El velero interceptado en el Atlántico con una tonelada de cocaína tenía puesto el rumbo a un punto que los investigadores sitúan entre la Costa del Sol occidental y Sotogrande, la lujosa urbanización de San Roque (Cádiz) en la que hasta hace poco vivía Mark R.B., el ex de la Royal Navy que ahora duerme en prisión por la reciente operación que sumó una decena de detenidos y 1.600 kilos de hachís intervenidos en varias fases. Los agentes, que también sitúan al exmilitar inglés detrás de este envío, dan por desarticulada una red internacional de transporte de drogas en embarcaciones de recreo.

El Windwhisper zarpó a principios de mes desde el Caribe con una mercancía que, vendida por kilos, alcanza un valor de entre 35 y 40 millones de euros, según fuentes cercanas al caso. Fue abordado el 13 de junio a la altura de las Azores por la Policía Nacional y la Agencia Tributaria, cuyos agentes se desplazaron hasta ese punto del Atlántico en el buque de operaciones especiales Fulmar. Además de la detención de los tres tripulantes, un despliegue en tierra sumó otros cuatro arrestados, dos en el Campo de Gibraltar y dos en Marbella, estos últimos británicos a los que se atribuye la financiación del envío.

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El abordaje fue la guinda a un año de investigaciones que siempre apuntaron a Mark, un tipo con grandes conocimientos náuticos y al que los policías de la lucha antidroga achacan fuertes vínculos con organizaciones asentadas en Ceuta, Reino Unido y Ucrania. El británico, que presumía en sus redes sociales de haber sido en el pasado el mánager general del Club Valderrama de golf, tenía empresas dedicadas a la compraventa y alquiler de embarcaciones con las que orquestaba los portes de droga. Su seguimiento permitió determinar que estaba planeando diferentes transportes de droga para diversas organizaciones, siempre con embarcaciones de recreo y veleros. En agosto de 2020, su organización preparó un transporte de droga a bordo del velero Suka, intervenido en el puerto deportivo de Ceuta con 600 kilos de hachís. En noviembre del mismo año, los investigadores interceptaron en el puerto de Sotogrande la embarcación Alauro con otros 1.000 kilos de hachís. Estas actuaciones permitieron desarticular el pasado mayo el grupo dedicado al transporte de hachís con la detención de diez personas y varios registros en Cádiz, Málaga y Ceuta.