28 de julio de 2013
28.07.2013

Manolo Sanlúcar, el adalid del flamenco, se despide de los escenarios

28.07.2013 | 15:32

El mundo del flamenco se ha quedado manco, tuerto, mudo. Manolo Sanlúcar, el guitarrista, el compositor, el concertista, el payo con alma de gitano y, hasta el político sereno, ha anunciado su despedida de los escenarios.

Y quiso hacerlo en "un pueblo andaluz", en el marco de la III Bienal de Arte Flamenco de Málaga y en un lugar tan especial como la gruta de Nerja, tras su actuación en el Festival Internacional de Música y Danza de la Cueva de Nerja.

Así se lo dijo anoche al público, aunque no se trata de su despedida definitiva ya que tiene comprometidos varios conciertos fuera de España.

Esa emoción del adiós, seguramente fue muy diferente a la que sintió cuando, con apenas 14 años, comenzó a trabajar con las mejores figuras que el flamenco haya dado en nuestro país: La niña de los peines, Pepe Pinto y Pepe Marchena, con quien debutó en 1957.

Pero nada de su extraordinaria carrera hubiera pasado, quizá, si Manuel Muñoz Alcón no hubiera nacido en Sanlúcar de Barrameda un 21 de noviembre de 1945. Localidad que derrocha arte por los cuatro costados y donde aprendió a tocar la guitarra junto a su padre, Isidro Muñoz.

Ya con 27 años, el Ateneo de Madrid lo consagra como guitarrista de concierto, después de llevar años con la inquietud artística que lo lleva a encontrar en los conciertos y la composición su mayor manera de expresarse.

Ese mismo año, participa en el "World Guitar Festival" del Campione, Italia, donde consigue el primer premio y su nombre se hace con el reconocimiento mundial, no sólo en el mundo del flamenco, sino que también se confirma como una de las figuras musicales imprescindibles, lo que le hace pisar los escenarios más relevantes del mundo como el teatro Carnegie Hall de Nueva York.

Su temple y espíritu reivindicativo lo llevan en 1976 a fundar el Partido Socialista Popular de Sanlúcar, que más tarde se unió al PSOE. Fue entonces cuando abandona esta etapa política, y regresa a la música.

Y así, con la música como bandera, el gaditano no ha parado de luchar por causas como que el flamenco ocupe el lugar "que se merece" en los conservatorios de música, por ser la "principal seña de identidad" en la que se reconoce la cultura andaluza.

En pos de ese objetivo, tampoco ha parado de impartir cursos de guitarra flamenca, entre los últimos el del XXXI Festival de Guitarra de Córdoba, en 2011.

En la discografía del Sanlúcar, considerado el artífice del "nuevo flamenco", hay una veintena de trabajos, entre los que destacan "Tauromagia" (1988), ejemplo de la unión flamenco-toros, o "Locura de brisa y trino", (1999), un homenaje a Federico García Lorca con el que ganó el Premio Nacional de Música de España.

Pero también son de destacar los trabajos "Fantasía para guitarra y orquesta", (1977), "Trebujena", (1984), o "Medea", (1987), una composición creada para el Ballet Nacional de España con la que ha dado la vuelta al mundo, y con la que se despidió ayer en Nerja, junto a la Orquesta Sinfónica Provincial.

Desde teatros hasta estadios de fútbol. El arte de este maestro se ha paseado por ciudades como Australia, Alemania, Dinamarca, Francia, Italia, Israel, Brasil, Argentina, Bolivia o Estados Unidos, Turquía, Grecia, así hasta completar más de 50 países en los cinco continentes.

De excepcional se ha calificado su composición "Música para ocho monumentos", una obra sinfónica encargada por la Junta de Andalucía en 1981 y que el guitarrista acabó tras 18 años de trabajo. El resultado fue una gran composición en la que el maestro cedió todo el protagonismo a la orquesta.

Otra de sus grandes aportaciones a la composición fue su participación en la película "Sevillanas", dirigida por Carlos Saura, en la que se encargó de la dirección musical. Más tarde repetiría esta colaboración con el cine en las películas, también de Saura, "Iberia" (2005) y "Flamenco, flamenco" (2099).

El celuloide lo reclamó también para idear la banda sonora del documental japonés sobre la Romería del Rocío: "Viva la Blanca Paloma".

Entre sus últimos trabajos, que demuestran su constante búsqueda de herramientas didácticas para ayudar al flamenco, se encuentra una enciclopedia llamada "Obra didáctica de la guitarra flamenca", comenzada en 2010.

Sanlúcar, miembro de la Real Academia Provincial de Bellas Artes de Cádiz desde 1997, pisó ayer el último escenario español con la afirmación de que no había sido uno de sus mejores conciertos, pero el público no estuvo de acuerdo y le tributó un ovación en pie, confirmando lo que ya todo el mundo sabe: Sanlúcar y su guitarra, el binomio de la perfección flamenca.

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