Hotel histórico

Comienza el derribo del antiguo hotel Los Álamos de Torremolinos

El emblemático establecimiento hotelero se transformará en un moderno complejo de unos 180 apartamentos diseñados para nómadas digitales

La empresa de demoliciones Francisco Ternero ha comenzado las obras de demolición del antiguo hotel Los Álamos de Torremolinos, uno de los símbolos de la ciudad en la que se desarrolló el turismo en la Costa del Sol, allá por los años 60.

El emblemático hotel Los Álamos, que durante decenas de años ha servido a miles de conductores para confirmar que ya se estaba en Torremolinos al circular por la carretera desde Málaga capital (antes de que se construyera el arco de entrada con el nombre de la ciudad) dará paso a un complejo de unos 180 apartamentos diseñados para nómadas digitales.

La empresa FT Demoliciones trabaja desde hace unos días en las labores de demolición de las antiguas instalaciones hoteleras, que datan de finales de los años 50.

Tres operarios de la firma trabajan en la demolición del establecimiento con la ayuda de una máquina con un brazo de largo alcance, comenzando por las plantas superiores. Posteriormente, entrarán otras dos máquinas para recoger los escombros y dejar el terreno expedito para que la empresa constructora encargada de los trabajos pueda iniciar las obras del complejo de apartamentos.

Derribo del histórico hotel Los Álamos de Torremolinos

Álex Zea

Las labores de demolición se calculan que finalizarán en el plazo de un mes, a partir del cual la constructora contratada por Nuovit Corporate, promotora de este proyecto, iniciará las obras.

Proyecto

El complejo de apartamentos responde a un nuevo concepto de coliving para quienes tienen que trabajar un periodo de tiempo determinado en una ciudad o pueden permitirse trabajar desde cualquier parte del mundo, los llamados nómadas digitales.

Oceanika, como así se denomina, fue presentado el pasado mes de enero por la alcaldesa de Torremolinos, Margarita del Cid, y el subdirector general de Nuovit Corporate, Luis Acacio Ortega.

El conjunto residencial abarcará una superficie de más de 15.000 metros cuadrados y se construirá mediante una serie de módulos iguales y repetitivos que se desplazarán para que cada apartamento disponga de una terraza con una óptima orientación solar y visual.

El complejo se levantará con materiales respetuosos con el medio ambiente entre los que destaca el uso de madera procedente de bosques con gestión sostenible certificada. El empleo de este material reducirá hasta en un 20% el plazo de construcción y contribuirá a reducir la huella ecológica.

Las instalaciones siguen un diseño bioclimático y de arquitectura pasiva con una alta eficiencia energética que permitirán aprovechar la luz solar al máximo, una óptima ventilación y reducir el consumo de energía.

Derribo del histórico hotel Los Álamos

Derribo del histórico hotel Los Álamos / Álex Zea

Para Luis Acacio Ortega, Málaga es una de las mejores ciudades del mundo para trabajar en remoto, debido al buen clima, las comunicaciones, la hospitalidad de su gente y la gastronomía, por lo que «resalta frente a otros destinos como un paraíso para los nómadas digitales».

La previsión es que los apartamentos estén listos para entrar a vivir hacia finales de 2025.

Comercialización

Nuovit ha llegado a un acuerdo para que la gestión de los apartamentos recaiga en la firma Habyt, especializada en alojamientos flexibles para nómadas digitales por todo el mundo. Málaga será la tercera provincia española en la que la firma alemana pondrá sus servicios de alojamiento a disposición de los nuevos trabajadores del siglo XXI, tras Madrid y Barcelona.

El complejo tendrá apartamentos de 1 y 2 dormitorios, y contará con dos piscinas, jardines con palmeras, gimnasio de última generación, varias áreas de estar, sala de juegos, espacios de coworking e instalaciones de calistenia entre otros servicios. Además, la flexibilidad de la duración de las estancias permitirán a Habyt captar a un amplio tipo de clientes.

Historia de Torremolinos

El hotel Los Álamos de Torremolinos forma parte de la historia de la ciudad y del turismo de la Costa del Sol. Construido a finales de los años 50, el hotel se levantó junto a la única gasolinera que ha habido durante muchos años a lo largo de la carretera Nacional 340, entre Torremolinos y Fuengirola.

El hotel y la gasolinera pertenecieron a Mercedes Sanz Bachiller, viuda del fundador de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS), Onésimo Redondo, y fundadora de Auxilio Social, una institución benéfica creada para dar de comer a las víctimas de la Guerra Civil, sin distinción del bando al que pertenecieran, por lo que fue duramente cuestionada.

Procuradora en Cortes durante cuatro legislaturas, Mercedes Sanz Bachiller trajo a Málaga a un joven camarero que trabajaba en la Gran Vía de Madrid, para que se hiciera cargo del bar de la gasolinera. Ese sería el germen de uno de los establecimientos que forman parte de la historia de la hostelería con mayúsculas de la Costa del Sol: el restaurante Frutos.

La propietaria del hotel y de la gasolinera se trajo a un joven de Madrid para llevar el bar de la estación de servicio: ese sería el germen del legendario restaurante Frutos

Y es que aquel joven camarero segoviano y bonachón de nombre Frutos Herranz, junto a su mujer Raquel Bascones, acabó por abrir un pequeño restaurante unos metros más allá de la gasolinera que se hizo famoso por la calidad de sus productos (entre los que destacaba la ensaladilla rusa). La fama de aquel restaurante fue creciendo como la espuma y no sólo atraía a clientes de toda Málaga, sino de todas las partes de España e incluso del extranjero, como el cantante Julio Iglesias y un norteamericano de apellido Hemingway.

El restaurante Frutos sigue en el mismo sitio de entonces, la gasolinera de Los Álamos, en el mismo lugar. El que no va a resistir los embates de la piqueta es el hotel que cerró sus puertas tras el verano de 2014.

En sus últimos años, el establecimiento hotelero era gestionado por la cadena Suma Hoteles, que fue declarada en concurso de acreedores en abril de ese mismo año.

La Tesorería de la Seguridad Social se quedó al final con las instalaciones que quedaron abandonadas, lo que facilitó que fueran saqueadas y okupadas durante años. Durante este tiempo, el Consistorio intentó negociar con la administración para que las instalaciones albergaran un centro público de mayores o el Palacio de Justicia de Torremolinos. La entidad sacó varias veces a subasta los terrenos donde se asienta el hotel por valor de 14 millones de euros sin éxito hasta que en 2019 fueron adquiridos por varios inversores. Ahora, tras la demolición del hotel se transformará en un moderno complejo de apartamentos para otro tipo de turistas: los nómadas digitales