El 10 de mayo, tres días después de que el helicóptero que despegó en Estepona se estrellara frente a la costa de La Línea de la Concepción con un balance de un desaparecido y un superviviente poco colaborador con la Guardia Civil, la Policía Nacional de Algeciras recibió una denuncia sobre la desaparición de un varón del que no se sabía nada desde el día 6. Las primeras gestiones de la UDEV I de esa comisaría vincularon rápidamente ambos casos, pero el superviviente se cerraba en banda. Los datos que daba sobre su acompañante eran distintos a los aportados en la denuncia e incluso dijo no reconocer al hombre que los agentes le mostraban en fotos.

Sus contradicciones tras ser rescatado del agua por un velero y las irregularidades que presentaba el vuelo encendieron las alarmas desde el principio. Si en un primer momento dijo a la Guardia Civil ser un expiloto militar cubano y que él mismo iba a los mandos del aparato cuando se estrellaron, más adelante cambió su versión ante los investigadores de Aviación Civil y atribuyó el pilotaje a su acompañante. No supo situar la finca de Estepona desde la que despegaron sin plan de vuelo en un aparato sin matrícula ni propietario conocido.

Imagen del helicóptero localizada por los investigadores.

Sin embargo, tras tres meses de investigación, los agentes de ambos cuerpos terminaron relacionando los dos sucesos y localizaron la finca. Allí hallaron material gráfico del helicóptero -un Robinson R-44, un modelo muy popular entre las organizaciones que introducen hachís por vía aérea- y de la relación entre el superviviente y el desaparecido. Aunque el silencio de las personas relacionadas con el vuelo ha impedido conocer el propósito del mismo, los agentes sí han logrado confirmar que fue él quien pilotaba en el momento del siniestro pese a no tener titulación y de tener caducado el certificado de aeronavegabilidad. La investigación también ha revelado que las condiciones meteorológicas para volar aquel día eran extremadamente peligrosas e incompatibles con un vuelo seguro, por lo que se le atribuyó al superviviente un presunto delito de homicidio por imprudencia de su acompañante y fue detenido recientemente en Toén (Ourense), municipio gallego en el que tiene su domicilio habitual.