09 de abril de 2017
09.04.2017
Crítica

Un réquiem humano

Reseñamos el tradicional concierto de Semana Santa de la Orquesta Filarmónica de Málaga, centrado en la obra magna de Brahms

09.04.2017 | 19:12
Concierto de abono nº11: Semana Santa
Teatro Cervantes
 
Orquesta Filarmónica de Málaga
Director: Manuel Hernández Silva
Coro de Ópera de Málaga
Director de lcoro: Salvador Vázquez
Coral Carmina Nova
Director del coro: Diego González Ávila
Solistas: Juanita Lascarro, soprano y Thomas Laske, barítono. Programa:  Un réquiem alemán, Op.45, de  J. Brahms.

Como ocurriera con el primer trabajo sinfónico de J. Brahms, su Requiem caminaría por un largo camino que comienza a mediados de los años cincuenta del diecinueve y se alarga hasta el final de la de la década posterior. Como fondo, como idea motor una selección de textos extraídos por el músico de la Biblia Luterana, por lo que marca distancia con la tradición de la liturgia católica y convierte su obra en una reflexión entorno al final de la vida, el dolor, la resignación y ante todo una prueba de fe. En la empresa, el compositor dispone siete textos en los que despliega una imponente arquitectura musical que no repara ni en atriles, ni en masa coral, incluyendo dos solistas vocales.

El abono de Semana Santa nuevamente volvería a registrar un pleno del Cervantes. Había motivos para la celebración: el aniversario de la reapertura del teatro, y en esta semana conocíamos en los medios la renovación del compromiso de Manuel Hernández Silva como titular de la Filarmónica hasta junio de dos mil veinte. Por fin, la idea de continuidad cala y podremos considerar el nivel y alcance del trabajo realizado con el maestro sin esa transitoriedad que ha reinado en los últimos tiempos en el podio de la OFM.

En la música no ha milagros, cuando una obra se prepara es necesario tiempo, técnica y compromiso. Ideas quizás vagas pero tras escuchar el primer número del Requiem entendimos que sólo el oficio nos salvaría del desastre. Coro de Ópera y Carmina demostraron que necesitan un nuevo compromiso que no pasa sólo por la desinteresada disposición de sus componentes. Se hace necesaria la renovación, reconstruir las cuerdas y por supuesto una mayor implicación de las instituciones que han venido apoyándolas. No estamos ante dos formaciones profesionales y por tanto exigir está de más, pero la expresión hizo alarde de su ausencia, sustituyendola cierto aire de incomodidad y falta de concreción en la monumentalidad de la página bramhsiana, lo cual también incomoda al oyente y preocupa, en especial a quien escribe que antes que bailar el agua prefiere anotar.

Hacia el corazón del Requiem y hasta su tiempo conclusivo no descubrimos un mayor equilibrio en el discurso y diálogo entre profesores y coros. Difícil tarea la del titular de la OFM para resolver con garantías el programa. La soprano colombiana Juanita Lascarro y el barítono alemán Thomas Laske protagonizarían los papeles solistas resolviendo con elegancia y gusto musical apoyados por el conjunto sinfónico muy concentrado por no hablar de la constante preocupación de empaste tanto con el coro como con los solistas.

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