17 de marzo de 2012
17.03.2012
Punto y aparte

"La música en los años 60 era una fuerza de cambio, ahora es ocio"

"No creo que los músicos de hoy sean mejores que Jimi Hendrix o Nicky Hopkins", asegura Mike Scott

17.03.2012 | 06:00
Mike Scott.

El líder de The Waterboys nació cuando cada canción era una causa y se educó con el poeta WS Yeats y las letras de Dylan. Ahora devuelve todo lo aprendido con An appointment with Mr. Yeats, un homenaje al gran místico de Dublín que en abril presentará en gira por España.

¿Qué significa para usted empezar una nueva gira después de más de 30 años en activo?
Con el nombre de Waterboys sí son 30, pero yo empecé en 1969. Bueno, a mí me encanta hacer música, todavía se mueve través de mí... Y me encantan los tour. La verdad es que me he entusiasmado con esta gira, estoy deseando montarme en el bus con mis compañeros y tocar, como siempre he hecho. Sí, sigue siendo algo que me entusiasma, porque si no, no lo haría.

La música folk ha tenido enorme influencia en su carrera ¿Hay algún otro folclore distinto al de Irlanda o Reino Unido que le haya influenciado?
La mayoría de mis influencias vienen del folk irlandés y escocés, y también de canciones folk de América, pero los Waterboys son mas una banda de rock and roll que una de folk. La gente nos suele describir como una banda de «folk rock» cuando no lo somos. Creo que es un etiqueta equivocada: la primera canción que aprendí a tocar era Jumpin´ Jack Flash, que me encantaba. Así es como entré en la música.

Su último trabajo está basado en poemas de William Butler Yeats. ¿Hay autores que piden ser adaptados en una canción?
Yeats estaba hecho para la música. Sus poemas funcionan muy bien con letras de rock and roll, algo que no les ocurre a todos los autores. Es particularmente bueno como letrista rock; sus obras riman, se ajustan a la métrica y tienen un sentido que una audiencia rockera puede entender. Tiene sentido narrativo y su uso del lenguaje es muy poderoso. Es un escritor brillante.

¿Dice «audiencia del rock» como si fueran románticos modernos, como lo eran los poetas del XIX?
Sí, creo que lo entiendo así. El rock debería ser romanticismo moderno.

¿Y ha cambiado esa idea desde sus inicios en los 60?
Todo ha cambiado desde esos días. La manera en que nos vemos a nosotros mismos como individuos, cómo vemos la sociedad, cómo nos interrelacionamos... Ha habido cambios profundos y apenas empezamos a darnos cuenta de su tamaño. La música también ha cambiado, y tanto su poder como su propósito han decrecido. Antes era una fuerza de cambio, para la revolución. Ahora es ocio, entretenimiento.

¿De ser un arma se ha convertido en un juguete?
Bueno, no diría tanto. Me refiero a que ha pasado de tener una enorme influencia en la sociedad a tener muy poca.
Es paradójico que, cuando mejores son los músicos, menos influencia tenga la música...

No sé si estoy de acuerdo. No sé si los músicos de ahora son mejores que Jimi Hendrix o Nicky Hopkins. No, no creo que lo sean.
¿A qué se debe el patrón en sus letras que compara siempre al hombre con la naturaleza y le hace parecer pequeño?
Es difícil de explicar... Creo que el ser humano es parte de la naturaleza y que de hecho, en nuestra mejor versión, somos como dioses. Para mí, cada ser humano tiene a Dios dentro; la naturaleza tiene a Dios, en mayúsculas. Todos somos Dios. Los seres humanos somos parte de eso, incluso aunque no queramos.

¿Cuál sería el rol ideal de la música en la sociedad?
Sería maravilloso que una canción pudiera derrumbar un gobierno. Es algo que nunca he visto. Lo más cerca que se ha estado fue en los primeros 60, con canciones como Blowin´ in the wind, The Times They Are A-Changin´ y A Hard Rain´s A-Gonna Fall [todas de Dylan]. Estas canciones espolearon a toda una generación y la unió de una manera que los convierte en los ejemplos más poderosos de música en los que puedo pensar.

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