23 de julio de 2010
23.07.2010
40 Años
40 Años

Liebman y Abercrombie cierran esta noche el Portón del Jazz

El grupo Duthy Tree amenizará la velada en la finca El Portón antes de la actuación de los americanos

23.07.2010 | 07:00
El guitarrista John Abercrombie.

El Portón del Jazz de Alhaurín de la Torre se clausura hoy con un concierto protagonizado por la banda Contact, integrada por el saxofonista Dave Liebman, el guitarrista John Abercrombie, el pianista Marc Copland, el bajista Drew Gress y el batería Billy Hart.
Se trata, concretamente, de cinco artistas que han contribuido decisivamente al crecimiento de la música en un periodo de casi cuatro décadas y que ahora se han unido bajo el nombre Contact, una banda brillante cuya actuación en directo promete ser de la más alta calidad.
El concierto, que dará comienzo a las 22.30 horas en el auditorio de la finca El Portón, pondrá el broche de oro al programa de la edición de este año, tras los espectáculos que fueron protagonizados por las bandas Mezzoforte y Kurt Elling los dos viernes anteriores.
El grupo Duthy Tree se encargará de amenizar la noche en los jardines antes de la irrupción en el escenario de la banda Contact, cuyos integrantes son cinco músicos únicos con su propio sonido y que han trabajado y grabado juntos en diversas combinaciones durante muchos años.
Las entradas para asistir a la clausura de El Portón del Jazz, con un precio de diez euros, se pueden adquirir en el Centro Cultural Vicente Aleixandre de la localidad y a través de la venta electrónica de El Corte Inglés.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

ENSAYO Península publica 'Por compasión', conmovedora radiografía del sistema judicial y penitenciario norteamericano, de este abogado promotor de la Iniciativa por la Igualdad por Justicia
 

El Marcapáginas
Reseña de Guillermo Busutil de 'Fantasmas de la ciudad', de Aitor Romero Ortega 


ADEMÁS: Amy Liptrot: las islas como salvación | Viaje en pareja al corazón de los suecos | Resistir para vivir: la guerra lejos del frente Díaz Cortez: Un descenso a la realidad