12 de abril de 2012
12.04.2012
Punto y Aparte | Marie-Helene Brousse

"No hay gente normal en este mundo, todos tenemos fobias"

"La crisis afecta a las personalidades más frágiles, que son las que salen más tocadas", asegura esta psicoanalista

12.04.2012 | 07:00
Marie-Helene Brousse

La moral de la antigüedad interpretaba toda enfermedad. Con Freud la psicología reemplazó a la religión y ahora se cree que las enfermedades mentales genéticas se pueden prevenir. Así lo asegura esta experta de la Asociación Mundial del Psicoanálisis.

¿Por qué antes se asociaba enfermedad con maldad?
La moralidad de la sociedad anterior corría a cargo de la religión. Los historiadores han demostrado que las enfermedades, cuales fueran, en este tipo de discurso pasado eran interpretadas como un castigo de Dios al pecado. El enfermo era siempre un pecador.

¿Y esto cuando cambió realmente, en su opinión?
Según escribió Freud en 1929 en Malestar en la cultura, lo que reemplazó a la religión para definir lo malo fue la psicología. Su teoría era en cierto modo al revés. Con Freud lo malo era signo de la enfermedad mental. Eso se ha demostrado con la presencia de psicólogos en todos los ámbitos de la vida, en las escuelas, en los trabajos, con la formación psicológica de jueces y magistrados, de tal manera que hoy en día la moralidad es arreglada por la psicología. La enfermedad ha venido a reabrir el campo de la moral aunque desde Freud han pasado 90 años y estamos ante otro cambio de paradigma de la conciencia, reemplazada por la salud pública.

¿En qué sentido?
Tiene uno de sus ejes fundamentales en la definición de los lazos sociales. Primero lo malo era pecado, luego enfermedad mental, término que se inventó en 1802, y ahora se cree que tiene más que ver con la genética y que no se puede curar pero sí ser prevenido. En Francia estamos ya en esa dinámica de prevención, entrando en los jardines de infancia para hacer informes desde que los niños tienen tres años para diagnosticar si pueden padecer enfermedades peligrosas o no. Porque todo empieza en lo maternal.

¿Tiene entonces que ver con el avance de la ciencia?
Sí, porque empieza a ir más allá del concepto de enfermedad, cuya noción implica curación. Sin embargo, la noción de trastorno o problema genético implican prevención y selección científica, un poco como se hace con los embriones congelados. Los cambios de conciencia moral a menudo tienen relación con la evolución de la ciencia, lo que también tiene consecuencias en la vida cotidiana. Si un esquizofrénico no se puede curar las aseguradoras nunca lo tomarán a su cargo.

¿Cómo ve el caso del joven que mató a siete personas en Francia?
Me sorprendió escuchar en la radio a los expertos porque no lo consideraban un enfermo y lo era claramente.

Estamos en crisis. ¿Hay ahora más enfermedades mentales?
Es un lazo mundial que toma distintas formas en distintos lugares. A mi entender, en estos momentos las personalidades más frágiles son las que salen más tocadas. La pérdida del trabajo y del status de vida puede generar una angustia diaria con más consecuencias cuando uno tiene un equilibrio frágil. No afecta tanto a la gente con organización psíquica fuerte, caen los frágiles que no pueden adaptarse a los cambios.

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