufre varios contratiempos al perder a algunos de sus integrantes, ya que a uno de ellos se le perdió el rastro en una embarcación a 40 millas de la costa granadina, sin que se haya vuelto a tener noticias de su paradero.

Otros dos murieron en un accidente aéreo en el municipio sevillano de Pedrera. Se trataba del piloto y copiloto del helicóptero de esta organización, encargados de introducir el hachís en la península por vía aérea.

Continuando con la investigación, los agentes pudieron localizar el lugar exacto de descarga de hachís procedente de Marruecos por esa vía, supuestamente por el helicóptero accidentado, así como el lugar de mantenimiento y repostaje de la aeronave en una zona aislada de Casares.

Operación de la Guardia Civil contra el tráfico de hachís desde Marruecos Guardia Civil

Todo ello obliga al grupo delictivo a recomponerse, trasladando su centro de operaciones a Jerez de la Frontera (Cádiz), donde los investigadores, en una nueva actuación, intervienen un camión con 330 kilogramos de hachís, que al igual que en las actuaciones anteriores, estaban ocultos entre la carga legal.

Ya en la última fase, se procedió a la total desarticulación de la estructura delictiva y fueron intervenidas dos narcolanchas de 12 y 16 metros de eslora, con motores de 900 caballos y perfectamente preparadas para el transporte de fardos de hachís desde costas marroquíes.

Las embarcaciones estaban ocultas en dos naves industriales propiedad de las empresas investigadas.

La investigación ha sido dirigida por el Juzgado de Instrucción número 1 de Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba), y llevada a cabo por agentes del Equipo Contra el Crimen Organizado de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil con sede en Málaga, el Órgano de Coordinación Contra el Narcotráfico (OCON-SUR), CRAIN (Centro Regional de Análisis e Inteligencia contra el Narcotráfico) y las Comandancias de Málaga, Córdoba y Salamanca.