Lo primero en que piensa uno cuando se habla de depuradoras de aguas residuales es en los malos olores que se desprenden de la actividad de estas infraestructuras. Aunque las depuradoras se planifican en el extrarradio de las ciudades para reducir su impacto sobre el aire que respiramos, el crecimiento demográfico y el desarrollo urbanístico terminan por envolver estas instalaciones que se convierten en ese vecino molesto con el que no hay más remedio que convivir.

Quien vive cerca de una depuradora sabe bien de lo que estamos hablando, por ello, cada vez más los municipios tienden a implantar medidas correctoras para minimizar el impacto de estos gases en el aire que respiran sus vecinos.

Pero ¿por qué huele tan mal en las cercanías de una depuradora? La respuesta es sencilla porque en el proceso natural de descomposición, los residuos animales y basuras generan de manera significativa gases tóxicos como el amoníaco y el sulfuro de hidrógeno que tienen un fuerte olor y que en grandes concentraciones pueden provocar la parálisis del aparato respiratorio.

La eliminación de estos gases constituye uno de los desafíos más importantes para las administraciones, desde el punto de vista ambiental, económico y de salud pública.

Precisamente, para combatir sus efectos, la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental ha acogido esta mañana una jornada científica organizada por la Universidad de Málaga, en colaboración con la empresa pública de aguas Acosol.

En la jornada han participado expertos de las universidades de Málaga y Alicante, que han expuesto los métodos más avanzados para la eliminación de gases tóxicos basados en absorbentes, así como técnicos responsables de plantas de depuración de aguas residuales de empresas andaluzas, como Emasesa, Bioconservación S.A., Acosol y Cetaqua.

De hecho, la investigación de nuevas tecnologías para la absorción y eliminación de los gases tóxicos de los vertederos es el objetivo principal de la red temática Eliminación de gases tóxicos (H2S y NH3) en plantas de tratamiento de residuos y granjas animales en la que participan investigadores de la Universidad de Málaga de los departamentos de Química Inorgánica, Ingeniería Química y Microbiología, bajo la coordinación del Profesor Enrique Rodríguez Castellón.

Para el presidente de la Mancomunidad de la Costa del Sol Occidental, José Antonio Mena, este tipo de jornadas son importantes para la mejora de la calidad del aire, uno de los objetivos de la agenda 2030 con los que está comprometida la institución.

Por ello, la empresa que gestiona el agua en la Mancomunidad Occidental, "Acosol está creando sinergias con otras instituciones para establecer colaboraciones a nivel de investigación científica que permitan encontrar nuevas tecnologías para la absorción y eliminación de los malos olores", según explica el consejero delegado de la empresa pública de aguas, Carlos Cañavate.

A la inauguración de esta jornada científica ha asistido la vicerrectora adjunta de Proyectos Institucionales de la UMA, M. Olga Guerrero Pérez.