10 de julio de 2018
10.07.2018
Tribuna

La gran fiesta del cine español pasa de Málaga y viaja a Sevilla

"Dos décadas de un festival de 3 millones de presupuesto no parece ser apuesta suficiente por el cine español"

10.07.2018 | 05:00
Carla Simón, directora de «Verano 1993», la ganadora del XX Festival de Málaga, recogiendo uno de sus Goya del 2018.

Casi todas las ediciones de los Premios Goya (y vamos ya planeando la trigésimo tercera) se han celebrado en Madrid, la capital del reino. Todas menos dos: la del 2000, en Barcelona, y la próxima, la del 2019, que tendrá lugar en Sevilla. Curiosa centralización cuando el audiovisual es un sector absolutamente descentralizado, con cinematografías como, especialmente, la catalana, la gallega y la vasca que aportan tantas producciones. De ahí que resulte curioso que la próxima edición de eso que se ha dado en llamar la gran fiesta del cine español se descentralice en favor de una ciudad no demasiado conocida por su apoyo al cine español. ¿Por qué la gala no viaja a San Sebastián, cuyo festival estrena, con cada vez mayor intensidad, algunas de las grandes cintas patrias de la temporada? ¿O, claro, por qué no en Málaga? Porque, recordemos, el nuestro es el único festival de cine español... Bueno, miento: en realidad, desde hace un par de temporadas es un certamen dedicado al cine en español y creo que ese cambio de rumbo o de filosofía tiene que ver con el hecho de que los Goya elijan una ciudad que no es Málaga para su segundo viaje.

Me explico. Hace cinco años, cuando Juan Antonio Vigar asumió el timón del festival malagueño, le trasladé mi sensación de que nuestra ciudad había dado más al cine español que el cine español a nuestra ciudad. Su respuesta: «Cuando un producto nace, y el de Festival de Málaga sigue siendo muy joven en comparación con certámenes como San Sebastián, Sitges o Valladolid, es normal que tenga que ser más convincente, que tenga más que ofrecer que recibir. Eso fue un condicionante para los primeros años, que nos permitieron ir asentándonos. Pero estoy con usted en que cada vez tenemos que hacer que la ciudad sea más y mejor recompensada por el cine español. El Ayuntamiento hace una apuesta económica por la industria muy a valorar y tenemos que intentar que el retorno a la ciudad sea el mayor posible». Pues no lo ha terminado siendo. Y no ha habido más remedio que ampliar el campo de batalla, que películas colombianas, brasileñas, venezolanas o guatemaltecas entren en la Sección Oficial y pretendidamente al mismo nivel (falta mucho trabajo en ese sentido, es cierto) que las rodadas por españoles en España. El hecho de haber sido el único festival dedicado por entero a nuestra industria no ha servido para demasiado, parece ser. Que casi todos los años el Ayuntamiento aporte un buen pedazo del montante total del presupuesto del certamen (2,8 millones de euros, que no son moco de pavo, desde luego) no importa. Evidentemente la ciudad no entrega ese dinero a fondo perdido; lo hace porque sabe que tiene un retorno, económico y en intangibles (términos de imagen, marca registrada, ciudad genial, etc), pero también podría dedicarlos a otro asunto que, quizás, reportara beneficios similares. O mayores. Pero no ha sido así. Y ya van 21 años, más de dos décadas, con la intención de apoyar a una industria que no apoya lo suficiente a un festival nacido a su entera satisfacción (que hay que cambiar las fechas de celebración para beneficiar a los distribuidores y productores, se cambian).

Cómos y porqués


Hoy, el director de la Academia, el cineasta Mariano Barroso (que, por cierto, ha estrenado un par de películas en la Sección Oficial del Festival de Málaga), y el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, detallarán los cómos y porqués de la decisión de celebrar en la ciudad los Goya del 2019. La capital andaluza tiene un certamen cinematográfico suculento e interesante, desde luego, y dirigido con primor por José Luis Cienfuegos, pero su programación se basa en ciclos de cine francés, selección de perlas del nuevo indie norteamericano y en una Sección Oficial que suele incluir 3 producciones nacionales de las 15 cintas a concurso. ¿Por qué entonces viajarán los Goya a Sevilla, y no a Málaga? ¿Ha entrado la gran fiesta del cine español en la liga de los acontecimientos en los que hay que pujar para llevárselos? ¿Será que Sevilla ha empezado a apostar con buenas monedas por este tipo de asuntos, habida cuenta de los éxitos malagueños como ciudad cultural de moda? Porque recordemos que este diciembre la capital hispalense acogerá otra gala, la de los Premios del Cine Europeo (algo que, por cierto, tiene sentido que se celebre en una ciudad con un festival de cine europeo).

No se trata de ponernos estupendos, ni de ponernos la boina ni de recurrir a lo de los eternos agravios comparativos con Sevilla pero... Mucho tendrá que explicar hoy Barroso.

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