08 de julio de 2018
08.07.2018
Arte

¿Sobredosis de Picasso?

Ante la avalancha de exposiciones picassianas en Francia, Inglaterra y España, el hijo del genio de la plaza de la Merced, Claude Picasso, asegura que hay numerosas muestras sobre su padre que "son innecesarias"

08.07.2018 | 05:00
La escultura hiperrealista «Aquí murió Picasso» realizada por Eugenio Merino.

Los directores de la Casa Natal y el Museo Picasso Málaga, José María Luna y José Lebrero, respectivamente, analizan las llamativas declaraciones del heredero del pintor malagueño

«Hay muchas exposiciones de Picasso que son innecesarias». La sentencia, bastante habitual en los círculos artísticos y en no pocas inauguraciones, ha hecho retumbar las paredes de los museos y centros de arte de todo el mundo, especialmente en Europa. Y la razón es bien sencilla: la frase fue pronunciada hace unas semanas en el diario The Times por Claude Picasso, el hijo del genio malagueño y administrador de los derechos de la familia heredera. En Málaga estamos más que acostumbrados a tener en cartel varias muestras en torno a la figura del autor de Las señoritas de Avignon, pero la veintena larga de exposiciones programadas este año en Francia, más otras tantas en Inglaterra y España, han colmado la paciencia de Claude Picasso.

Ante esta oleada de exposiciones de Picasso, el hijo que el malagueño tuvo con Françoise Gilot sostiene que el nombre de su padre genera en el público unas altas expectativas que después no se ven satisfechas tras la visita de muchas de esas muestras. «Muchas personas esperan hacer descubrimientos que finalmente no hacen. Y no quedan satisfechas con lo que se ofrece», lamenta. ¿Estamos entonces ante una sobredosis picassiana? El director del Museo Picasso Málaga, José Lebrero, señala que «el exceso, en cualquier caso, conlleva el peligro del hartazgo y del deterioro cualitativo».

«Vivimos en un mundo en que no todo lo que tenemos es imprescindible y en el que usar y tirar ha sustituido a tener y disfrutar. Aun así sigo viendo exposiciones sorprendentes sobre Picasso. Desde hace dos décadas, el número de museos se incrementa de modo exponencial en todo el mundo, de tal manera que a los tradicionales museos de Bellas Artes les han ido saliendo numerosos y peligrosos competidores que por la actualidad de lo que tratan o por la espectacularidad como lo hacen conectan en forma y contenido con mayor eficacia y satisfacción que las propuestas contemplativas convencionales. Son nuevas musas para nuevos museos en nuevos destinos culturales y turísticos. Sobran exposiciones como sobran museos si enfocamos la cuestión en términos de excelencia. No todo lo que hacemos es estrictamente necesario, aunque primero quizás deberíamos preguntarnos si los museos son necesarios y yo creo que sí. Cuando la exposición surge de una pregunta tiene posibilidades de llegar a proponer respuestas; cuando la exposición indaga en lo inagotable puede conseguir encontrar algo que no estaba previsto. Si la exposición es un ejercicio de ordenar un mundo para tratar de clasificar, y el resultado brinda otras preguntas, para mí están legitimadas».

José María Luna, máximo responsable de la Casa Natal de Picasso, reconoce que en los últimos años «proliferan demasiadas muestras de Picasso». «Es cierto que hay numerosas exposiciones de Picasso en todo el mundo. Y en los últimos tiempos se han multiplicado. Puede ser que algunas personas o instituciones utilicen el nombre de Picasso con cierta ligereza. Aunque también es verdad que Picasso tiene un perfil tan inmenso que da lugar a muchos caminos y terrenos de exploración que se pueden manifestar a través de exposiciones».

Picasso se ha convertido en una marca infalible en el mundo del arte, lo que en muchos casos juega en contra de una mirada profunda sobre su trabajo y en pro de «un proceso de banalización que parece inevitable», según explica Lebrero. «La última gran venta de un lienzo de Picasso en las pasadas subastas neoyorkinas superó los ciento diez millones de dólares. Era un cuadro pintado a principios del siglo XX por el artista malagueño de la denominada época azul que había pertenecido a la familia Rockefeller. El sistema del arte y su sofisticada ala financiera internacional se ocupa de convertir en objetos de alto deseo y gran exclusividad lo que antaño eran pinturas que ocupaban casi exclusivamente al mundo académico y un reducido número de seguidores y visitantes de museos. Hemos convertido a Picasso en un mito artístico y en un icono cultural muy popular, en una estrella del espectáculo museístico global y en un reclamo político institucional. Esto conlleva un riesgo y se corresponde con un proceso de banalización que parece inevitable y que lógicamente despierta las alarmas en quienes tienen la responsabilidad de proteger el legado y el honor del artista».

Sobre la crítica de Claude Picasso respecto a esas muestras que considera de escaso interés, Luna, que también tiene a su cargo la dirección del Centre Pompidou y el Museo Ruso, señala que es muy difícil encontrar un museo que no organice sus exposiciones bajo unos criterios muy estudiados. «Por lo general, los museos son instituciones serias que piensan muy bien lo que hacen. Pero, como he señalado antes, es posible que pueda haber algún centro o institución que pueda manejar con más ligereza el asunto».

Ante las palabras del hijo de Picasso, también han surgido voces de especialistas y críticos que consideran que hay nuevas muestras que van más allá de los caminos ya trillados y que son las que, precisamente, tienen más puentes de interés entre el genio de la plaza de la Merced y las nuevas generaciones. «Afortunadamente en el universo de Picasso, en sus ochenta años de producción artística, en los efectos en todo el mundo de su manera de entender el arte y en su forma de construir relatos visuales, quedan estrellas por descubrir. Cuestiones interesantes que tienen que ver con la dialéctica entre la palabra y la imagen o asuntos intrigantes sobre los métodos y procesos creativos. Sí que es cierto que ciertos modos interpretativos que dominan el discurso sobre Picasso en el siglo XX han quedado obsoletos y que no es fácil transmitir a los jóvenes del siglo XXI su legado», considera el director de la pinacoteca del Palacio de Buenavista.

¿Sobreexplotación malagueña?

La Casa Natal y el Museo Picasso son instituciones dedicadas a la difusión y el estudio de la figura y obra de Picasso. Preguntamos a sus directores si Málaga está contribuyendo a esta sobreexplotación de Picasso de la que se lamenta su hijo. «Tanto el Museo Picasso como la Casa Natal nos complementamos y cuidamos mucho la excelencia de las exposiciones y actividades que realizamos», apunta José María Luna.

«Creo que en Málaga, con los limitados recursos de que disponemos, con la idiosincrasia turística que nos toca asumir y con la dimensión reducida del mundo cultural que tenemos, se está haciendo una labor que puede perfectamente ser homologada en ciudades y países en los que recursos, idiosincrasia y dimensión cultural son mucho mayores que las nuestras», precisa Lebrero.

El artista Rogelio López Cuenca apuntaba en su proyecto Sobrevivir a Picasso la constante presencia del genio en la narración oficial cultural de Málaga y alertaba de la picassización de la ciudad. El creador invitaba a todos a realizar un sano e inteligente ejercicio: repensar a Picasso. Sería bueno que lo hiciéramos a escala mundial. Sobre todo ahora que su hijo Claude acaba de tirar la segunda piedra.

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