19 de julio de 2010
19.07.2010

Discreta reaparición pública de Polanski en Montreux

El director de cine fue liberado el lunes de la pena de arresto domiciliario que le mantenía en su residencia suiza desde diciembre pasado

19.07.2010 | 07:00

El cineasta franco-polaco Roman Polanski eligió anteayer la discreción en su primera aparición pública tras su liberación, y no dejó que le robaran más que algunas fotos de soslayo cuando entraba al recinto donde su esposa, Emmanuelle Seigner, actuó en el Festival de Jazz de Montreux.
Hace 44 años que las calles y hoteles de la pequeña localidad de Montreux, a orillas del lago Leman, se llenan de artistas famosos durante dos semanas de julio.
Los ciudadanos, los que vienen a los conciertos, y los periodistas lo saben, por lo que raramente se producen tumultos y los fotógrafos esperan pacientemente a que el artista de turno salga en escena, sin necesidad de esperar en la calle. Anteayer fue distinto, porque el artista en cuestión no era un músico, sino un director de cine, Roman Polanski, que venía en su propio coche a escuchar cantar a su mujer tras haber permanecido 60 días en una cárcel de Zúrich, y siete meses en prisión domiciliaria. La ministra de Justicia de la Confederación Helvética, Eveline Widmer-Schlumpf, decidió el pasado lunes liberar a Polanski de las medidas de restricción que le habían impuesto y rechazar su extradición a EEUU. Washington persigue desde hace 33 años a Polanski, acusado de haber mantenido relaciones sexuales con una menor en 1977 y haberse fugado del país –aprovechando su libertad condicional– sin supuestamente haber pagado la pena.
Ayer, Seigner salió al escenario arropada por la presentación de Claude Nobs, el fundador y director del Festival de Montreux, quien no hizo ninguna mención específica al cineasta, a pesar de que Polanski pasó la jornada en su chalet, situado en las colinas que arropan al pueblo, disfrutando de una espectacular vista del lago enmarcado por los Alpes en el horizonte.
Seigner empezó su concierto con una de las canciones de la banda sonora de la película Rosemary Baby (1968), el filme que dio prestigio mundial a Polanski, el único guiño específico a la presencia de su marido en el auditorio y que quiso señalar al explicar ella misma el significado al público.
Horas antes, en la televisión pública suiza, Seigner se había mostrado «muy contenta» de que Polanski asistiera a su espectáculo, «porque aún no ha visto mi concierto», dijo.
Seigner y Polanski se conocieron en 1988 durante el rodaje de la película Frantic, se casaron en 1989, y han tenido dos hijos.

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