12 de mayo de 2017
12.05.2017
PFV | Entrevista

"La industria sigue más interesada en el dinero que en las canciones"

Quique González trae a la Trinchera su nuevo trabajo, en el que crea un sonido melancólico pero vitalista, solo apto para supervivientes

12.05.2017 | 08:22
Quique González, en una imagen promocional.

El cantautor que empezó en un McDonalds

  • No mucha gente sabe que los primeros empleos de Quique González no tuvieron precisamente que ver con la música: la vida laboral del cantautor empezó con un trabajo en un McDonald´s y como animador turístico en Mallorca. González no reniega de ello; al contrario: « Siempre digo que tendría que ser obligatorio trabajar durante un tiempo en la hostelería. Creo que se aprende mucha psicología, te pones en los zapatos del otro y entiendes muchos comportamientos distintos. Tengo muy presente todo lo que aprendí cuando trabajaba en cosas distintas a la música. La animación en los hoteles es el punto más bajo, más underground del mundo del espectáculo, pero a la vez también te da mucho desparpajo. Lo que sucede es que yo tenía más desparpajo subiéndome al escenario cuando era animador que haciendo mis propias canciones, porque no me estaba exponiendo yo, no estaba exponiendo mis emociones y mis sentimientos, sino que era más entretenimiento y espectáculo. Es como si vieras una persona distinta cuando estoy yo cantando mis canciones y cuando estaba ahí disfrazado de John Travolta [risas]», comentó el músico en una reciente entrevista con eldiario.es. En la que, por cierto, se confiesa un hombre feliz: «En veinte años de carrera profesional que estoy a punto de cumplir ahora, lo he hecho lo mejor que he podido y me he dejado la vida en esto, tratando de hacerlo siempre de una forma honesta. Con lo que tengo a día de hoy y donde vivo, los amigos que tengo, las cosas que me pasan, la banda, el público que viene a vernos? me siento muy bien»./a>

Tras dos décadas en la carretera, este madrileño ha conseguido una comunión perfecta con sus demonios interiores, que de vez en cuando saca a pasear en discos como Me mata si me necesitas, que presenta viernes y sábado en La Trinchera. La muerte de su padre y la pérdida de una relación sentimental aceleraron el proceso de composición su noveno álbum de estudio. Refugiado en su cabaña de Villacarrriedo (Cantabria), rodeado de sus perras, de los discos de los padres del rock & roll y de los personajes de diferentes series de Netflix y HBO, parió las letras de diez temas en los que habla de lo que mejor sabe: sus sentimientos y vivencias.

¿No le asusta tanta transparencia artística y personal?
Este tipo de cosas no son premeditadas. A mí siempre me influye el entorno y las emociones que experimento. He configurado un disco sentido y vivido. De valentía y resistencia, diría yo. Quizá es menos pesaroso que otros y que invita a pasar a la acción, a enfrentarse a los problemas. No puedo evitar que mis canciones caminen siempre en paralelo a mi vida. Para mí es una suerte poder hacerlo y expresarlo así. Sacar los demonios y las alegrías a través de la música.

Algunas de las canciones, aparte de en su cabaña, creo que las escribió en mitad de giras. ¿Se aprecia mucho al escucharlas las concebidas en esos bolos?
Combiné tres giras durante este proceso compositivo: una con el grupo, otra con Lapido y una última en solitario. En el primer corte del disco, Detectives, se percibe musicalmente ese movimiento que hay cuando estás en carretera. Cerdeña es, sin duda, más intimista. Destila recogimiento.

Usted, sin duda, es un referente en España entre los que defienden el folk americano. ¿Qué le parece el hecho de que se haya puesto tanto de moda últimamente? ¿Se cree a los grupos que se han sumado al movimiento?
Es cierto que entre las bandas independientes, últimamente, hay mucha más querencia por músicos como Bob Dylan o hijos de este sonido más actuales como Wilco o Ryan Adams. En España tampoco creo que yo sea un iniciador. Es un género por el que ya apostaban otros cantantes nacionales como el gran Enrique Urquijo. No soy quién para juzgar a ningún grupo, pero lo que tengo claro es que nadie se mete en este tipo de música porque le vaya a dar mucho dinero.

Donde sí parece que empiezan a considerarle una referencia es en Latinoamérica, de donde acaba de llegar de gira.
Volví hace poco de Colombia y México. La verdad que es algo mágico. Hace 15 años la única posibilidad de llegar a esos países era consiguiendo que te editaran un disco allí, lo cual era bastante complicado. Las nuevas tecnologías hacen que tus canciones viajen a todos esos lugares mucho antes que tú y que te pongas a tocar en un local mexicano y la gente empiece a cantar tus temas de principio a fin. Es un público muy especial y cariñoso. Siempre que vuelvo de estos países me quedo muy tocado a nivel emocional. Me gusta mucho y me encantaría construir algo allí. Intentar viajar con mucha más continuidad.

¿Y en este lado del charco? ¿Cómo ve la industria después de dos décadas?
Hay cosas que, sin duda, están mejor que antes. Cada vez existen más canales y más formas de hacer las cosas de manera independiente. Lo que sí que veo es que en la industria se encuentra casi la misma gentque estaba cuando empecé en 1998. En mi opinión, ni cuando realmente ganaban dinero ni ahora les he visto invertir en el mundo del espectáculo. Les sigue interesando más el dinero que las canciones.

¿Y a nivel político?
Siguen sin apreciar la cultura. Es cierto que han bajado el IVA a los espectáculos. Pero no al cine y me parece una venganza en toda regla. Es bastante injusto.

Hablando de audiovisual, parece que es bastante seguidor de series de televisión. ¿Le gustaría ponerle a alguna banda sonora?
Soy adicto [risas]. De hecho estoy en todas las plataformas digitales:Netflix, Filmin o HBO... El título del disco tiene, por ejemplo, ese toque de cine negro que hay en muchas de las series que veo. Hay una sobre música, que se llama Treme [de David Simon, creador de The Wire] en la que, más que ponerle mis canciones, me gustaría hacer algún cameo.

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