El caso Shovel, la investigación que explotó hace más de doce años en la Costa del Sol contra la familia Kinahan por su presunta implicación en actividades como tráfico de armas, tráfico de drogas, blanqueo de capitales y asociación ilícita, ya está listo para ir a juicio, aunque por cargos de menor entidad y muchos menos implicados, ya que la operación policial sumó una treintena de detenidos.

La Fiscalía de Marbella ya ha solicitado la apertura de juicio oral para el irlandés Christopher V. Kinahan, entonces líder de la organización y por el que Estados Unidos ofrece actualmente una recompensa de 5 millones de dólares a quien facilite su arresto, por considerarlo autor de dos delitos de falsedad en documento público. Según el escrito de acusación, la petición es de dos años de prisión por cada infracción penal. La primera de ellas data de abril de 2010, cuando el irlandés se identificó en el aeropuerto de Madrid con un pasaporte a nombre de un ciudadano inglés cuando quería volar a Río de Janeiro. La segunda se le atribuye por aparecer su foto en otro pasaporte irlandés falso que en marzo de 2010 fue localizado en Benahavís a nombre de otro irlandés que falleció en 2002. Este documento fue encontrado por la Policía Local del municipio en una fiambrera junto al lugar en el que minutos antes habían sorprendido a dos colaboradores suyos, Robert E. y James G., para los que la Fiscalía pide dos años a cada uno por el mismo delito.. 

El escrito también acusa a una cuarta persona, Jasvinder S., por falsedad de documento oficial, en este caso porque su vehículo fue localizado en Manilva en mayo de 2010 portando matrículas falsas, solicitando también dos años de prisión. Para el quinto acusado, Ross G., por su parte, el fiscal pide dos años y 9 meses de prisión por tenencia ilícita de armas, ya que en el registro de su vivienda de Benahavís la policía encontró una pistola semiautomática lista para disparar.

La operación Shovel (pala en inglés) explotó en mayo de 2010 en de forma simultánea en España, Irlanda y Reino Unido arrojando más de una treintena de detenidos. La mayor parte de ellos en Marbella, Fuengirola y Estepona, donde Christopher Kinahan, también conocido en su país como el Padrino irlandés, fue arrestado junto a sus hijos Daniel y Chris y varios de sus colaboradores. La operación policial sumó más de cien registros en domicilios, locales, despachos de abogados y establecimientos de los tres países. Sólo en España, la Policía Nacional anunció el bloqueo de 60 propiedades de lujo, armas, un gran número de vehículos de alta gama, aunque las pesquisas también se centraron en el entramado empresarial vinculado a la organización.

Los investigadores llegaron a estudiar más de 200 mercantiles y la posibilidad de que el dinero obtenido presuntamente de forma ilícita fuese invertido en el sector inmobiliario, tanto en la Costa del Sol como en otros puntos del mundo como Brasil, donde se le atribuyó seis complejos turísticos y residenciales por valor de 500 millones de euros. Kinahan y sus más allegados ingresaron en prisión, aunque a finales de ese año salieron en libertad bajo una fianza de 60.000 euros y unas medidas cautelares que siempre cumplieron.

En 2011, sin embargo, el patriarca volvió a ser detenido ese verano en virtud de una orden europea de detención y entrega lanzada por Bélgica por un presunto delito de blanqueo de capitales. Él mismo aceptó la extradición y rindió cuentas en el país centroeuropeo hasta la primavera de 2013, cuando regresó a la Costa del Sol bajo las mismas condiciones que cuando salió de la prisión granadina de Albolote.

Sin embargo, a medida que avanzaba la instrucción, el caso se desinflaba. Los principales delitos investigados, el tráfico de armas y el narcotráfico, se descartaron en 2014 y, tras unas eternas diligencias y comisiones rogatorias que salpicaban a muchos países, también se diluyeron los de blanqueo de capitales y la asociación ilícita. Esto favoreció que la familia Kinahan, que durante años residió en Estepona, comenzara su proceso para abandonar España y asentarse en otros destinos con menos presión policial como Dubái. Aunque la presión de Estados Unidos, que ha puesto precio a la detención del Padrino irlandés y sus dos hijos mayores, no se lo está poniendo fácil a la familia.

El crimen de Mijas que incendió Dublín

La etapa de los Kinahan en la Costa del Sol no fue discreta ni antes ni después de Shovel. Su entorno se vio involucrado en los asesinatos de Paddy Doyle en Estepona en 2008, Richard Keogh en Benalmádena en 2009 y Gerard Kavanagh en Marbella, en 2014. Este mismo año, Jamie Moore, excampeón de Europa del peso medio que entonces entrenaba a promesas en el gimnasio de Puerto Banús, recibió dos tiros en las piernas cuando salía de la casa de sus jefes en Estepona. Sin embargo, el crimen que marcó un antes y un después en la historia del clan se produjo en Mijas en 2015. La víctima fue Gary Hutch, excolaborador de los Kinahan y sobrino de Gerry Hutch, otro histórico irlandés que no dudó en atribuirles el asesinato y declararles una guerra que aún se libra en Dublín con un balance de casi 20 muertos. El Monje fue detenido en Fuengirola el año pasado por ser el ideólogo del hiperbólico asalto al Hotel Regency de la capital irlandesa en febrero de 2016. Un grupo de hombres irrumpió con fusiles de asalto en la sala donde se pesaban los púgiles que al día siguiente iban a participar en una velada. El hijo del malogrado Kavanagh era uno de los boxeadores. La policía irlandesa considera que el objetivo de aquella venganza era Daniel, pero salió ileso y el que murió baleado fue su colaborador David Byrne.