21 de junio de 2012
21.06.2012
Café de colores | Maribel Marín Jiménez

Poesía y otros recortes (literarios)

21.06.2012 | 07:00

Leo entre líneas la inexactitud de lo cotidianamente llamado contemporáneo. Suspira la humildad. Ese zapping televisivo que ya no sabe dónde detenerse, tiene miedo de parar. Ese trending topic de ministros, desencajes de segunda mano, costuras económicas y otros descosidos. Pero, me recuerda Alfonsina Storni, por las noches en el momento en el calor se evapora, la necesidad intrínseca de la lírica. Cuando se nubla la agonía rutinaria. Menos mal que me lo recuerda. Tras los restos que dejaron los libros, puñaladas de letras, después de un evento conceptualizado como feria, qué palabra.

Aún quedarán chiquillos (antojos online) buscando dónde estaba esa feria. La devaluación literaria se solidariza con la crisis. Pero reconforta la poesía, ese recuerdo. Los versos cuando lo bélico se convierte en rima asonante, por ejemplo. Cuando antologías cual Poesía de los Talibanes se publica en Estados Unidos, y cuya autoría implícita ya no se define como terrorista y radical (dentro de la lírica, eso sí). Tan sólo son los versos que alguien resguardó de la lluvia.

Consuelan también decisiones como las del alcalde de Bogotá. Petro convirtió la Plaza de Santamaría en un lugar para realizar eventos culturales debido a que la Corporación Taurina se negaba a eliminar la muerte del toro. «Los mejores poetas y escritores se reunirán cotidianamente con los estudiantes de nuestros colegios públicos para dictar clases de literatura y letras», dijo. Esas son medidas, no las de Wert.

Málaga también concreta poesías en entornos salinos. Toros y talibanes aparte. Hoy podemos encontrarnos entre estrofas a Karmelo C.Iribarren en el jardín del Museo Picasso. Causa de esta aproximación lírica es el ciclo Poesía en el Picasso que todos los jueves de junio regresa a deleitarnos con poesía actual española.

Versos con sal. Anocheceres poéticos para contrarrestar largas prosas a rescate. Y la poesía es eso, la sutileza con la que aliviar las heridas. Las rozaduras; pequeños pedacitos de economía sumergida, trozos de urnas con edulcorantes y recortes, sencillos recortes.

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