Sucesos
La familia de Haitam aporta un informe forense que refuerza su tesis de una acción policial excesiva
Este análisis destaca que, además de las descargas eléctricas, el paro cardiaco estuvo precedido de la insuficiencia cardiorrespiratoria que le provocaron acciones como la presión en cuello, tórax y extremidades

Tejada, en el centro de la imagen, representa a la familia del fallecido. / Alex Zea
La familia de Mohamed Haitam Mejri, el hombre de 35 años que murió el pasado mes de diciembre en Torremolinos durante una actuación policial en la que recibió varias descargas eléctricas de pistolas Taser, sigue defendiendo que el fatal desenlace se produjo por el uso de estas armas y la excesiva fuerza ejercida por los seis agentes que participaron en su arresto en un locutorio.
Más de tres meses después del suceso, y a la espera de que los forenses del Instituto de Medicina Legal aporten el informe toxicológico definitivo al juzgado, el entorno de Haitam ve respaldada su teoría en el informe que han encargado al especialista en Medicina Legal y Forense Aitor Curiel, que entre sus conclusiones destaca que la muerte se produjo por una parada cardiorrespiratoria precedida de la insuficiencia cardiorrespiratoria que le provocaron el conjunto de acciones realizadas para reducirlo.

Dispositivo tras el suceso / l.o.
"Descargas prolongadas y reiterativas"
Concretamente, el documento se refiere a «un politraumatismo con sujeción, inmovilización y presión elevada a nivel de cuello, tórax y las cuatro extremidades con utilización de irritantes y múltiples descargas eléctricas con Taser prolongadas y reiterativas». Según este examen, esas descargas provocaron una «insuficiencia cardiorrespiratoria severa» y la posible producción de arritmias cardiacas letales en el corazón de la víctima, que ya sufría una patología previa no diagnosticada, pero «no mortal a corto plazo» (arterioesclerosis coronaria severa, fibrosis intersticial miocárdica, hipertrofia biventricular, cardiomegalia, cardiopatía isquémica crónica y congestión miocárdica).
En este sentido, el informe de Curiel determina que Mejri no habría fallecido «en ese momento ni de esa forma» de no haberse producido toda la fuerza ejercida durante una intervención en la que, añade, se produjo «un claro retraso diagnóstico y terapéutico» de la parada cardiorrespiratoria, hecho que considera que empeoró el pronóstico y retrasó la asistencia.

La familia de Mohamed Haitam Mejri sostiene que los policías utilizaron excesiva fuerza en su arresto / l.o.
Las conclusiones de este informe, facilitadas a este periódico por el abogado de la familia Samuel Tejada, fueron adelantadas este martes por el Diario.es junto a una secuencia de vídeo de algo más de cinco minutos que combina imágenes de una de las cámaras de seguridad del locutorio y otra de las que llevaba uno de los dos agentes que usaron las Taser, dispositivos que graban de forma sincronizada cuando cualquiera de los funcionarios desenfunda.
Llegada de los policías
Las imágenes muestran la llegada de los policías y que dos de ellos se van acercando a Haitam, que se encuentra tras el mostrador intentando cargar su móvil, acción que la familia defiende que quería hacer y no robar en el local, motivo por el que se activó a la policía. El primer funcionario en entrar ya lleva la Taser en la mano (el segundo lleva una defensa) y se acerca al hombre, le piden que se tumbe en el suelo, que suelte lo que tiene en las manos. Ya muy cerca de él, uno de los policías dice que este tiene unas tijeras, le insta a que se dé la vuelta, pero Mejri, visiblemente nervioso, les enseña los móviles que tiene en la mano y dice que va a colaborar, que no quiere morir.
Poco después comienza el forcejeo entre los dos primeros agentes y el hombre, se suma un tercero y lo tumban para intentar reducirlo y esposarlo. Ya con seis agentes en el local, el cuerpo de Mejri casi no se ve, pero los gritos y la escena parecen indicar que se resiste. Entonces llegan las primeras descargas, al menos ocho, según el recuento del diario digital.
«Tráete el Taser»
Desde una cámara corporal son visibles algunas de ellas en la zona lumbar, seguidas, justo después de que se oiga: «Tráete el Taser, tráete el Taser». «Métele, métele, métele, métele». Ya esposado, se aprecia que un agente está de pie sobre las piernas de Haitam, que parece inconsciente. Con el local en calma, se escuchan frases como: «Bueno, ya ha muerto, ¿no?»; «Este tío está muerto»: «Espero que no digan que nosotros nos lo hemos cargado...». Se plantean sentarlo en una silla, pero deciden llamar a una ambulancia al sospechar que el hombre ha entrado en parada cardiorrespiratoria.
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