Un velero procedente del Caribe ha sido interceptado en altamar con cerca de una tonelada de cocaína. La operación, desarrollada por la Policía Nacional y la Agencia Tributaria, suma siete detenidos, entre ellos los tres tripulantes de la embarcación y otras cuatro personas arrestadas en el Campo de Gibraltar y en la provincia de Málaga. Según fuentes cercanas al caso, la tripulación tenía el objetivo de llevar la droga hasta un punto entre la Costa del Sol occidental y Sotogrande, la lujosa urbanización de San Roque (Cádiz) en la que hasta hace poco vivía Mark R.B., el británico que pasó por la Royal Navy y que ahora está en prisión por la reciente operación que sumó una decena de detenidos y la intervención de 1.600 kilos de hachís y dos embarcaciones. Los investigadores, que también sitúan al exmilitar inglés detrás de este envío de cocaína, dan por desarticulada una red internacional de transporte de drogas mediante embarcaciones de recreo.

El abordaje del Windwhisper, realizado desde el buque de operaciones especiales Fulmar de la Agencia Tributaria, ha sido la guinda tras un año de investigaciones. Tras conocer los investigadores que el velero zarpó desde el Caribe a principios de este mes de junio con un cargamento de cocaína con destino al viejo continente, se preparó un dispositivo que culminó el pasado día 13 con la interceptación del barco y la droga en la zona de las islas Azores.

En el punto de mira de los investigadores siempre estuvo Mark, un tipo con grandes conocimientos náuticos y al que los investigadores achacan fuertes vínculos con organizaciones asentadas en Ceuta, Reino Unido y Ucrania. El británico, que presumía en sus redes sociales de haber sido en el pasado el mánager general del Club Valderrama de golf, tenía varias empresas dedicadas a la compraventa y alquiler de embarcaciones con las que orquestaba los portes de droga. Igualmente, facilitó la creación de sociedades pantallas para introducir en el circuito económico legal el dinero procedente del tráfico de estupefacientes. Su seguimiento permitió determinar a los investigadores que este hombre planeaba diferentes transportes de droga para diversas organizaciones criminales, siempre con embarcaciones de recreo y veleros.

En agosto de 2020, la organización criminal preparó un transporte de droga a bordo del velero Suka, intervenido en el puerto deportivo de Ceuta cuando los implicados ya habían cargado casi 600 kilos de hachís. En noviembre del mismo año, los investigadores interceptaron en el puerto de Sotogrande la embarcación de recreo Alauro con otros 1.000 kilos de hachís. Estas actuaciones permitieron desarticular el pasado mes de mayo el grupo dedicado al transporte de hachís con la detención de diez personas y varios registros en Cádiz, Málaga y Ceuta.