El FBI, la principal agencia de investigación criminal del Departamento de Justicia de Estados Unidos, lo buscaba por la presunta intromisión ilegítima en 130 cuentas de Twitter, incluidas las de personalidades tan relevantes como el actual presidente de Estados Unidos, Joe Biden, el expresidente Barack Obama, o el fundador de Microsoft Bill Gates, pero también le atribuyen delitos de ciberamenazas, ciberextorsión y ciberacoso. Tras una investigación que ha cruzado el Atlántico, la Policía Nacional ha localizado y detenido al sospechoso en Estepona.

La investigación arrancó en España en abril del año pasado, cuando la Policía Nacional detectó a un grupo de ciberdelincuentes dedicados a cometer estafas en la red por el que también se había interesado el FBI. No obstante, la agregaduría de esta institución en Madrid informó a los investigadores españoles de que a este grupo estaría vinculado un ciudadano de origen británico residente en Marbella que les interesaba localizar por presuntamente haber comprometido las cuentas de Twitter y otras redes sociales de muchas personalidades norteamericanas.

Sin embargo, las autoridades de EEUU también lo acusan de dos delitos contra el orden público a través del swatting, una modalidad delictiva que consiste en engañar a los servicios de emergencia dando falsos avisos de incidentes graves en las viviendas de las víctimas para provocar una rápida respuesta e intervención de las unidades de élite de la policía estadounidense (SWAT). "Se utiliza generalmente como venganza y ha causado numerosas víctimas mortales en Estados Unidos, ya que pone en peligro a víctimas, policías y a la comunidad en general, alejando a los servicios de emergencias de incidentes reales", han explicado.

Tras varias gestiones policiales, los agentes detectaron el domicilio del investigado, situado en una urbanización del municipio malagueño de Estepona. El dispositivo para su detención fue culminado este miércoles por la Policía Nacional con la participación de dos agentes de la Oficina del FBI en San Francisco y uno de su Agregaduría en España. Los investigadores intervinieron dos ordenadores y un teléfono móvil para su posterior estudio, ya que el análisis en caliente no permitió obtener información relevante por haber reconfigurado los dispositivos recientemente.