02 de febrero de 2015
02.02.2015
Crítica

Un duelo con mucho erotismo

"La acción dramática es muy intensa y coreográfica, con mucha expresión corporal, centrándose en el erotismo y la sensualidad"

02.02.2015 | 05:00

Cuarteto. Bienvenido al pecado

Compañías: Diagoras. Autor: Heiner Müller. Director: Carmen Pardo. Actores: Daniel Acebes, Rosa Rocha

En el marco del XXXII Festival de Teatro de Málaga se presentó en el Teatro Echegaray la obra Cuarteto. Bienvenido al pecado, dirigida por Carmen Pardo, con las actuaciones de Daniel Acebes y Rosa Rocha. Basándose en la novela de Choderlos de Laclos Las amistades peligrosas, el dramaturgo alemán Heiner Müller crea esta obra tomando a los personajes de la Marquesa de Merteuil y el Vizconde de Valmont para enfrentarlos en un duelo de egos y poderes, en un diálogo corrosivo cargado de ironía y sarcasmo, con mucho potencial erótico y sexual. Se mueven en un espacio límbico, minimalista y sombrío, jugando con las imágenes de espejo y sus apariencias, intercambio sexos y roles para parodiar situaciones con las propias víctimas de sus viscerales pasiones, sin reparar en escrúpulos. Madame de Tourvel cobra vida en un Valmont travestido, personaje que a su vez es acosado por otro Valmont nacido de la transformación de la Marquesa. Luego surge la inocencia de Mademoiselle de Volanges, también desde la propia Merteuil, para que el Vizconde destruya su pureza y candor con ferocidad animal. La farsa es grotesca y perversa, por puro desaforado placer e instinto libertino, mostrando la absoluta decadencia de la aristocracia de la corte francesa del siglo XVIII. La acción dramática es muy intensa y coreográfica, con mucha expresión corporal, centrándose en el erotismo y la sensualidad, con los cuerpos entrelazándose y enredándose, o enfrentándose y luchando por su posición y dominio frente al otro. También hay lugar para el canto y el baile, que alivian tensiones o marcan la siguiente secuencia. Hay una gran plasticidad que se acentúa con los cambios de vestuario a la vista del público, mientras interactúan y siguen explayándose con buen ritmo en un lenguaje recargado y florido. Abundan los insultos e improperios, pero también el humor carnal y soez, todo apoyado en fuertes referencias sobre la sexualidad. El actor Daniel Acebes se mueve con gracia con su gran falda de cola de Madame de Tourvel, atravesando todo el espacio para impostar su gestualidad femenina, sus arrebatos y ardores mientras la persigue el Vizconde/Marquesa de la actriz Rosa Rocha, que presiona desde la acción y la palabra. Dos personajes que se desdoblan en cuatro, en un relato con desarrollo circular que empieza y termina con la misma escena de sus trágicas muertes. Porque estos seres mezquinos, turbios, crueles e inclementes estando juntos solo pueden hacerse daño, capaces de atacarse hasta morir.

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