17 de enero de 2015
17.01.2015
Crítica de teatro

Una cama con mucho humor

"Montse Torrent brilla en elocuencia, desparpajo y vulgaridad para dar vida a esta prostituta vivaz, simpática y extremadamente cómica"

17.01.2015 | 05:00

Las mil noches de Hortensia Romero

Directora: Estrella Távora. Actriz: Montse Torrent

Siguiendo con la programación del XXXII Festival de Teatro de Málaga, se presentó la obra Las mil noches de Hortensia Romero en el Teatro Echegaray. Se trata de un monólogo tragicómico basado en la novela homónima de Fernando Quiñones, dónde Hortensia Romero relata su vida ejerciendo la prostitución por distintas ciudades de Andalucía. La actriz Montse Torrent brilla en elocuencia, desparpajo y vulgaridad para dar vida a esta prostituta vivaz, simpática y extremadamente cómica. Tiene todos los modismos populares de los barrios bajos, con toda la gestualidad y oralidad propias de mujeres fuertes, curtidas a golpes y enraizadas en la idiosincrasia más típicamente andaluza. Sus andanzas comienzan en su Málaga natal, ciudad que abandona por haber traicionado a su futuro marido. Se refugia a trabajar en una casa de citas sevillana, atendiendo con el mayor gusto a sus numerosos clientes. Finalmente se instalará en Cádiz, donde ahora con sus 54 años nos da pormenorizada cuenta de su extensa e intensa carrera. Las anécdotas de todos los hombres que pasaron por su cama son brillantes, disparatadas, absolutamente risibles, que desatan las ruidosas carcajadas de un público entregado y encantado con sus acciones y descripciones. El cliente minusválido, el masoquista o el señor burgués son visualizados por un sinnúmero de detalles, con sus posiciones sexuales preferidas, sus exigencias y apetencias. La versatilidad corporal de Torrent se muestra en todo su potencial, la cama como el elemento central de la puesta en escena es su espacio conocido, su lugar para moverse con soltura y sacarle el mayor provecho. Allí sube, baja, salta, se oculta o se ofrece desfachatada, se presenta ingeniosa o feroz. También hay lugar para momentos de ternura, nostalgias del amor y dolor por las pérdidas, pero que son superados rápidamente por su buen humor. Otros pocos elementos completan la escenografía, una silla, una mesa con vasos y la ropa de cama, todo esto es utilizado por Hortensia para recrearnos y componernos secuencias de su agitada existencia. El desarrollo general es atractivo, enérgico, cargado de pasión, que se transmite con naturalidad a los espectadores atentos a sus frases y movimientos. Unos pequeños fragmentos audiovisuales ingeniosamente proyectados sobre las cortinas del dosel de ese lecho central, dan comienzo y cierran el espectáculo, mostrándonos Cádiz, sus calles y su mar. Es una estupenda labor de una gran actriz que aborda con valentía un personaje complejo.

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